Bienvenido Mr. PIVE

A estas alturas, resulta casi una obviedad decir que el consumo está deprimido. Basta con echar un vistazo a las cifras de ventas con las que cerraremos el año para ver que nos movemos actualmente en un nivel de matriculaciones muy inferior al que sería normal para nuestro mercado, más cercano a la cifras de los años noventa que a lo que correspondería en pleno siglo XXI.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Y es que en medio de una tormenta económica que dura ya cinco largos años, llega un respiro con el recientemente anunciado Plan PIVE, que ha sido recibido con los brazos abiertos por los vendedores al son, si me lo permiten, de “bienvenido Mr. Pive”.

Ellos, mejor que nadie, han acogido con gran expectación las ayudas de 75 millones de euros que el Estado concederá a todos aquellos automovilistas que decidan embarcarse en la compra de un vehículo nuevo o usado de un año. Y aunque confiamos en que las ayudas vuelen, hay que ser realistas, el entorno económico y la falta de financiación no nos favorece.

El Plan PIVE supone, sobre todo, y más allá de incentivos pecuniarios, un incentivo psicológico a la demanda, que revertirá directamente en la economía real, con una inyección de 1.500 millones de euros. Además de los particulares y pymes que podrán comprar coches más baratos, con descuentos medios superiores a los 5.000 euros, los beneficiarios, no lo olvidemos, son el propio sector y la industria, ya que parte de los vehículos adquiridos al amparo de este plan se fabricarán en España.

Muchos de ellos son vehículos eficientes que, a su vez, tienen efectos positivos sobre el medio ambiente. Todos ellos serán vehículos más jóvenes que, a su vez, tienen un impacto muy beneficioso sobre la seguridad vial, no olvidemos que un coche nuevo tiene tres veces más equipamiento de seguridad que uno mileurista. Por cierto, cada vez me gusta menos esta palabra, no hace justicia al valor en alza que hoy por hoy supone el mercado de VO.

Si bien a primera vista puede parecer que chirría cualquier ayuda a un sector económico, máxime en un contexto de recortes y ajustes presupuestarios, lo cierto es que las maltrechas arcas públicas también se beneficiarán, y con creces, de este plan de ayudas. Y es que por cada euro invertido el Estado recupera tres -vía impuestos sobre los vehículos matriculados- una ayuda, sin duda, importante en la lucha contra el déficit público, que como todos sabemos trae de cabeza al Ejecutivo.

Además, no debemos olvidar que dada la importancia que la industria del motor tiene en la economía, donde representa un 9% del PIB, el Plan PIVE tendrá un efecto arrastre en otros sectores relevantes, como el asegurador y el financiero. Si me lo permiten, esto explica que el Gobierno haya querido centrar en este sector una de sus primeras medidas orientadas al crecimiento; nuestro agradecimiento por ello.

Sin embargo, no podemos obviar una realidad y es la crítica situación que atraviesa nuestro sector, algo que no se soluciona tan fácilmente. Desde que estallara la crisis se han perdido más de 40.000 empleos y casi 3.000 pymes en las redes de distribución. Y es que con un nivel de ventas con poco más de 700.000 unidades para este año es difícil mantener todo el tejido empresarial de la distribución.

A pesar de este contexto, no nos rendimos sino que desde Ganvam seguimos peleando para conseguir que los vendedores nos sientan más cerca y, lo que me parece muy importante, trabajando con la Administración para conseguir que se adopten una serie de medidas complementarias y simultáneas en el tiempo.

Una vieja aspiración del sector, como también lo era el plan de ayudas, es eliminar el anacrónico impuesto de matriculación. En un mercado donde ocho de cada diez operaciones precisan de financiación, es también necesario garantizar el crédito al cliente final y a los vendedores de automóviles para sufragar su circulante. Y, algo muy importante, que está haciendo mucho daño a los profesionales que actúan conforme a la ley, terminar con los talleres ilegales y la venta callejera.

El caso de los talleres es especialmente preocupante, ya que alrededor de un 17% de las operaciones de reparación y mantenimiento de vehículos realizadas en lo que va de año se han efectuado en talleres clandestinos, llegando hasta el 30% en algunas zonas de España.

Quizás también resulte obvio decir que estas mejoras no se consiguen de un día para otro, pero planes de ayudas como el aprobado recientemente por el Gobierno suponen un estímulo económico y psicológico para devolver al sector a la senda del crecimiento. No tardaremos en verlo.

 

Juan Antonio Sánchez Torres, presidente de Ganvam

Elring

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