Aranca Negru desprende serenidad. Y es que, aunque tan sólo tiene 26 años y su voz suena dulce, también, y sobre todo, suena segura y firme. Y al igual que su voz, sus palabras demuestran que tiene los pies en la tierra, que es una mujer equilibrada y perseverante, que sabe lo que quiere y dónde está. Quizá por eso desde que llegó a Serca en agosto de 2016, hace ya tres años, no ha hecho más que evolucionar como profesional y también como persona, siempre desde la humildad y a sabiendas del largo camino que le queda aún por recorrer…

Es la dinamizadora del Departamento Internacional y Operaciones de Serca. Se define como una chica apasionada, competitiva y amante de su generación (“Me encanta ser de mi generación, que es la millennial”). Nacida en Timisoara (Rumanía), siendo aún una niña se mudó a Barcelona con su madre y su hermana, justo cuando debía cursar segundo de la ESO…

Los estudios se le dieron bien desde el principio. La barrera del idioma nunca fue un impedimento: “Cuando los niños vienen de fuera suelen repetir por aquello de que desconocen el idioma. Pero tanto el español como el catalán no me costaron. Ni lo estudios tampoco”. Terminó graduándose en Dirección de Relaciones Públicas y Márketing por la Escola Universitària Formatic Barcelona.

Serca estaba cerca

Nada le hacía presagiar que acabaría en la posventa: “La verdad es que fue casualidad. Estuve haciendo prácticas en una empresa de márketing digital, y no me acababa de gustar. También en otra de organización de eventos, pero tampoco era algo que me llenara. Y cuando terminé la carrera me puse a buscar un trabajo que encajara mejor conmigo. Entonces apareció una oferta de Serca para trabajar en márketing y relaciones públicas. Me pareció atractiva, también por la cercanía, ya que Serca estaba muy cerca de mi casa. Yo siempre lo digo: ‘Serca está cerca”.

Aunque la oferta era para apoyar a Marc Blanco, responsable de redes de talleres por aquel entonces, terminó colaborando directamente con el propio Lluís Tarrés, director general de Serca: “Después de la entrevista no me llamaron. Fue tiempo después cuando recibí la llamada de Lluís… para trabajar en el departamento de Internacional”.

Y así Aranca Negru entró a ser una de las ‘mujeres de posventa’. Pero llegar a un sector desconocido, en una empresa además como Serca, supone una dificultad complicada de superar: “Al principio fue un lío para mí porque todo era muy complejo. Se trataba de un grupo con numerosos socios, integrado en un grupo internacional pero con una idiosincrasia nacional que debía tenerse en cuenta… y había que tener toda esa manera de funcionar muy clara para poder desempeñar bien mi trabajo”.

Pero para Aranca Negru no hay barreras que no puedan derribarse, de modo que su papel dentro de Serca no ha dejado de adquirir relevancia. Y si empezó colaborando estrechamente en Internacional con el director general, ganándose su confianza, el mismo Tarrés ha ido contando con ella para asumir tareas estratégicas, como es la comunicación del grupo y la organización de su congreso: “Faltaba una persona en comunicación para gestionar nuestra imagen externa e interna y relacionarse con la prensa. Y como ya llevaba la comunicación internacional, asumí también la nacional. Y también empecé a organizar algunos eventos y a apoyar con los congresos… hasta que en esta última edición me he hecho cargo yo sola de su organización”.

Un desarrollo profesional que sin embargo no le impide seguir con los pies en el suelo, manteniendo su humildad a sabiendas de que es joven y que aún le queda mucho por aprender: “Cuanto más aprendo sobre el sector y sobre el grupo soy más consciente de todo lo que me falta aún por aprender. Cuánto más sé, menos siento que sé, porque más me doy cuenta de las cosas que me faltan por saber”.

Empezó colaborando estrechamente en Internacional con el director general, ganándose su confianza, contando el mismo Tarrés con ella para asumir tareas estratégicas, como es la comunicación del grupo y la organización de su congreso.

Al ritmo de Tarrés

Pero no es algo que le incomode especialmente, al contrario, se siente muy a gusto con su trabajo: “Es un sector muy variado y por eso creo que no me aburriría nunca. Cada día tengo algo diferente que hacer y la rutina no es una opción, porque tengo la suerte de que desde mi posición puedo tratar con toda la cadena del sector. Tanto con distribuidores como con fabricantes y talleres”.

Su trabajo, haga lo que haga, tiene no obstante un denominador común que lo condiciona de forma determinante: Lluís Tarrés. “Hace que sea todo muy intenso. Es muy trabajador, exigente y perfeccionista, y eso hace que nosotros, su equipo, también lo seamos. No le puedes enseñar algo que no está del todo acabado o perfecto, porque lo va a notar. Es muy detallista y eso nos lo traslada, haciendo que nuestro trabajo mejore día a día. Trabajar con él para mí es un lujo porque aprendo con él y de él, y soy como soy en el ámbito profesional gracias a él”. Y termina por alegrarse públicamente de estar donde está: “Tengo mucha suerte de estar en Serca, porque además hay muy buen ambiente de trabajo”.

“Trabajar con Lluís Tarrés es un lujo porque aprendo con él y de él, y soy como soy en el ámbito profesional gracias a él”.

Genio femenino

Y tratándose de la sección de que se trata, ‘mujeres de posventa, el valor del genio femenino’, había que hablar sobre cuál era su parecer al respecto, dejando claro Aranca Negru su convicción de que efectivamente existe esa manera de ser y hacer las cosas propia de las mujeres: “Creo que nosotras tenemos algo especial. Que no somos tan frías y nos cuesta pensar menos en la otra persona. Somos muy empáticas, y también muy reflexivas, porque valoramos tanto la parte positiva como la parte negativa de las cosas. Pensamos mucho en las consecuencias de nuestros actos y actitudes”.

Además se muestra de acuerdo con otra de nuestras entrevistadas, Catherine Chatellard (PRO Service), en que las mujeres valoran más el éxito que el poder: “Es difícil ver a una directora general, a una presidenta, a una persona que esté al mando de la empresa y sea mujer. Y eso no quiere decir que no valoremos el poder, pero sí que creo que mientras nos sintamos realizadas personalmente no tenemos la necesidad de mandar”.

Y lo vincula con la decisión de ser madres: “La maternidad a veces nos hace escoger un camino más ligado a la tranquilidad y a la estabilidad que al poder, porque el poder implica también dedicarle muchas horas”.

Sin embargo, cree que el que no haya más mujeres en puestos de máxima responsabilidad no es siempre por una decisión personal de las propias mujeres: “Las mujeres han visto también cómo se les han cerrado las puertas para mayores cometidos. En España ahora tenemos la suerte de que se nos están abriendo, pero no ha sido siempre así. El feminismo también ha llegado afortunadamente a las empresas”.

Aunque queda camino por hacer: “Aun así en este sector tengo la sensación de que las mujeres a veces son vistas como secretarias, independientemente de su responsabilidad, cargo o del departamento en el que trabajen, ya sea márketing, contabilidad o cualquier otro. Yo misma lo he experimentado, aunque he querido hacerme a la idea de que no era así”. Y eso a pesar de que ya lleva tres años en Serca: “Cada vez siento que me pasa menos, pero me sigue pasando a veces. Al principio no se me tomaba en serio porque ‘sólo era la mano derecha de Lluís’, pero eso ha ido cambiando poco a poco, no sé si por los años o por la constancia”.

Cree que la educación tiene mucho que ver: “Hasta ahora jugar con coches ha sido ‘cosa de chicos’. A las niñas siempre se nos ha dado muñecas a pesar de que éramos tan válidas como los niños para aprender las partes de un coche. Y es una pena porque lo cierto es que las mujeres somos capaces de hacer cualquier cosa que nos propongamos, siempre y cuando nos interese”.

“Serca y la posventa podrían formar parte de mi vida para siempre porque nunca me aburro y cada día tengo algo distinto que hacer”.

El futuro

Llegados a este punto, sólo queda hablar de futuro. Y teniendo en cuenta que su lema vital es “busca lo que quieres, lo que te gusta, y hazlo para siempre”, la pregunta salía sola: ‘¿Qué quieres, que te gusta y que quieres hacer para siempre?’. Su respuesta no se hacía esperar: “A mí me gusta sentir que el trabajo que hago se vea reflejado en las personas. En cuanto a qué busco… Aún estoy buscando. Porque aquí estoy y estoy bien, pero considero que siempre debemos andar en busca de nuevos retos y de nuevas mejoras. Por ejemplo ahora me estoy formando como ‘coach’. Es un nuevo reto y, aunque no tenga que ver estrictamente con el trabajo, lo puedo aplicar a Serca perfectamente”.

Sólo el tiempo dirá si Serca y/o la posventa estarán incluidos en ese ‘para siempre’. Pero al menos, de momento, no lo descarta: “Podrían estar perfectamente, porque nunca me aburro y cada día tengo algo distinto que hacer”.

Más española que rumana

Aranca Negru siente verdadero orgullo de pertenencia. De pertenecer a su generación, la millennial; de su religión, la ortodoxa; de Serca; de trabajar en la posventa… de sus raíces rumanas y del país que hoy constituye su hogar: “Estoy muy orgullosa de haber nacido en Rumanía, pero también de vivir en España. Mis amistades siempre han sido de aquí, mi pareja es de aquí… Y cuando ya todo tu entorno es de aquí, es imposible no sentirse española. De hecho, y esto es muy significativo, la lengua con la que más cómoda me siento es la española”.

1 Comentario

  1. ¡Me parece muy narcisista esta mujer! Lo importante es el esfuerzo y talento ¡no el género!

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