“El Reglamento fallaba a menudo en su aplicación”

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Han pasado más de dos años desde que el Reglamento 461/2010 entrase en vigor fijando el marco europeo de competencia de nuestro sector; pero no fue hasta agosto del año pasado cuando la Comisión hizo público el catálogo que responde a las preguntas más frecuentes sobre este Reglamento. Ahora, Hartmut Röhl, presidente de Figiefa (Federación Internacional de Mayoristas y Minoristas de la Posventa del Automóvil), aprovecha para explicar cuál es la posición del organismo que él mismo preside ante este nuevo texto que la comisión emitió en agosto de 2012 y que, aunque no tiene efectos legislativos, “se espera que sea aceptado por los actores del mercado y, en su caso, por los juzgados y tribunales como fundamento para resoluciones”.

Y es que, a pesar de que desde Figiefa expresaron su conformidad con el Reglamento 461/2010, su presidente considera que “en la práctica se apreciaba que fallaba a menudo en la aplicación e imposición de las reglas que debían asegurar la libre competencia en el ámbito del servicio técnico y la venta de piezas, porque sus formulaciones dejaban espacio para las más diferentes interpretaciones”. Precisamente para evitar que esto sucediera, la Comisión anunció, “inmediatamente después de la entrada en vigor del texto”, que publicaría una serie de aclaraciones que se hicieron esperar hasta el mes de agosto del año pasado.

En cuanto a las garantías, el hecho de que un fabricante de vehículos no pueda hacer depender sus garantías de que se haga el mantenimiento del vehículo dentro de su red autorizada y con piezas de un determinado fabricante, es para Hartmut Röhl un decisión acertada. Algo que debe ser aprovechado por el sector independiente realizando “un trabajo activo de aclaración entre sus clientes y consumidores” ya que “los consumidores y los talleres no están seguros en este asunto y no son conscientes de su propia libertad de elección”. La comunicación en este sentido, por tanto, se torna fundamental.

Además, y convencido de que hay posibilidades de concederles a los talleres autorizados de la marca una ventaja competitiva tratando de igual manera a todos los agentes en el mercado y garantizando siempre la libre competencia, el propio Hartmut Röhl se muestra satisfecho con la aclaración realizada por parte de la Comisión en la que se detalla que los constructores no podrán denegar el acceso a la información técnica por motivos de seguridad del vehículo o de protección contra robo, ya que  “normalmente tienen una posición de monopolio en estas cuestiones”, asegura.

Aunque no con todo se muestra satisfecho. Hay ciertos puntos dentro este texto aclaratorio en los que Röhl no cree que la Comisión haya seguido del todo “la línea de fomentar la competencia en el mercado”. Y es que un fabricante de vehículos “podrá obligar a sus empresas autorizadas a utilizar exclusivamente sus herramientas de diagnóstico o reparación, incluso si en el mercado hay otras de igual valor procedentes de otras marcas”; lo que significa “un claro prejuicio para aquellas empresas autorizadas por fabricantes de vehículos de menor cuota de mercado y que hacen el mantenimiento en sus talleres de ‘fabricantes ajenos’ para funcionar a pleno rendimiento”, explica.

Hablando de recambios…
El presidente de Figiefa aún encuentra más aspectos con los que no está del todo conforme. El primero es que el fabricante de vehículos “podrá exigir a sus empresas autorizadas que se almacenen las piezas de la competencia separadas de las del fabricante, siempre que ello no haga excesivamente difícil la adquisición de estas piezas”; algo que genera unos gastos adicionales en el almacenamiento y una situación de claro “perjuicio a la competencia en el mercado de recambios”, señala.

Además, un vendedor autorizado por un constructor podrá negarse unilateralmente a vender piezas cautivas a un taller de reparación independiente; este es un punto en el que Röhl detecta un punto débil del Reglamento: “En una región donde un taller autorizado compita con uno o varios independientes, puede ser perfectamente que el taller autorizado imposibilite a sus competidores  realizar la reparación al negarse a venderles una pieza”, argumenta.

Si bien, y en este mismo sentido, también expresa que en el Reglamento se especifica que los fabricantes de vehículos están obligado a suministrar piezas cautivas a talleres de reparación cuando estos tienen dificultades para encontrarlas; aunque considera que esto no tiene demasiado que ver con lo que a menudo sucede en la calle. Y concluye recordando la clara desventaja con la que compiten los agentes independientes en el mercado, ya que los propios constructores de vehículos disfrutan de una situación de monopolio en la producción y distribución de algunos productos básicos.

Elring

1 Comentario

  1. La situación de monopolio de los constructores jamás va a desaparecer. Si ellos han aceptado este Reglamento es porque les sigue favoreciendo. Los poderosos lo seguirán siendo; mientras, nosotros tendremos que seguir tirando de ingenio y continuar ganándoles terreno compitiendo como lo hemos hecho hasta ahora… En desigualdad de condiciones.

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