El valor de los valores

Manel Real (ContiTech)/Luis Navarro (EA Clima)

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Hubo un tiempo en que los resultados justificaban todo, incluidas las malas artes empresariales. Incluso a quienes así actuaban se les admiraba. Eran empresas consideradas ejemplares porque el éxito se basaba en sus números, en su desarrollo. Era cuando sólo importaba ‘el qué’. Sin embargo esa percepción ha ido cambiando, importando cada vez más ‘el cómo’ y ‘el por qué’. La escala de valores se ha ido transformando también en el ámbito de la posventa, marginando a los del ‘todo vale’ y ponderando a quienes priorizan la ética, ya no en su modo de hacer sino en su manera de entender la vida. Manel Real (ContiTech) y Luis “Curro” Navarro (EA Clima) son ejemplo de ello: ‘Proveedores que molan’.

A Manel Real (ContiTech) le hacía gracia ese término tan castizo de ‘mola’ (originario del caló –lengua de los gitanos) que este periodista utiliza tan a menudo. De hecho, en más de un mensaje suyo lo decía: “Mola, como tú dices”. Por eso, cuando en AUTOPOS nos planteamos realizar un reportaje conjunto con él y con Curro Navarro (EA Clima) para reflexionar sobre los nuevos valores, esos que ellos representan tan bien, pensamos que qué mejor nombre para introducir este artículo que ‘proveedores que molan’… Un ejercicio muy interesante con el que en AUTOPOS queremos poner en valor la importancia del ‘cómo’ para alcanzar el verdadero éxito profesional (y por supuesto personal).

Los valores en valor

Había que empezar por definirse, por saber a qué le daban ellos más valor de sí mismos. Y Luis Navarro abría turno: “Honestidad, trabajo, pasión, compromiso, verdad… son palabras que están en mi vida, en cómo soy. Pero a lo que más importancia doy es a ser buena persona”.

Manel Real le secundaba: “Soy una persona transparente –lo que se ve es lo que hay-, comprometida y apasionada. Y muy afortunada, en lo personal porque tengo gente a mi alrededor a la que quiero y que me quiere muchísimo, y en lo profesional, porque soy muy feliz haciendo lo que hago, sintiendo el respeto y el cariño de mi entorno. Trabajo mucho haciendo algo que me gusta mucho y por lo que siento pasión”.

La intención de la propia publicación con este artículo es, en consonancia con el mismo, poner en valor actitudes que consideramos contribuyen a mejorar nuestro sector, y no sólo a hacerlo más humano, sino que entendemos que ese es el camino que conduce cada vez más el éxito empresarial. Y nos servimos de ejemplos (podían haber sido otros) que con esas actitudes han llevado a sus empresas a ser consideradas por sus clientes como referentes de buen hacer.

Valores empresariales

Y en ese camino, y antes de profundizar en la reflexión, podía ser interesante también conocer cómo definían a sus empresas.

Manel Real (ContiTech) lo hacía con rapidez: “Es una compañía muy fiable, sin duda un socio excelente de presente y de futuro. De Continental se sabe lo que puedes esperar. Cumplimos con lo pactado, somos cercanos y tenemos sensibilidad por entender el negocio de nuestros clientes. Una empresa fiable que acompaña a los clientes en el desarrollo de sus negocios”.

Luis Navarro (EA Clima) esperaba su momento: “Somos una empresa muy comprometida. Somos también una empresa fiable, que lo que decimos lo llevamos a cabo. Y no entendemos nuestra actividad sólo como una transacción económica. Va mucho más allá”.

Manel Real avalaba lo dicho: “Es una cuestión de aportar valor de verdad. Y cuando le demuestras a un cliente que detrás del proyecto común que se le plantea hay verdad, cuando consigues construir una relación honesta en ambas direcciones, de confianza, se crea un vínculo muy potente que es muy difícil que no funcione y no perdure en el tiempo”. Y Luis Navarro hablaba de que ahí estaba la diferencia real: “No es sólo decirlo, es que en ese plus está lo que nos hace diferentes. En la honestidad, en ir con la verdad por delante, en ser muy trabajadores, en hacerlo con pasión…”.

El valor está en ‘el cómo’

Era el momento de conocer en qué y por qué estaba cambiando la escala de valores.

Manel Real era el primero en pronunciarse: “Como organizaciones todas tenemos en común ‘el qué’, conseguir unos determinados objetivos, unas metas, pero la diferencia se establece en ‘el cómo’, en cómo lo vas a hacer, con qué estilo, con quién te vas a asociar, qué nivel de confianza, de colaboración y de respeto vas a crear, qué vinculo de comunicación quieres mantener. Y eso es lo que ha cambiado: ‘el cómo”. “La tecnología ha cambiado las cosas”, apuntaba Curro Navarro. “Ha acelerado la tendencia. Por ejemplo potenciando la transparencia. Y pone en valor a aquellas compañías que aportan pero también pone en evidencia a aquellas personas o compañías que por su forma de actuar no se adaptan a lo que la sociedad, el mercado, demanda hoy en día”, completaba Manel Real.

“¿Y qué es lo que demanda la sociedad, el mercado hoy en día?”, preguntaba el periodista. Y el director comercial de ContiTech daba respuesta: “Lo que estamos diciendo, transparencia, confianza, credibilidad… y que la comunicación sea efectiva. Muchas veces falta naturalidad y la comunicación no es efectiva. Tenemos que hacer las cosas más fáciles, no hace falta complicarse la vida con mensajes complejos, enrevesados; los mensajes tienen que ser sencillos, auténticos, que se entiendan… Y a veces nos falta esa naturalidad cada vez más valorada”.

Luis Navarro introducía una variante: “A veces pienso que igual soy un bicho raro, y pienso si a la larga ser como soy, actuar de la manera en que lo hago, me puede acabar perjudicando. Pero tengo muy claro que no podría hacerlo de otra manera: la ética, la honestidad, la verdad, el saber escuchar, son mis valores, con los que me siento cómodo; otra manera de comportarme no la concibo, no sabría”.

La conversación continuaba… “Cuando me levanto por la mañana”, exponía Manel Real, “no pienso en qué debo hacer hoy para caer mejor a mis clientes, sino en que debo ser fiel a mis principios, porque eso es lo que me hará feliz. Hacer las cosas bien hechas, de una forma transparente, honesta, cercana… ”.

Aportar como valor

Llegados a ese punto, el periodista planteaba ¿cuál era el propósito con el que trabajaban? Y esta vez era Luis Navarro el que se adelantaba: “Cuando estás al frente de una empresa familiar con larga historia y tienes que liderarla y llevarla más allá, cambiando de modelo de negocio y teniendo que convencer al sector que a pesar de que eres nuevo puedes aportar, me motiva ser esa tercera generación capaz de romper las estadísticas. Poder sentirme orgulloso, a pesar de ser ‘nuevos’, porque realmente hemos cambiado la actividad principal de la empresa, de haber sido rápidamente aceptados por la distribución. De que nuestra idea de lo que podemos aportar, de lo que podemos ofrecer al sector, de cómo podemos ayudar a mejorarlo, de cómo podemos hacer que nuestro producto, muy desconocido entre las tiendas de recambio, vaya cogiendo peso y nuestros clientes vean que es una línea de negocio que les va a ayudar a crecer y que vamos a ayudarles a formarse… y que cada vez tengamos mayor aceptación por parte de estas de estas empresas, pues es un orgullo tremendo que sin duda me hace trabajar cada día con ese propósito”.

El propósito debe ser ‘aportar’, contribuir a mejorar el entorno en el que se desarrolla la labor profesional. Una condición que cada vez diferencia más a unas personas de otras, a unas empresas de otras.

A Manel Real le motivaba otra cosa: “Estar a la altura. Creo firmemente en el equipo, en el factor humano, en las personas que te acompañan en el camino. Y trabajo para estar a su altura. Y aportarles. Y para estar a la altura de mi organización, de mi compañía; y para estar a la altura de nuestros clientes, de lo que ellos esperan de ti como compañía y personalmente y  en qué medida puedes aportarles algo… Y sobre todo para estar a la altura de mi familia, de lo que merece y les quiero aportar. Siempre me cuestiono. Soy muy autocrítico”.

Casi sin darse cuenta ambos protagonistas insistían en un aspecto fundamental que caracteriza el nuevo concepto de tener éxito. Porque precisamente el propósito debe ser ‘aportar’, contribuir a mejorar el entorno en el que se desarrolla la labor profesional. Una condición que cada vez diferencia más a unas personas de otras, a unas empresas de otras.

El valor de la ética

Como es natural tanto Curro Navarro como Manel Real se oponen “absolutamente” a que conseguir los objetivos justifique cualquier modo de actuar. Porque lo que hay detrás de todo es ya no sólo una cuestión ética sino una visión diferente de la vida que se proyecta sobre el ámbito profesional.

“La manera de lograrlo era que vieran que estábamos haciendo algo que tenía un sentido, que aportábamos. Porque nada es comparable a que te llamen los clientes para darte las gracias”, Luis Navarro. (EAClima).

Lo contaba el periodista con un ejemplo escuchado en una conferencia de un directivo español promotor de la ‘banca ética’: “Un cliente sacó el dinero de su banco y vino al nuestro. Y el director de su banco le dijo: ‘¿pero por qué te vas?, ¿cuánto te dan? Sea lo que sea yo te doy más’. Y el cliente le dijo: ‘no, me dan menos dividendos que vosotros’.  ‘Pero entonces, ¿por qué te vas?’, insistió el director. ‘Por un tema de ética, de transparencia, de valores… porque me cuentan qué hacen con mi dinero, dónde lo invierten, y lo invierten en proyectos que construyen una sociedad mejor’. Un episodio que le llevaba al conferenciante a afirmar “que esto es lo que viene. La ética cotiza por encima del precio. Y lo que no es ni auténtico ni ético tiene futuro. Es un tsunami que a algunos les ha cogido haciéndose un ‘selfie, y se los va a llevar por delante. El mundo empresarial necesita gente buena, que ponga sus capacidades al servicio de su entorno, que caliente su inteligencia con la fuerza del corazón”.

Es el caso de los protagonistas de este reportaje. Sin duda.  “No concebimos otra manera de actuar”, afirman. Y eso es lo que ha cambiado. Lo que está cambiando: ‘El por qué’.  Curro Navarro (EA Clima) así se expresaba: “Cuando emprendimos nuestro proyecto, lo más importante para mí fue generar en los míos orgullo de pertenencia, que se sintieran comprometidos con el proyecto. Y la manera de lograrlo era que vieran que estábamos haciendo algo que tenía un sentido, que aportábamos. Porque nada es comparable a que te llamen los clientes para darte las gracias”.

“Los resultados tienen que ser un premio al ‘cómo’. Si eliges una manera de trabajar muy clara, basada en la transparencia, la cercanía, la confianza… que haga que quienes te rodean, tu equipo, tus clientes, crean en ella, el resultado llega”. Manel Real (ContiTech).

Para Manel Real “modelos de éxito empresariales hay muchos, si entendemos por éxito el que consigue vender mucho y conseguir unos determinados beneficios. Eso es ‘el qué’. ‘El cómo’ lo puedes elegir. Qué tipo de impronta, de huella, quieres dejar en tu carrera profesional. En mi caso sin duda pesa mucho el corazón. Y los resultados tienen que ser un premio al ‘cómo’. Si eliges una manera de trabajar muy clara, basada en la transparencia, la cercanía, la confianza… que haga que quienes te rodean, tu equipo, tus clientes, crean en ella, el resultado llega, será la consecuencia. Las ventas, el reconocimiento personal o empresarial debe ser el premio, nunca el objetivo. Y ‘el cómo’ tiene un ‘por qué’, que es fundamental saberlo comunicar, porque si haces las cosas muy bien hechas pero el mensaje no sabes hacerlo llegar pierdes mucho por el camino”.

Y Luis Navarro confirmaba: “Cara a cara ganamos, porque cuando nos dejan sentarnos en una mesa y contar con pasión ‘el cómo’ y ‘el por qué’ la gente responde”.

Y es que la autenticidad es un valor al alza.

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