En perfecta sintonía

Turbotècnic & Melett

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Cuando en 1977 José Jordà fundó Inyecció Diésel Jordà, seguro que no imaginaba dónde, de la mano ya de su hijo Vicenç (Jordà), estaría nada más y nada menos que 42 años después la empresa que tanto esfuerzo le costó llevar hacia adelante. Después de trabajar durante unos años como bombero en un concesionario Pegaso primero, y en un laboratorio especializado después, fundó una empresa que no tardó en coger ritmo. La inyección diésel era algo novedoso entonces, así que pronto se hicieron un hueco importante. Un carácter emprendedor heredado por su hijo, que en 2012, decidió crear una segunda sociedad dedicada a la venta y reparación de turbos. La llamó Turbotècnic y fichó a Juan Ignacio Fariñas, hoy su director comercial, para desarrollar el negocio.

Un paso lógico -porque complementa a la inyección diésel-, que les ha llevado además a ligar su camino con uno de los grandes en esto de los turbos al ser elegidos como uno de los once Centros de Servicio Autorizado Melett en España. Mejor cartel que ese… Junto a ellos dos, estaba también Daniel Centeno, director de Desarrollo de Negocio de Melett, recién llegado desde Reino Unido, donde el fabricante tiene su central, para hablar de la relación que ambas empresas mantienen. Un reportaje de Carlos G. Pozo, para nuestra publicación hermana, La Comunidad del Taller.

No sólo producto

“Nosotros somos una empresa de servicios”, dice nada más comenzar la entrevista Vicenç
Jordà. Una frase que tiene su importancia, porque en ella se entiende la filosofía que
tienen como compañía y los porqués de todo lo que hacen: “El producto lo puede vender
cualquiera, nosotros queremos trabajar con el taller por el servicio. Porque ofrecemos
asistencia técnica, porque les ayudamos en el diagnóstico porque estamos siempre para lo que necesiten. El producto llega luego, pero no es lo más importante”.

Lo decía en una sala de reuniones ubicada en las instalaciones de Inyecció Diésel Jordà, en Tarragona. Y lo hacía junto a su mano derecha en el negocio de los turbos, Juan Ignacio Fariñas, y Daniel Centeno, la cara visible de Melett en nuestro país, que asentía con
la cabeza: “Su filosofía es muy parecida a la nuestra. El objetivo es acompañar al cliente y para eso el servicio debe ser excelente. Nosotros por ejemplo tenemos un portal de información técnica, un call center con atención telefónica en doce idiomas, un equipo de
ingenieros desarrollando constantemente nuevos productos, disponibilidad inmediata de todas las piezas… Y todo, con una calidad máxima del producto. Con la calidad no se juega. Eso es sagrado en Melett”. Todos de acuerdo.

Intervenía para cerrar el asunto Juan Ignacio Fariñas: “Ellos nos ofrecen soporte y la máxima calidad en el producto y nosotros cerramos el círculo apoyando al taller antes, durante y después del montaje del turbo. Hay una frase que llevamos a gala en Turbotècnic: ‘No de cualquier manera y no a cualquier precio’. Prefiero no vender si quien me compra sólo busca el producto. El turbo es un componente muy complejo, que necesita un servicio y un apoyo. Quien sólo quiera el producto no es un cliente para nosotros”. Más
claro imposible.

Con el carril puesto

Pero antes de seguir hablando del negocio y de cómo ven su relación, lo primero era conocer a los anfitriones. El oficio de José Jordà, el fundador de Inyecció Diésel Jordà, era el de mecánico. Y pudo dedicarse a muchas especialidades dentro del oficio, o a ninguna y trabajar con lo más habitual de la época. Pero fue una mezcla entre el destino y su inquietud por conocer esa, por entonces nueva tecnología, la que le hizo comenzar a especializarse en inyección diésel en el concesionario Pegaso en el que trabajaba. Por entonces el diésel era absolutamente minoritario -sobre todo estaba presente en vehículos profesionales. En los turismos comenzó con algunos taxis que llegado el momento transformaban sus motores para la combustión a gasóleo-, nada que ver con lo que sucedería unos años más tarde. Así que aquella decisión tuvo mucho de visión de futuro…

De aquel concesionario salió para trabajar en un laboratorio en Tarragona dedicado a la inyección diésel. Años después, observó cómo el diésel se iba introduciendo cada vez más en los automóviles y supo ver la oportunidad: “En ese momento no era muy común el negocio especializado en inyección diésel. Los concesionarios de VI tenían sus bomberos, pero no había tanta competencia como ahora”, recordaba su hijo. Así que cuando montaron la empresa había tanto de incertidumbre como, y así se comprobó poco más tarde, de buena decisión: “El diésel fue creciendo mucho y el negocio funcionó holgadamente desde el principio. Los talleres además no lo conocían, por lo que necesitaban el apoyo de empresas como la nuestra. Lo más complicado al principio fue la inversión, que en un laboratorio es muy importante”, añadía Vicenç (Jordà), que aseguraba también haber vivido el negocio desde bien pequeño: “He crecido con el diésel. Recuerdo ir al primer evento de un proveedor cuando tenía seis años. A mí siempre me ha gustado, y por eso he seguido en la empresa, pero hay que decir que mi padre ya me tenía el carril bien puesto”, sonríe: “Es un negocio familiar y ya se sabe… Me dejaban ir a jugar al fútbol, pero luego me decían eso de ‘vente que tienes que hacer unos inyectores”.

Pero no por ser negocio familiar se dejó llevar. Se preparó a conciencia: “Hice el grado superior de Automoción y después me he formado con todos los principales fabricantes de diésel. A mí es un oficio que me encanta: trabajar con profesionales es muy bonito. Y
es verdad que ahora la cosa ha cambiado un poco, porque las exigencias del mercado han generado situaciones complicadas, pero me sigue apasionando lo que hago”.

Y llegaron los turbos

En el año 2008, diez después de que Vicenç entrara de lleno en el negocio, una idea comenzó a sobrevolar su cabeza: “Nosotros reparábamos turbos, teníamos una sección especial para ello y la formación suficiente. Además era un producto complementario al que era nuestro negocio principal, y sin embargo apenas reparábamos dos o tres a la semana. No podía ser”. Y con ese ‘run run’, igual que hiciera su padre varias décadas antes, comenzó a maquinar el modo de sacar mayor rendimiento a esa oportunidad.

“Hay una frase que llevamos a gala en Turbotècnic: ‘No de cualquier manera y no a cualquier precio’. Prefiero no vender si quien me compra sólo busca el producto. El turbo es un componente muy complejo, que necesita un servicio y un apoyo. Quien sólo quiera
el producto no es un cliente para nosotros”. Juan Ignacio Fariñas (Turbotècnic).

En aquel momento ya se habían mudado a las instalaciones con las que cuentan actualmente en la Selva del Camp de Tarragona. Dos naves que habían supuesto un nuevo punto de inflexión en la historia de Inyecció Diésel Jordà. Y en su camino se cruzó Juan Ignacio Fariñas, por entonces aún como comercial de un conocido distribuidor de la zona: “Vine a proponerle hacer una web de la empresa”, recordaba el propio Fariñas, “y comenzamos a tener una mayor relación. Un día le manifesté mi deseo de cambiar y él me propuso lo que tenía en la cabeza”. Tomaba la palabra de nuevo Vicenç (Jordà): “Yo con mi padre había barajado el tema, había incluso hablado con algún empresario de la zona la posibilidad de montar una empresa especializada en la venta y reparación de turbos, pero no había cuajado. Me eché para atrás porque no terminaba de verlo claro. Cuando apareció Juan Ignacio (Fariñas) la cosa cambió”.

Porque lo que a uno le faltaba, el otro lo tenía, y viceversa. Jordà en la parte más técnica, habiendo incluso hecho ya la inversión en una equilibradora, lo que le faltaba era el volumen que le aportara alguien que pisara la calle. Ese era Fariñas. El tándem
era perfecto, así que exploraron la posibilidad. El nombre de la empresa, Turbotècnic.
“Yo no tenía ni idea de turbos”, recuerda sonriendo Fariñas, “así que la primera labor de Vicenç conmigo fue explicarme a grandes rasgos los componentes y el funcionamiento. Empecé una Navidad, porque recuerdo que hacía un frío… Y lo primero que hice fue ponerme a embolsar regalos para los clientes. Aún no estaba preparado en lo técnico, pero algo había que hacer”, sonríe. Ambos recuerdan aún con cariño el comienzo: “Estudié
mucho y él (por Vicenç) me enseñó todo lo necesario para salir a la calle a vender el producto”. Había comenzado una nueva etapa en la empresa.

Una etapa que les ha llevado a crecer de forma considerable. Cuando en 2008 se mudaron a las dos nuevas naves contaban con un personal de cuatro personas (padre e hijo y dos empleados). Hoy son doce, sumando a las dos primeras otra nave más dedicada en
exclusiva al negocio de Turbotècnic. Vicenç Jordà lo tiene muy claro: “Si no tienes un enfoque empresarial bien definido y buscas el crecimiento es bastante posible que te coman… Un año antes de jubilarse recuerdo cómo mi padre me decía ‘hay mucha gente en
la empresa Vicenç, ten cuidado’. Pero yo tenía claro que había que apostar”. Y vaya si lo hicieron.

Centros de Servicio Autorizados

Cuando de Inyecció Jordà nace Turbotècnic, Melett ya era una referencia en el mercado de la reparación de turbocompresores: “Nosotros de hecho sólo reparábamos turbos con kits de reparación Melett”, recuerdan. Y es que cuando allá por el año 2000 los fabricantes de equipo original dejaron de suministrar al mercado de aftermarket los recambios para reparar turbocompresores, las empresas dedicadas a este negocio tuvieron que buscar alternativas. Melett fue para muchos de ellos un salvavidas casi inesperado. Turbotècnic tuvo la suerte, podría decirse, de que cuando se lanzaron de forma definitiva a por este mercado, el fabricante británico llevaba ya años muy implantado en nuestro país.

El periodista le preguntaba por qué comenzaron a trabajar con Melett y Vicenç no dudaba ni un instante: “Cuando empezamos fuimos poco a poco probando proveedores, teniendo experiencias con diferentes empresas, entras en el negocio y lo conoces. En determinado momento, cansado de tener problemas con algunos productos, apostamos por Melett porque no podíamos fallar y con ellos la calidad está asegurada. No puedo tener a una persona en la calle reuniéndose con grandes empresas (refiriéndose a Fariñas) y llegando a acuerdos para que luego por un mal producto todo se vaya al traste. Melett es sin duda la mejor opción”. Fariñas asentía enfrente de Jordà en la mesa y añadía un punto
más a la conversación: “Y nuestra idea de hecho era poder llegar a tener un contacto directo con ellos (con Melett), no tener que ‘pasar’ por un distribuidor que a veces
hasta era mi competencia… Pero éramos muy conscientes de que no teníamos el volumen suficiente. Fuimos paso a paso, abriendo camino, dando servicio a nuestros clientes,  siempre conscientes de hasta dónde podemos llegar”.

Y Daniel Centeno (Melett) recogía el guante: “Yo llevo cinco años en Melett y desde el principio mi trabajo fue, más que vender, venir a escucharles. Saber qué necesitan, conocerles, y al poco de ir haciendo este trabajo me fui dando cuenta de que existían algunas empresas en España con su mismo perfil que nos estaban demandando un contacto más próximo. Y es que hay algunas compañías a las que a veces por tamaño, por volumen de trabajo, les va muy bien el trabajo con el distribuidor; pero hay otras que requieren de una atención especial, bien sea en el apartado técnico, logístico… Y ahí
ya cambia el esquema”.

Fue por eso que hace ahora dos años Melett decide lanzar en España (que en otros países como Polonia ya operaba) su red de Centros de Servicio Autorizados: “Y lo hicimos con una propuesta muy simple: buscar a los mejores reparadores de turbos en España y juntarlos a todos en una red nacional para dar una alternativa fiable al mercado. En aquel momento había muchos proveedores, muchos tipos de productos, el mercado estaba inundado… Había que dar una opción de confianza a los profesionales”.

Una red de la que Turbotècnic forma parte por partida doble (con su sede de Tarragona y la que abrieron en Palma de Mallorca) y que conforman otras ocho empresas en toda España, sumando un total de once talleres. El objetivo, explicaba Centeno durante la entrevista, es crecer hasta los catorce centros como máximo, contando de este modo con una cobertura suficiente para abordar el mercado de la forma correcta.

Cuestión de confianza

“El producto lo puede vender cualquiera, nosotros queremos trabajar con el taller por el servicio. Porque ofrecemos asistencia técnica, porque les ayudamos en el diagnóstico, porque estamos siempre para lo que necesiten. El producto llega luego, pero no es lo más importante”. Vicenç Jordà. Turbotècnic.

Que ambas empresas compartan filosofía hace que todo sea mucho más sencillo. Hablan de cada una de sus propuestas de negocio y no pueden estar más cerca los unos de los otros. Había, igual que dice el titular de este reportaje, perfecta sintonía. La clave está en lo que Vicenç Jordà resaltaba al principio de este reportaje: la vocación de servicio: “Creo en el servicio como el valor más importante de mi empresa. Y para darlo necesito tener detrás de mí a quien poder llamar para plantear posibles problemas y que me respondan del modo en que quiero yo atender a mi cliente. Tenemos que ir en la misma dirección”. Fariñas apoyaba el argumento: “Y Melett en eso es excelente. Además de la información técnica, tienen un personal muy bien formado que siempre está pendiente, un equipo al tanto de lo que necesitamos… Llevan incluso al milímetro la trazabilidad de sus productos, de modo que si una partida ha tenido algún problema, inmediatamente la sacan del mercado. Todo para que nosotros no tengamos ningún problema a la hora de trabajar. Sabemos que la perfección es imposible, pero sí que estamos seguros de que detrás de su producto hay una fiabilidad y un equipo que vela por nuestros intereses”.

E intervenía Daniel Centeno (Melett): “Es que un turbocompresor es una pieza de ingeniería de precisión. Un producto que está trabajando a 180.000 revoluciones por minuto a temperaturas de 800 o 1.200 grados. El más mínimo detalle puede hacer que ese turbo no trabaje como debería y va a romper…”. Se refería al cuidado que ellos mismos tienen con la fabricación de sus productos (“de nuestra fábrica, por ejemplo, es imposible que salga un cartucho sin balancear… es imposible. No sale”, explicaba), pero no sólo. Ponía en valor el trabajo que llevan a cabo empresas como Turbotècnic, cuidando al milímetro cada detalle y acompañando al cliente durante todo el proceso de reparación: “Si no tienes formación, no tienes el equipo adecuado, no usas piezas de calidad… es mejor que no trabajes el turbo, porque te conviertes automáticamente en una gran fábrica de problemas”.

“Si no tienes formación, no tienes el equipo adecuado, no usas piezas de calidad… es mejor que no trabajes el turbo, porque te conviertes automáticamente en una gran fábrica de problemas”. Daniel Centeno, Melett.

“En el mercado hubo gente que durante unos años hizo ese camino de ida hacia un descenso en la calidad de la reparación y ahora no ha tenido más remedio que hacerlo de vuelta…”, señalaba Fariñas. Ellos siempre lo han tenido claro: “Como creemos y confiamos en el producto, al llegar una garantía por ejemplo lo que hacemos es analizar las causas para ayudar al cliente a resolver el problema de raíz y evitar que vuelva a suceder. No sacamos el turbo y pedimos garantía a Melett, porque sabemos, y tenemos la plena convicción de que el producto es fiable. De hecho ofrecemos incluso el servicio de
diagnóstico previo a la reparación del turbo para saber exactamente de dónde viene el problema. Lo fácil es sacar el turbo, cambiarlo o repararlo y ponerlo de nuevo, pero si el fallo viene de otro lugar volverá a romperse. Con este servicio hemos reducido en más de un 70% las garantías que recibimos”.

Una labor casi pedagógica que Daniel Centeno considera fundamental: “Al final ese trabajo de asesoramiento y casi de concienciación es clave en una empresa especialista como vosotros. Si no se hace así, es cuestión de tiempo que vuelvas a tener un problema”.
Una filosofía que ha llevado a Turbotècnic a contar, además de sus almacenes propios en Tarragona y Palma de Mallorca, con disponibilidad de sus productos en otros puntos de la geografía española como Castilla-La Mancha, Valencia, Lérida, Valencia, Alicante y Barcelona por medio de diferentes acuerdos comerciales con empresas de las zonas. Pero no se conforman con el éxito que tienen, por eso siguen ahora ampliando su catálogo de productos con otros complementarios como la limpieza de DPF: “Lo que buscamos”, terminaba Vicenç Jordà la conversación, “es poder ofrecer al profesional un servicio completo en la reparación”. Y en ello siguen trabajando.

1 Comentario

  1. Grandes profesionales y un servicio increíble, se nota que les apasiona su trabajo.

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