Lo que cabe esperar tras la crisis…

Un informe de Roland Berger

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La alerta sanitaria generada por el coronavirus ha traído como consecuencia una crisis económica que nadie esperaba y que está azotando duramente a las empresas. Más allá de las repercusiones directas inmediatas, que ya se notan, preocupa conocer el contexto al que nos enfrentaremos una vez todo vuelva, dentro de lo posible, a la normalidad ‘pre virus’. ¿Qué efectos sufrirá la posventa?, ¿qué escenarios son posibles? La consultora Roland Berger ha publicado un interesante informe que ayuda a conocer algunas respuestas.

En el mercado IAM, aun sufriendo también parte de estos problemas de suministro, una vez se supere la crisis sanitaria será más sencillo alcanzar la normalidad.

Y es que de un contexto como el actual, en el que se está produciendo el cierre de fronteras, con el precio del crudo en mínimos (un 64% menos que en enero), con unas tasas de desempleo que pueden crecer hasta en un 1,6% en los países desarrollados y un descenso del PIB que puede alcanzar el 22% en la zona euro en el segundo trimestre de 2020, las consecuencias que caben esperar son realmente importantes.

El IAM sufrirá menos…

Según Roland Berger, y a pesar de que el negocio IAM se enfrentará a problemas tanto en el lado de la oferta (por la obvia dificultad del suministro) como en el de la demanda, el impacto de la crisis para la posventa independiente será menor que en el resto de la industria del automóvil.

La cadena de suministro se ve según la consultora mucho más expuesta en el lado OEM (se refieren al mercado de repuestos con el que los fabricantes proveen a las plantas de las marcas constructoras de vehículos), ya que son estructuras altamente integradas y por tanto muy expuestas a un posible ‘corte’ en algún eslabón. En el mercado IAM, aun sufriendo también parte de estos problemas de suministro, una vez se supere la crisis sanitaria será más sencillo alcanzar la normalidad. En algunos mercados, además, al inicio de la crisis hubo distribuidores (mayoristas) que generaron un incremento artificial de la demanda tratando de abastecerse de productos por encima de la necesidad real con el fin de no generar rotura de sus stocks en caso de llegar el colapso del suministro.

En relación a la demanda, tal y como explica el informe, la venta de coches se ve muy expuesta al consumidor, que tiende a posponer la compra de un vehículo en tiempos de recesión económica, siendo además muy dependiente -analizando el contexto a escala mundial- la industria del automóvil de lo que suceda en el mercado chino.

Sin embargo, y mirando al negocio IAM, Roland Berger considera que “debido a que las matriculaciones se pospondrán -igual que sucede en todas las crisis económicas- crecerá el volumen de reparaciones realizadas” en un parque de vehículos cada vez más antiguo.

Atendiendo a todos los factores que influyen en el funcionamiento del mercado -volumen en euros, la capacidad de gasto del consumidor y el estado de la estructura de la cadena de valor- el negocio de posventa IAM se verá reducido durante el periodo de caída (en el que nos encontramos) y de recuperación, teniendo que esperar al de ‘normalización’ para alcanzar como mucho el escenario ‘pre virus’. No habrá un ‘tsunami’ en ningún caso que genere un incremento ni de volumen de reparaciones ni de facturación…

De este modo, “el aumento del kilometraje medio (debido a la preferencia por el vehículo propio en lugar del transporte público como consecuencia del temor a un posible contagio) sumado a una edad del parque mayor dará como resultado un aumento de la demanda de mantenimiento y reparaciones”. De este modo, siguen, “se espera que los proveedores de piezas de reparaciones críticas (transmisiones, motor, etc.) enfrenten un impacto menor que los proveedores de piezas de accesorios”. Al no comprar un nuevo vehículo, los usuarios llevarán a cabo reparaciones que en otras circunstancias podrían dar con esos coches en el desguace.

En cualquier caso, atendiendo a todos los factores que influyen en el funcionamiento del mercado -volumen en euros, la capacidad de gasto del consumidor y el estado de la estructura de la cadena de valor- el negocio de posventa IAM se verá reducido durante el periodo de caída (en el que nos encontramos) y de recuperación, teniendo que esperar al de ‘normalización’ para alcanzar como mucho el escenario ‘pre virus’. No habrá un ‘tsunami’ en ningún caso que genere un incremento ni de volumen de reparaciones ni de facturación…

Según Roland Berger, durante estos tres periodos el parque permanecerá constante en volumen, incrementándose la proporción de vehículos más antiguos y por tanto, aseguran, “más relevantes para el IAM”, lo que podría incrementar la demanda una vez se recupere la normalidad -otra cosa es la rentabilidad de las operaciones realizadas-.

La preferencia por el transporte privado aumentará, pero las restricciones a la movilidad reducirán el posible impacto sobre el negocio por el momento. En relación a la disposición de los consumidores “para gastar”, la mayoría de las reparaciones “no críticas” se evitarán o pospondrán y es posible que dejen de realizarse inversiones en productos no esenciales como actualizaciones, accesorios y ajustes sobre los vehículos.

Los tres escenarios posibles

En relación a lo que cabe esperar para 2020, e incluso 2021, Roland Berger predice tres posibles escenarios (V, U y L, denominados así por la forma que presentan las ‘curvas’ en cada caso). En todos, la posventa IAM “resiste” mejor la crisis que el resto de la industria del automóvil.

Los tres escenarios posibles para Roland Berger tras la crisis sanitaria

Pormenorizando en cada uno de los supuestos, Roland Berger elimina uno de los escenarios como posible. Se trata del V, el modelo que predeciría un descenso drástico que, al tocar fondo, vendría sucedido de una recuperación igual de fulgurante: “Ya no es probable”, dicen. En este supuesto las ventas de vehículos se contraerían entre un 15% y un 20% en 2020, alcanzando la estabilización e incluso creciendo un 2% en 2021. La posventa caería hasta un 5% en 2020, estabilizándose o creciendo un 5% en 2021.

El modelo U prevé una severa caída, seguida de un valle antes de alcanzar de nuevo el incremento que devolvería al mercado a su estado inicial. Así, en este escenario, las matriculaciones caerían entre un 20% y un 25% en 2020, con un descenso menos acusado, de entre un 5% y un 10% en 2021. La posventa se contraería entre un 5% y un 10% en 2020, alcanzando la estabilidad o decreciendo un 5% en 2021.

El supuesto L prevé una prolongada depresión después de la caída producida durante los primeros meses de la crisis. Según este modelo, las ventas de vehículos caerían entre el 30% y el 38% en 2020, sumando a estos descensos otro más de entre el 20% y el 25% en 2021. La posventa caería entre un 10% y un 15% en 2020 y entre un 5% y un 10% en 2021. Sin duda este escenario, aún posible, es el menos deseable…

Se espera un ‘boom’ de consolidaciones

Para Roland Berger, una vez pase la crisis del coronavirus, uno de los cambios más drásticos en la posventa IAM en Europa tendrá que ver con la estructura del mercado.

Si bien actualmente el impacto sobre el flujo de caja a corto plazo es inevitable, la situación actual favorecerá a aquellas empresas “con una columna vertebral financiera sólida”. Es por ello que Roland Berger espera que exista un ‘pico’ de adquisiciones, fusiones e integraciones durante el periodo 2021-2022.

¿Por qué? Será más necesario que nunca mantener la competitividad a través de operaciones ‘lean’ (delgadas, más eficientes…) y correctas estrategias de precios; los clientes demandarán soluciones a medida, por lo que será importante contar con información suficiente para poder adaptarse (el ‘big data’ puede cobrar un papel crucial definitivamente); los actores OEM tratarán de incrementar aún más su participación en el negocio IAM queriendo cambiar “las reglas del juego”; igual que actores europeos y americanos están entrando en Asia, es más que probable que algunas empresas orientales hagan ese viaje en sentido contrario…

Cabe destacar también que Roland Berger prevé que la cercanía con el taller será algo que busquen cada vez más todos los actores del mercado de posventa, incluidos aquellos que hasta ahora no mantenían demasiada relación con los reparadores.

Además, destaca la consultora, si bien actualmente el impacto sobre el flujo de caja a corto plazo es inevitable, la situación actual favorecerá a aquellas empresas “con una columna vertebral financiera sólida”. Es por ello que Roland Berger espera que exista un ‘pico’ de adquisiciones, fusiones e integraciones durante el periodo 2021-2022.

Volumen de adquisiciones, año a año, en Europa. Fuente Roland Berger

Y es que, según explican, tan sólo dos semanas después de iniciarse los bloqueos en determinados mercado europeos “han aparecido en algunas empresas signos iniciales de quiebra”. Se espera, detallan, que estas situaciones tengan un efecto dominó en los actores de la cadena de valor asociados a estas empresas. De este modo, “las empresas que estén sometidas a este riesgo (de bancarrota) “deben estar cada vez más preparadas para llevar a cabo tales transacciones forzadas”, mientras que las compañías financieramente más sólidas “deben estar preparadas para intervenir en el momento adecuado”.

Algunas conclusiones

Al término del informe, Rolan Berger expone algunas breves ideas a modo de conclusión. Aseveran que las empresas deben “equilibrar cuidadosamente la gravedad de sus medidas entre las necesidades financieras a corto plazo y el impacto distorsionador que estas pudieran tener en el negocio a medio”, invitándolas a “monitorear constantemente el estado de su cadena de suministro para gestionar la oferta y la demanda”.

Están convencidos de que las empresas pueden en este contexto identificar formas novedosas de colaborar con competidores u otras partes interesadas de la cadena de valor para compartir costes y definir nuevas fuentes de ingresos.

“La dificultad financiera general y la valoración a la baja de algunas empresas impulsarán la consolidación”, destacan: “Las empresas con balances sólidos deberían estar a la ofensiva, impulsando la consolidación y recogiendo activos en áreas de alto crecimiento”.

Además, comentan, “los proveedores ‘angustiados’ que se pongan a la defensiva se convertirán en objetivos de reestructuración de acreedores e inversores estratégicos”. Las empresas, tanto en el canal OE como en el IAM, “deben asegurarse de estar preparadas para posibles movimientos disruptivos de los competidores, a fin de no ser expulsadas del mercado”, con especial atención a las soluciones digitales que puedan nacer como respuesta a algunas necesidades que aparezcan en el mercado.

1 Comentario

  1. Muy buen análisis. Gracias por seguir comunicando noticias tan interesantes como esta.

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