Mudar la piel

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Recuperamos la visita de Doña Milagros a la sede aragonesa de Brembo España. El reportaje, que se publicó en el número 50 de Autopos, la revista en el año 2011, hace un repaso por las instalaciones que la firma italiana tiene en España desde la siempre particular óptica de Doña Milagros.

Viajar a Zaragoza nunca supone un esfuerzo, pero si el motivo es una invitación personal del mismísimo director general de Brembo en España, que no es otro que don Benito Tesier, pues menos todavía. Así que billete de AVE al canto y para Zaragoza sin perder un minuto. A ver si me entero, entre otras cosas, de por qué un día el glamuroso gigante italiano se volvió un poco aragonés. Porque, ¿no les pasa a ustedes lo mismo?: yo veo la marca Brembo y pienso en lujo y en Ferrari. No sé si será el color, además de la nacionalidad, pero en cualquier caso está claro que el mayor logro que ha conseguido esta marca italiana, después de 50 años de historia, es que se la siga identificando con lo mejor de lo mejor, osea, que, básicamente, Brembo sigue siendo a los frenos lo que Loewe a los bolsos, o la gamba de Huelva al resto de los crustáceos de su tamaño.

A tomar viento

Pues eso, que después de coger mi AVE por la mañanita temprano y de llegar a Zaragoza en un abrir y cerrar de ojos, ya me estaba esperando Rita en la estación para llevarme a las instalaciones de Corporación Upwards 98 que, para entendernos, es lo mismo que Brembo España. ¿Que quién es Rita? ¡Pues Rita Ansón, la secretaria de dirección de Benito Tesier! Cualquiera que haya pasado por Brembo España alguna vez sabe quién es, no hay otra igual: ni más eficiente, ni más profesional, ni más alta, ni más guapa. En palabras del propio Benito Tesier, “nuestro ángel de la guarda”; pues sí, es que es muy “majica”.

Las instalaciones en cuestión están a tomar viento de Zaragoza, y no lo digo porque estén muy lejos, qué va, lo digo porque están en La Muela, el pueblo español con más molinos de viento por metro cuadrado. Allí me estaba esperando Benito para contarme muchas cosas y para enseñarme cómo se organizan en los 20.000 metros cuadrados que han construido sobre una parcela de 50.000. ¡Dios Santo, aquello parece un aeropuerto!

Fútbol es fútbol

Y como lo mejor es empezar por el principio, les voy a contar como empezó esta historia. Resulta que en el año 95, Brembo, que ya era una supercompañía que cotizaba en bolsa y todo, puso un buen día sus ojos en Urpa, una empresa familiar fundada por Benito Tesier González, a la sazón el padre de mi anfitrión, y responsable de haberla desarrollado con tino y tesón durante años. El gigante compró el 51% de la sociedad, y a partir de ahí las cosas marcharon tan bien que en dos años Urpa había absorbido una planta que Brembo tenía en Barcelona y se había convertido en Brembo España. Benito Tesier hijo se hizo entonces cargo de un proyecto que no había hecho más que empezar…

El caso es que con el tiempo ha quedado demostrado que los Tesier hicieron lo correcto, al menos así lo ve Benito, que cree que, si no hubieran tomado la decisión de vender, hoy no estarían donde están. De hecho, y según su propia teoría, esto fue lo que les permitió poder competir para ganar la Champions League en un momento en el que ya no era suficiente con ganar la Liga española (ya saben, fútbol es fútbol).En realidad, lo único que hicieron fue mudar la piel para poder seguir creciendo. Es lo que tiene la vida, y la empresa, más. Si uno quiere progresar, tiene que renovarse, ya lo dijo Unamuno.

Ni Champions ni gaitas

¿Pero qué pasó a partir de aquí? Pues que ya ni Liga española, ni Champions League, ni gaitas. La globalización llegó para quedarse: Brasil, India y China entraron en el mercado sin llamar a la puerta y Brembo, como tantas otras multinacionales, se dejó de milongas y se inscribió en la Fifa World Cup (por seguir con el símil futbolero) Y como para seguir compitiendo con garantías a nivel mundial Brembo tuvo que concentrar su realidad industrial en países con costes de producción más bajos (aunque con los mismos estándares de calidad, ¡faltaría más!), a España no le quedó más remedio que volver a mudar la piel (“¡hay madre!”, digo yo; “¡no pasa nada!”, dice Benito: “¡Cambiamos de vocación y de estrategia y todo solucionado!”. ¡Caray, qué fácil lo hace parecer!).

Pues sí, y tanto que ha cambiado la vocación de Brembo en España: antes la producción de recambio era muy alta, pero, a partir de 2008, la idea es, por un lado, continuar fabricando productos de valor que justifiquen una inversión en España (por ejemplo el suministro a la planta de Mercedes en Vitoria del corner trasero completo de la Vito, que no sé lo que es pero que seguro que sirve para terminar frenando), y por otro lado, dejar de concentrarse comercialmente en un solo producto, el disco de freno, para convertirse en especialista para el recambio del sistema de freno completo. Completo, sea freno de disco o freno de tambor, ¿eh? Con su disco, su pastilla, su hidráulica, su zapata… y sus latiguillos, que nunca pueden faltar los latiguillos. Claaaaro, ahora entiendo el porqué de la compra de la fábrica de frenos Villar y del acuerdo conTMD. Vamos, que Brembo en España ha pasado de ser un fabricante monoproducto para ser Brembo “Services”, con un súper almacén y una gama completa de productos de frenado. Mucho mejor para sus clientes ibéricos del recambio, dónde va a parar.

Mejor cuanto más ágil…

Que sí, que sí, que se trata de enfocar bien y de invertir donde se tienen más posibilidades, y de que si algo se pierde, que sea para ganar algo a cambio. Me cuenta Benito Tesier que antes el 60 o 70% de lo que se vendía lo fabricaban ellos en su planta y que ahora todo les viene de las fábricas que el grupo tiene en el mundo. La ventaja es que ya no tienen que soportar unos costes que hoy no les permitirían ser competitivos en el mercado español, que es en el que les toca operar. Y además, puestos a elegir, con este modelo de empresa mucho más ágil es mucho más fácil adaptarse a un entorno que Benito Tesier tiene claro que va a seguir cambiando. Eso sí, tener detrás al gigante Brembo también cuenta.

Máquinas 1 Estanterías 3

Pero no todo ha sido charlar, también hemos paseado por unas instalaciones muy espaciosas con sus pertinentes departamentos: administración y contabilidad, ventas, producción, logística, call center y, lo más importante de todo, el comedor: aquí nadie se tiene que llevar la comida en el tupperware; esto sí que es un lujo a lo Brembo.

Según me informan, aquí trabajan unas 140 personas de forma directa o indirecta, contando plantilla y red comercial. Benito Tesier es el director general, además de secretario del Consejo de Administración y accionista, pero luego hay un director financiero, un director de logística, un director de planta, un director de administración… y por supuesto un director comercial, Fernando Cantín, ¿será por directores?

Para terminar visitamos la planta, que tiene más de gigantesco almacén que de planta de producción (está claro que es aquí donde más se ha notado ese cambio de piel del que me hablaba Benito): las estanterías ganan por goleada a las máquinas, y es que, de la actividad de la planta, el 25% es fabricación y el 75% restante distribución.

Pecado mortal

Con ese panorama, está claro que la mayor parte de las inversiones ahora se destinan al comercio de recambios. Así, aparte de la inversión que se necesita en stock (mucha cuando se trabaja con muchas referencias y cuando se pretende que la cobertura de servicio sea por lo menos de un 90 o un 95%), se hace indispensable tener un almacén lo más robotizado posible. En la actualidad cuentan con uno de más de 5.000 ubicaciones, pero pronto dispondrán de otro capaz de almacenar justamente el doble. El sitio ya lo tienen preparado, despejado y listo, que lo he visto yo.

En fin, que parece que las cosas no marchan nada mal y que la estrategia de especialización en sistemas de freno completos no ha sido una mala idea porque, según Benito Tesier, en los últimos cinco años se han multiplicado por cinco las cifras de facturación de posventa y se ha conseguido el objetivo de convertirse en proveedor especializado en frenos. Mira qué bien, así todos contentos…

La visita termina y el estómago protesta, y no sé si se habrán dado cuenta, pero el caso es que me invitan a comer, qué amables. ¿Ah, que no comemos en el comedor? ¿Que nos vamos al Churrasco? Hombre, pues no me parece mal, que me han dicho que ir a Zaragoza y no comer en el Churrasco es una especie de pecado mortal, y yo procuro pecar lo justo. Por cierto, ni se me ocurre marcharme sin despedirme de don Benito Tesier padre; todo un honor saludarle, a fin de cuentas esta historia no se habría escrito si no hubiera sido por él.

Elring

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