Hace unos días el hidrógeno verde encontraba un poderoso aliado dentro de Europa, con la adhesión de Alemania como socio estratégico del ambicioso proyecto H2Med, el hidroducto que llevará a partir del 2030 hidrógeno verde sostenible producido en la península ibérica al resto del continente y en el que también participan Francia, España y Portugal.
Este entusiasmo por el nuevo combustible no llega, sin embargo, a las grandes petroleras de Europa, que según un estudio de la consultora Ricardo Energy & Environment para Transport & Enviroment no están apostando en firme por el hidrógeno verde, y que prefieren invertir más bien en el refinado del biocombustible. Exactamente ocho veces más.
Según el informe, gigantes petroleros como Shell, BP, Total, ENI y Repsol están centrando sus esfuerzos en reducir la intensidad de sus emisiones de carbono al momento de refinar los llamados combustibles ‘verdes’. Con inversiones comprometidas en el área de los combustibles alternativos por valor de 39.000 millones de euros hasta 2030, de las cuales casi el 75% están destinadas en aumentar la producción de biocombustibles.
Estas inversiones se traduciría en la duplicación de la capacidad productiva del continente alcanzando las diez megatoneladas para 2030, esto es cuatro veces más de lo que se podría conseguir de forma sostenible en la Unión Europea.
El estudio también revela las proporciones del tipo de hidrógeno que se utiliza para la refinación del petróleo, la mayoría del cual ha resultado ser gris, es decir, con alto contenido de carbono, y que en conjunto las compañías petroleras están invirtiendo alrededor de 6.500 millones de euros en el llamado hidrógeno azul -más bajo en carbono- para limpiar sus procesos de producción. Esto es el doble de lo que están gastando en producir hidrógeno verde.