Concentración de flotas, caída de la rentabilidad, falta de profesionales, importaciones paralelas, digitalización… el sector del vehículo industrial se enfrenta a una transformación que amenaza con alterar el ‘statu quo’ de nuestro mercado. Son muchos los retos, pero también las oportunidades que se abren tanto para distribuidores como para proveedores, y por eso había que darles la palabra, escucharlos, pulsar sus sensaciones. Y eso es lo que hemos hecho en TRUCKIND reuniendo a cinco caras visibles de la posventa de vehículo industrial en una tertulia plagada de titulares.
Cristina Pedreño, CEO y directora comercial de Grupo Pedreño -y desde este año presidenta de AERVI-; Javier Baladrón, de Comercial Boiz; Javier Tomás, director comercial de Montcada Artículos Técnicos; Eva Raquel Hernández, responsable de Márketing y Estrategia de Vehículo Industrial de Bosch, y Jorge Rodríguez, director comercial de Bilstein Group. Cinco expertos con décadas de experiencia a sus espaldas y más de dos horas de conversación sin ambigüedades…
De dónde venimos…
Antes de entrar de lleno en harina había que hacer repaso de 2024, y por ahí empezamos. La encargada de romper el hielo sería Cristina Pedreño (Grupo Pedreño): “El año 2024 fue positivo tanto en facturación en posventa como en matriculaciones. El principio de año también fue un mes bastante bueno, aunque es cierto que ahora parece que la situación se ha ralentizado un poco, en línea con todos los inicios de año. Aun así, la previsión para 2025 también es positiva, con un crecimiento que podría estar en torno al 5% para la distribución”. Otro dato importante, según Pedreño, es la bajada de los tipos de interés: “Esto hace que el transportista vea con mejores ojos adquirir el vehículo y quedárselo en propiedad, lo que genera un mayor negocio en el canal independiente”.
Una visión que era compartida por Javier Tomás (Montcada): “Nosotros también crecimos en 2024, aunque los dos últimos meses no fueron tan buenos como esperábamos. Lo que sí es cierto es que hay una serie de factores que están ayudando a que haya estabilidad en el vehículo industrial, algo que en turismo es mucho más difícil de encontrar”. Y apelaba a los distribuidores presentes en la mesa para argumentar sus palabras: “Tanto Pedreño como Boiz sois dos empresas con una antigüedad y un recorrido en el mercado, y eso también es un ejemplo de estabilidad. Es difícil que entren nuevos actores, aunque lógicamente siempre surge alguno, pero el hecho de que la distribución se mueva con los mismos actores da una gran estabilidad a nuestro sector”.
Javier Tomás introducía el primer concepto del día -estabilidad-. Y por ahí continuaba, por alusiones, Javier Baladrón (Comercial Boiz): “Esa estabilidad puede ser para bien o para mal”. Y se explicaba: “Aunque las caídas que pueda haber en nuestro sector sean más amortiguadas, los crecimientos tampoco son tan grandes como en otros sectores. Es cierto que tras la pandemia tuvimos un crecimiento muy alto, pero ahora estamos en una fase de estabilización, que es lo que veremos en 2025”. ¿Su previsión? Un repunte de entre el tres y el cinco por ciento.

¿Y el futuro?
Todos coincidían en que a corto plazo -y siempre que no haya contratiempos- la posventa de vehículo industrial avanzará con una cierta estabilidad, aunque Cristina Pedreño (Grupo Pedreño) era menos optimista en su visión a medio y largo plazo: “Después de la pandemia tuvimos un crecimiento muy importante porque fue como ‘volver a nacer’ después del parón de la actividad, pero no estamos en un país en el que se pueda crecer mucho más a largo plazo porque la industria sigue perdiendo peso: nos estamos enfocando en el turismo y los demás sectores están mermando, desde la agricultura a la minería. Lo único que nos queda es la huerta, que también se está reduciendo porque los mercados están mirando a otros países con menores costes. Hay que abrir un debate, quizá en torno a las oportunidades que se abren con la economía circular, para intentar que la industria vuelva a repuntar en nuestro país”.
“Si analizamos nuestro sector, a veces nos preocupamos, pero cuando levantamos la cabeza y miramos al resto, nos tenemos que venir arriba. Hay pocos sectores en la economía que hayan salido tan bien de la crisis como hemos salido nosotros”, añadía Jorge Rodríguez (Bilstein Group). Y Javier Baladrón (Comercial Boiz) iba más allá: “También tenemos que hacer el ejercicio de compararnos con otros países de nuestro entorno: todos sabemos la situación que está atravesando Alemania dentro de nuestro propio sector; estoy seguro de que cualquier alemán cambiaría hoy los papeles con cualquier distribuidor o fabricante en España”.
“¿Pero a qué plazo estamos hablando?”, se preguntaba Eva Raquel Hernández (Bosch). “Tenemos el transporte de mercancías, el de pasajeros y la agricultura, y a todos ellos está llegando la diagnosis y la digitalización. Aunque el parque disminuya, surgirán otras oportunidades. A raíz de la pandemia incorporamos aún más la digitalización a nuestras empresas y se actualizaron procesos que nos permiten ser más productivos. Además, los talleres se animaron a hacer cursos de otra forma, las empresas empezaron a realizar reuniones comerciales programadas… Es cierto que se notó un mayor boom por el contraste con el parón de la actividad, pero también porque hemos mejorado muchos procesos internos en las empresas de toda la cadena, desde el taller al fabricante pasando por el distribuidor”.
La CEO de Grupo Pedreño se mantenía firme en su argumento: “Podemos hablar de transporte, pero si el camión no está lleno no se va a mover. Y si no hay pasajeros, tampoco. En un país donde no se potencia la industria no es posible tener grandes crecimientos”. “Estamos en un sector en el que hemos demostrado capacidad para superar entornos complicados”, añadía Javier Baladrón (Comercial Boiz). “Todos los que estamos aquí hemos superado situaciones muy complicadas”. Javier Tomás (Montcada) asentía: “Yo diría que somos supervivientes. Tenemos una capacidad de adaptación enorme y seguiremos haciéndolo. Estoy de acuerdo con lo que decís: la economía va bien, y eso nos ayuda, pero también hay factores que nos afectan, como una guerra en Europa o el problema de la piratería, que hace que un barco que tardaba 25 días en traerte el material, ahora tarde 45 y con unos costes más elevados. Las empresas nos tenemos que preparar y trabajar con mayor antelación porque si no tienes la pieza, no la vendes. Esto me preocupa más que la situación que tenemos ahora mismo en España”.



