Los vehículos destinados al transporte de mercancías siguen registrando uno de los mayores niveles de incumplimiento en la inspección técnica obligatoria. Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) analizados por la AECA-ITV, al cierre de 2025 el 32% de los camiones y el 28,7% de las furgonetas circulaban sin tener la ITV en vigor.
En términos absolutos, esto supone que más de 1,59 millones de vehículos -sobre un parque conjunto cercano a los 5,3 millones- operan fuera de la legalidad en materia de inspección técnica. Desde AECA-ITV advierten de que el impacto va más allá de la seguridad vial: un vehículo industrial en mal estado incrementa la probabilidad de averías, inmovilizaciones y siniestros, lo que repercute directamente en la productividad de las flotas, en los costes de mantenimiento correctivo y en la exposición a sanciones.
Y sin seguro…
A esta situación se suma otro factor crítico: el seguro obligatorio. Los datos de la DGT indican que el 10,4% de los camiones y el 8,2% de las furgonetas circulan sin una póliza en vigor. Más relevante aún es que un 8,3% del total -más de 438.000 vehículos- lo hacen simultáneamente sin ITV y sin seguro, un escenario que multiplica el riesgo económico y legal para empresas y autónomos del sector.
El estado técnico del parque tampoco acompaña. Según cifras del Ministerio de Industria y Turismo correspondientes a 2024, solo el 71% de los camiones pesados y el 74% de las furgonetas superan la ITV, situándose entre los peores registros del conjunto del parque automovilístico.
Para el sector de la posventa, este contexto tiene una doble lectura. Por un lado, evidencia una oportunidad clara en mantenimiento preventivo y gestión de flotas, donde talleres y redes especializadas pueden aportar valor anticipándose a fallos y evitando rechazos en ITV. Por otro, pone de manifiesto un déficit en cultura de mantenimiento que sigue trasladando costes a fases posteriores del ciclo de vida del vehículo.
Las ITV piden más controles
Desde AECA-ITV insisten en la necesidad de reforzar los controles y la concienciación, especialmente en el transporte profesional. También recuerdan que es posible adelantar la inspección hasta un mes sin perder validez, una medida que facilita la planificación y reduce el riesgo de circular fuera de plazo.
Más allá de la sanción económica -que puede oscilar entre 200 y 500 euros-, el problema de fondo sigue siendo operativo: cada vehículo que circula sin ITV o sin seguro es un riesgo potencial que impacta en la seguridad, en la rentabilidad del negocio y en la sostenibilidad del parque.



