En la novena edición del congreso de Gasnam -21 y 22 de septiembre-, la asociación que integra toda la cadena de valor del gas y el hidrógeno en España, ha habido más de un mensaje interesante. Especialmente en relación al futuro de las tecnologías de propulsión aplicadas al transporte de larga distancia.
En el mensaje inaugural, la secretaria general de Transportes y Movilidad, María José Rallo, habló del impacto del Plan de Recuperación en la sostenibilidad del transporte, que supone una inversión de más de 13.000 millones de euros, así como del importante papel que el biogás y el hidrógeno tienen en este proceso de transformación: “El gas de origen renovable y el hidrógeno verde tendrán un papel destacado”, dijo.
Uno de los grandes de la industria como Iveco intervino con claras apreciaciones en este sentido. Michele Ziosi, vicepresidente de Relaciones Institucionales CNH, grupo industrial en el que se integra IVECO, entre otras marcas, fue tajante: “A corto plazo los vehículos de gas natural y biometano son la única alternativa al diésel para el transporte a larga distancia en lo que se refiere a prestaciones, menores emisiones y Coste Total de explotación (TCO)”.
Para IVECO, a largo plazo, el objetivo es que el hidrógeno constituya la columna vertebral de la combinación de combustibles para el transporte pesado. Para argumentar su postura hizo hincapié en algunas de sus ventajas -«mayor flexibilidad, gran autonomía en el día a día, un corto tiempo de repostaje y una gran capacidad de carga útil en comparación con otras tecnologías»-, antes de asegurar que en el corto plazo la estrategia de la marca pasa por el gas natural y el biometano como “la única alternativa al diésel para el transporte a larga distancia”.
El hidrógeno, aún con importantes barreras
Otro importante directivo de IVECO, en este caso Jaime Sánchez, director de Ingeniería Avanzada de la marca, habló de los retos tecnológicos que deben superar los vehículos de transporte pesado alimentados con una pila de combustible, así como de las incógnitas que plantea su red de repostaje e inicio de la producción en serie.
«El camión del futuro, no será uno, sino que será modular y adaptable a cada tipo de misión, incluyendo la conducción autónoma, la conectividad y diferentes sistemas de propulsión. Por ello hay que distinguir entre emisiones locales (relativas a la salud) y emisiones globales (relativas al cambio climático)», explicó Jaime Sánchez, que también quiso incidir en que «por tanto, hay que hacer uso de todas las nuevas tecnologías, incluyendo de manera especial el biometano como combustible cero emisiones netas, que promueve la captura de CO2, la economía circular y la adaptación al cambio climático».


