En España se matricularon 502 camiones enchufables en 2025 sobre un total de 30.989 unidades, según datos de ACEA, la patronal europea de fabricantes de vehículos. Esto supone que la electrificación representa aproximadamente el 1,6% del mercado. En paralelo, las matriculaciones de camiones diésel alcanzaron las 29.823 unidades, lo que equivale a más del 96% del total, confirmando que el gasóleo sigue siendo claramente dominante y sin un rival fuerte a corto o medio plazo -ni siquiera el gas-.
La comparación con los principales mercados europeos refuerza esta lectura. Alemania es el país con mayor volumen absoluto de camiones eléctricos, con 4.766 unidades, que representan en torno al 6,2% de sus 77.431 matriculaciones totales. Aun así, el diésel sigue concentrando 71.342 camiones, es decir, algo más del 92% del mercado alemán. En Francia, los 1.713 camiones eléctricos suponen cerca del 3,7% de un mercado de 46.079 unidades, mientras que el diésel mantiene 40.336 matriculaciones, alrededor del 87,5% del total.
Italia se sitúa en una posición similar a la española: 600 camiones eléctricos sobre 27.709 unidades, apenas un 2,2%, frente a 26.679 camiones diésel, que concentran más del 96% del mercado. En Polonia, la electrificación es todavía más residual, con 178 unidades eléctricas, un 0,6% de las 29.946 matriculaciones, mientras que el diésel alcanza 29.554 camiones, cerca del 99%.
Oportunidad en los países más pequeños
Si se observa dónde la electrificación tiene mayor peso relativo, el foco se desplaza hacia mercados más pequeños pero con políticas de transición más agresivas. Países Bajos destaca claramente: con 2.025 camiones eléctricos sobre 11.131 matriculaciones, la cuota eléctrica supera el 18%. Suecia se mueve en torno al 16,5% (997 unidades eléctricas sobre 6.020), y Dinamarca ronda el 15% (747 sobre 5.038). Aun en estos casos, el diésel sigue siendo mayoritario, aunque con una pérdida de peso más visible que en el sur y el este de Europa.
Más allá de las políticas nacionales, las ayudas a la compra o los incentivos fiscales, la electrificación está teniendo una mayor acogida en países de tamaño pequeño, donde el transporte nacional debe recorrer distancias mucho más limitadas que en países como Francia, Alemania, Italia, Polonia o la propia España. La excepción la pone Suecia, aunque a pesar de su tamaño, la inmensa mayoría de la población se concentra en el sur del país, en un diámetro de unos 470 km, que es la distancia que separa a sus dos principales ciudades: Estocolmo y Gotemburgo.
En conjunto, los datos de ACEA dibujan un escenario en el que el camión eléctrico crece, pero lo hace desde una base muy baja. En España y en los grandes mercados del continente, su penetración sigue siendo marginal frente a un diésel que, por volumen y por cuota, continúa siendo la tecnología de referencia en el transporte pesado europeo.


