Erich Jaeger, proveedor alemán especializado en cableado y conectores eléctricos para automoción y vehículos industriales -un histórico en la conexión eléctrica entre cabezas tractoras y semirremolques-, ha presentado una solicitud de declaración de insolvencia ante el Juzgado de Distrito de Friedberg. Una noticia que no coge por sorpresa en el sector si tenemos en cuenta los problemas de suministro que venía atravesando la compañía desde hacía tiempo, pero que tendrá importantes consecuencias tanto en posventa como -sobre todo- en primer equipo.
La empresa, que ya a principios de año llevó a cabo paros técnicos en algunas de sus plantas, ha solicitado la apertura de un procedimiento de insolvencia en Alemania que afectará a alrededor de 1.000 empleados en todo el mundo. Y es que el grupo, que en su último ejercicio rondaba los 77 millones de euros de facturación, opera con once localizaciones internacionales -incluyendo plantas en Alemania, México, República Checa y China-.
El procedimiento concursal queda ahora bajo la supervisión del administrador designado, Jan Markus Plathner, cuyo objetivo inicial pasa por estabilizar la actividad, garantizar la capacidad de suministro y explorar una solución de continuidad, previsiblemente a través de la entrada de un inversor o la venta parcial del negocio. Mientras tanto, la operativa sigue en marcha y los salarios quedan cubiertos temporalmente por el mecanismo alemán de insolvencia.
Condiciones excepcionales
Sin embargo, el elemento más crítico está en la respuesta inmediata al mercado. Según ha podido saber TRUCKIND, la compañía ya ha comunicado a sus clientes que continuará fabricando, pero bajo condiciones significativamente más restrictivas: producción exclusivamente bajo pedido, pago por adelantado y sin compromiso de plazos de entrega. En la práctica, esto supone trasladar al cliente tanto el riesgo financiero como el operativo, eliminando cualquier visibilidad en la planificación.
Para muchos distribuidores y operadores -especialmente en posventa, donde Erich Jaeger tiene presencia en España a través de distintos canales-, este planteamiento resulta difícilmente asumible. Todo apunta a que una parte relevante de la demanda buscará alternativas en el corto plazo, lo que puede acelerar el deterioro del negocio en plena fase de reestructuración.
Más compleja si cabe es la situación en primer equipo, ya que Erich Jaeger suministra a fabricantes como BMW, Volkswagen, Mercedes-Benz o Ford, además de tener presencia en el entorno de remolques y semirremolques, también en España.
Un caso que no es aislado
El caso refleja una dinámica más amplia dentro de la industria de proveedores en Alemania y, por extensión, en Europa -hace apenas unos días Clepa alertaba de que uno de cada cuatro proveedores europeos dará pérdidas este año-. En consecuencia, los fabricantes están ajustando volúmenes, retrasando inversiones y presionando márgenes, mientras los proveedores -especialmente los de tamaño medio con fuerte exposición internacional- absorben el impacto de costes energéticos elevados, volatilidad de la demanda y tensiones geopolíticas.
La diferencia en este caso es que los problemas ya han trascendido el plano financiero. Cuando las dificultades se trasladan a la operativa -suministro irregular, condiciones comerciales extraordinarias-, el riesgo se traslada también a la pérdida de confianza del cliente. Y esa, en la industria de componentes, suele ser mucho más difícil de recuperar que el equilibrio en las cuentas.



