A pesar de la ralentización del transporte de mercancías por carretera en el segundo semestre, los distribuidores de recambios para vehículo industrial han conseguido cerrar 2023 con un crecimiento del 8% en la facturación. Una cifra inferior al 12% del primer trimestre del ejercicio, pero muy por encima tanto de la inflación general, situada en el 3,1%, como del crecimiento del PIB, estimado en el 2,5%.
Así lo pone de manifiesto el informe sobre la evolución de la distribución de recambios de V.I. elaborado por la Asociación Española de la Posventa del Vehículo Industrial (AERVI) correspondiente al cuarto trimestre. Un trimestre marcado, como explica la patronal, por la desaceleración económica y la ralentización del transporte de mercancías y pasajeros por carretera. Sin embargo, y a pesar de este frenazo, el sector ha sabido capear el temporal en el segundo semestre para cerrar el año con un crecimiento sostenible en la mayoría de las empresas.
Un 2024 más plano
De cara al ejercicio 2024, las empresas consuladas por AERVI son menos optimistas, ya que el estudio anticipa un crecimiento anual del 3%. Crecimiento discreto, pero en línea con la propia evolución económica del país, que ralentizará su ritmo de crecimiento después de un 2023 mejor de lo previsto. De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reducido su estimación de crecimiento del PIB para 2024 en dos décimas, hasta el 1,5%. Esta moderación en las expectativas, sin embargo, no es incompatible con el hecho de que el 90% de los distribuidores consultados se muestren convencidos de que este año crecerán sus ventas.
Carlos Martín, secretario general de AERVI, lo explica: «La creciente debilidad de la economía española mientras avanzaba el año y su impacto en la ralentización del transporte de mercancías y pasajeros se fue trasladando a la posventa del vehículo industrial, con menos actividad en los talleres y, en consecuencia, menos dinamismo en la distribución de recambios. Si a una menor evolución de la actividad según avanzaban los meses, se le suma la progresiva contención en el auge de los precios, es comprensible la moderación del crecimiento de la facturación”.
Nos adentramos, por lo tanto, en un año en el que se prevén aumentos generalizados en la facturación, pero más leves que en años anteriores.



