La Comisión Europea ha extendido el plazo para que los camiones que realizan transporte internacional adapten sus tacógrafos. Los vehículos equipados con tacógrafos analógicos o digitales tienen ahora hasta el 28 de febrero de 2025 para instalar el tacógrafo inteligente de segunda generación, retrasando el límite previamente establecido para el 31 de diciembre de 2024. Este ajuste forma parte de la implementación del Paquete de Movilidad Europeo, aprobado en 2021, que busca una transición progresiva en todo el transporte internacional de mercancías.
Desde agosto de 2023, todos los camiones nuevos matriculados ya deben contar con esta tecnología de serie. Por su parte, los vehículos que disponen del tacógrafo inteligente de primera generación tienen hasta el 18 de agosto de 2025 para realizar la actualización, mientras que los vehículos ligeros dedicados al transporte internacional deberán cumplir con esta obligación antes del 1 de julio de 2026.
La prórroga otorgada se dirige específicamente a camiones de más de 3,5 toneladas que todavía utilizan modelos analógicos o digitales. Así lo comunicó la Dirección General de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea, que definió este periodo como una «fase de aprendizaje» para que los transportistas se familiaricen con la normativa: “Esto significa que, hasta el 28 de febrero de 2025, la aplicación de la normativa se centraría en seguir concienciando sobre esta obligación, en lugar de aplicar una sanción o multa en carretera, a aquellos operadores que, por diversos motivos, aún no hayan conseguido llevar a cabo la adaptación del tacógrafo”, señala el comunicado.
Flexibilidad en la aplicación de la normativa
La medida también establece que “hasta el 28 de febrero de 2025, la aplicación de la ley se centraría en seguir aumentando conciencia de esta obligación, en lugar de aplicar una sanción o penalización en carretera, a aquellos operadores que, por diversas razones, tal vez aún no hayan logrado llevar a cabo la modernización del tacógrafo”. Además, los Estados miembros han asumido el compromiso de comunicar esta relajación temporal a través de canales oficiales, como páginas web gubernamentales o medios especializados.
Según datos de Fenadismer, cerca de un 15% de los vehículos obligados a realizar el cambio aún mantienen tacógrafos obsoletos. Esto refuerza la necesidad de una transición más gradual, permitiendo a los operadores cumplir con los requisitos legales sin interrumpir sus actividades.
Apoyo del sector al periodo de adaptación
La decisión ha sido bien recibida por la organización internacional del transporte por carretera (IRU). Raluca Marian, directora de IRU para los asuntos de la UE, destacó la relevancia de esta medida: “Se trata de una decisión crucial y oportuna para el sector, y agradecemos al comisario de Transportes Tzitzikostas que haya demostrado un fuerte liderazgo y pragmatismo al principio de su mandato. Al abordar los retos operativos a los que se enfrentan los operadores de transporte, que han demostrado una movilización sin precedentes para cumplir los plazos legales, la Comisión y los Estados miembros de la UE han demostrado una clara comprensión del papel vital de la cadena de movilidad y logística para mantener en movimiento la economía europea”.
IRU había solicitado esta prórroga basándose en “pruebas claras de que un número significativo de operadores de transporte no estarían preparados para continuar las operaciones transfronterizas a partir del 1 de enero debido a los retrasos en la retroadaptación con el tacógrafo inteligente versión 2”.
Coordinación para minimizar el impacto
El consenso alcanzado entre los Estados miembros en el Comité de Transporte por Carretera responde a la necesidad de evitar interrupciones en las cadenas de suministro de la UE. Al conceder este periodo de gracia, se busca no solo garantizar la continuidad operativa, sino también apoyar a los operadores y fabricantes en la adaptación al nuevo escenario normativo.
Según IRU, esta extensión también refuerza la cooperación entre talleres, transportistas y autoridades para que la transición se lleve a cabo de manera eficiente. Además, asegura que los vehículos puedan seguir operando en mercados clave sin penalizaciones, contribuyendo al mantenimiento de la actividad logística y económica en Europa.



