El vehículo industrial juega también un papel muy importante para lograr la neutralidad climática que se pretende alcanzar en el año 2050. Sin embargo, la evolución de este tipo de vehículos hacia la electrificación en España todavía no ha comenzado a despegar.
Por ese motivo, y con el objetivo de modernizar un parque de vehículos industriales que se sitúa en 15,1 años de antigüedad media, Faconauto ha pedido a las comunidades autónomas el desarrollo de un plan de renovación que impida una transición forzada hacia la electromovilidad, como ocurre en el caso de los turismos. Según la patronal de los concesionarios, la cuantía para que dicho plan tuviera un efecto dinamizador debería situarse en 400 millones de euros.
Continuidad del diésel
La lentitud en el desarrollo de la electrificación en el segmento de V.I. hace que Faconauto siga apuntando al diésel como la tecnología de mayor desarrollo en los próximos años. Los números no engañan: en 2021 solo se matricularon 19 vehículos industriales eléctricos, mientras que en el primer mes de 2022 apenas se ha registrado una unidad.
Estos datos, facilitados por la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) y la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (GANVAM), siguen la línea de las palabras de Pilar Fernández, presidenta de la división de vehículo industrial de Faconauto: “El diésel es el actor principal en el transporte por carretera”, por lo que para la patronal, «la apuesta es el diésel», decía para el diario ElEconomista.
Protección del empleo
Y es que si hay un reto que plantea la situación actual para este tipo de vehículos es la electromovilidad. Sin embargo, el periodo de transición hasta superar este reto no será rápido, así lo indican las cifras, aunque para conseguirlo se han planteado algunas medidas. El propio plan de 400 millones de euros solicitado por Faconauto apunta en esa dirección, ya que la entidad considera que sería una medida útil para contrarrestar la antigüedad del parque y, en definitiva, el impacto medioambiental.
Pero más allá de los beneficios en cuanto a reducción de emisiones, la patronal considera que fomentar la renovación del parque con vehículos Euro VI evitaría poner en riesgo los puestos de trabajo que giran en torno a este sector. Según estimaciones de Faconauto, la generalización del camión eléctrico podría acabar con entre el 25% y el 30% del empleo hasta 2030.
Coste social
Para la asociación, la sostenibilidad medioambiental es un reto que debe asumirse, pero si viene acompañado con la sostenibilidad de las empresas. Marta Blázques, directora ejecutiva de Faconauto, apunta que esta transición puede llevar a que haya un coste social, ya que «podría abrirse una brecha entre los que puedan pagar la transición y los que no».



