Después de la normativa que prohíbe para 2035 la venta de vehículos con motor de combustión, Serca recalca que la normativa Euro 7 (Euro VII en el vehículo industrial) “es la más estricta propuesta hasta ahora” por cómo afectará al taller, fabricantes y consumidores.
La normativa Euro 7/VII establece los límites de emisiones permitidos para los coches y furgonetas nuevos que se vendan en Europa a partir de 2025 y los autobuses y camiones nuevos que se vendan a partir de 2027. El objetivo es reducir la contaminación y evolucionar hacia una movilidad más limpia y sostenible. Sin embargo, el Grupo ha recalcado que a su paso será inevitable que acabe perjudicando a diferentes actores del sector: “Hay unanimidad: la Euro 7 es un problema”, destaca. Y da los motivos…
Para Serca lo mejor que podría hacer la Euro 7 es “retrasarse, e incluso desaparecer”, por el bien de la venta de vehículos y la posventa independiente.
Por un lado, señala que, en este supuesto, los fabricantes seguirían produciendo vehículos de combustión interna que cumplan con la Euro 6 actual. Esto aumentaría las ventas de vehículos, porque serían más asequibles que los que serían necesarios con la Euro 7 -no tendrían que incorporar nuevas tecnologías de reducción de emisiones que encarecen su precio-; y beneficiaría a la posventa porque es muy probable que acaben siendo reparados en el taller independiente.
Impacto para los fabricantes…
Tener que cumplir con los estándares de emisiones que establezca la Euro 7 podría resultar costoso para los fabricantes por los cambios “drásticos” que tendrían que hacer en diseños y producción, además de en sus cadenas de suministro y tecnología utilizada hasta el momento. Incluso, puede ser, destacan desde Serca, que les pudiera afectar en su competitividad y posición en el mercado.
… y para los consumidores
Porque el uso de tecnologías más avanzadas en los vehículos para reducir sus emisiones, acabaría aumentando considerablemente su precio. Esto impediría a muchas pequeñas flotas y autónomos acceder a estos vehículos más sostenibles, y al contrario de lo que se espera, su implantación podría ser mucho más tardía, reflexiona Serca.


