Las ventas de vehículos industriales (camiones principalmente) alcanzarán este mismo año las cifras previas a la pandemia y mantendrán un buen ritmo de crecimiento hasta 2030, según las estimaciones de la Asociación Nacional de Vendedores y Reparadores de Vehículos (Ganvam). A pesar de esta buena estimación, la futura normativa de emisiones Euro VII supondrá una piedra en el camino para el sector.
Y es que dicha normativa, cuya entrada en vigor para autobuses y camiones se plantea para 2027, exigirá «corregir a la baja las previsiones, lo que supondrá, por tanto, acelerar también la ralentización del mercado de industriales», explica la patronal. Así, a partir de esa fecha, el ritmo de crecimiento en las ventas de nuevos modelos pasará del 2,1% en 2027 al 0,4% en 2030.

Para el director general de Ganvam, Fernando Miguélez, “el impacto de la aplicación de la Euro VII en vehículos pesados será especialmente dura porque hacer frente a este desafío tecnológico supone para este mercado encarecer más de 2.000 euros el precio de cada unidad -frente a los más de 300 de los turismos- en un contexto en el que la rentabilidad de concesionario no mejora por la subida del precio de los camiones y crecen de forma considerable las operaciones directas entre marcas y flotistas, sin pasar por las redes, lo que puede tener un impacto muy negativo en el tejido productivo y el empleo”.
Las furgonetas se desangran
En el caso de los comerciales ligeros, Ganvam estima que reducirán su ritmo de crecimiento más de ocho puntos porcentuales en apenas dos años, al pasar de una subida del 13% en 2023 a una del 4,5% en 2025, con unas 150.152 unidades matriculadas.

Y no será mucho mejor lo que vendrá después, ya que la patronal de los distribuidores de vehículos espera que los concesionarios recuperen fuelle para llegar a unas 168.800 furgonetas vendidas en 2030, una cifra tremendamente inferior a la registrada en 2019, año previo a la pandemia: 214.922, que a su vez fue muy similar a la de 2018.
El parque seguirá creciendo, pero no habrá renovación del mismo, por lo que la posventa se enfrenta a un futuro a corto y medio plazo repleto de furgonetas de gran antigüedad y, por lo tanto, escasamente rentables.



