La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) ha señalado la urgente necesidad de implementar una descarbonización «realista y viable» en el sector del transporte. Según la última encuesta realizada entre sus asociados, la gran mayoría de los transportistas admite no estar preparados para cumplir con los nuevos objetivos de la Unión Europea, que buscan reducir un 90% las emisiones para 2040. “Llegar a un transporte climáticamente neutro plantea retos y es necesario la voluntad de todas las partes para poderlos hacer frente”, explicó Carlos Prades, presidente de FVET.
Renovación de flotas e infraestructura de carga, los retos
Con los estrictos objetivos de descarbonización a la vuelta de la esquina y teniendo en cuenta los largos ciclos de renovación de flotas, uno de cada tres transportistas considera esencial el impulso de ayudas económicas para renovar los vehículos y así facilitar esta transición. Actualmente, el precio de un camión eléctrico triplica al de un camión diésel de última generación, lo que representa una barrera significativa para la adopción de vehículos más sostenibles.
Además, la infraestructura de carga para vehículos pesados es insuficiente. Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), en la Comunidad Valenciana solo hay 78 puntos de carga con una potencia suficiente (250 kW) para vehículos pesados. “La transición debe ir acompañada de más puntos de carga que hagan viables trayectos de media y larga distancia”, afirmó Prades.
Falta de conductores, competencia desleal y morosidad
Más allá de la descarbonización, la federación ha evaluado la situación general del transporte, obteniendo una calificación de «suficiente» por parte de sus asociados. “Todavía nos encontramos en un contexto inflacionista, que se refleja en los precios de las materias primas y el combustible, que sigue siendo la partida más significativa de nuestros costes directos. Además, existe una presión de los precios a la baja que dificulta la rentabilidad de nuestras operativas”, señaló Prades.
Juan Ortega, vicepresidente de la federación, agregó que la falta de conductores (51,8%), la competencia desleal (31,3%) y la morosidad siguen siendo desafíos importantes. Aunque la competencia desleal ha disminuido respecto al año anterior, la falta de infraestructura, el absentismo de los empleados y la presión normativa en materia laboral y de descarbonización continúan afectando al sector.
En cuanto a la actividad del transporte, un 45% de los transportistas ha reducido su actividad en lo que va del año. De estos, un 63% asegura que la reducción representa menos del 25%, mientras que uno de cada tres señala una reducción entre el 25% y el 50%. Por otro lado, más del 47% de los transportistas ha mantenido sus ingresos en el primer semestre del año, y un 8% incluso ha incrementado sus operativas en más de un 25%.
A pesar de estos cambios en la actividad, muchos transportistas han visto disminuir sus beneficios: tres de cada cinco aseguran que sus beneficios han caído, incluso manteniendo los mismos ingresos, y un 23% ha experimentado una reducción de beneficios a pesar de haber incrementado sus ingresos.
Perspectivas para el segundo semestre
De cara al segundo semestre del año, los transportistas confían en una reactivación de la demanda y, con ella, de las operativas. “El último trimestre de 2023 y el inicio de 2024 han sido complicados, con las movilizaciones agrícolas y la crisis del Mar Rojo. Somos optimistas de cara al cierre de año porque confiamos en que se produzca una recuperación plena de la economía y que la tendencia inflacionista remita”, comentó Carlos García, secretario general de la Federación.
La Comunidad Valenciana es la segunda comunidad autónoma, después de Cataluña, que más mercancías moviliza por carretera: 274 millones de toneladas al año según el Ministerio de Transportes. Valencia es también la tercera ciudad con más camiones en España, después de Madrid y Barcelona, con un total de 125.801 camiones, según la Dirección General de Tráfico. “Sabemos que el futuro es la intermodalidad, pero nunca un tren podrá llegar a la puerta de los hogares, bares y farmacias. El transporte es y será imprescindible”, concluyó Prades.

