La intención del Gobierno de reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales es uno de los temas que más atención mediática ha suscitado en las últimas semanas (con rifirrafe incluido entre la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi).
Según el Consejo General de Gestores Administrativos, esta medida tendría un sobrecoste para las empresas medias (de 4 a 5 empleados) de unos 15.300 millones de euros anuales, y lógicamente también tendría un impacto en el sector de la posventa, tanto en los distribuidores como en los talleres, que se verían obligados a reducir sus horarios de atención al público o a incorporar a más personal para ofrecer el mismo servicio que en la actualidad.
Sobre este impacto hablamos en la reciente mesa redonda organizada por TRUCKIND en la que reunimos a Pedro Martínez, gerente de Auto Martínez y presidente de ADR; Fran Egea, gerente de Eurorecambios del Camión; Mariano Herrero, gerente de Recambios Eurotruck, y Juan Domingo Camúñez, gerente de TTB Recambios.
«Más gasto para las empresas»
Mariano Herrero era el primero en mostrar su preocupación: “Lo que quiere hacer el Gobierno de reducir los horarios, pero con el mismo sueldo, se va a traducir en más gasto para las empresas”. “Podéis estar seguros de que algo nos va a caer”, cortaba Juan Domingo Camúñez. Y Herrero continuaba: “Si con la reducción de los horarios que se quiere implantar nosotros como empresa no reducimos nuestros horarios de atención al cliente, el coste se va a disparar porque vamos a tener que meter a una persona más.”
“Entonces el beneficio ya será nulo”, añadía el de TTB Recambios. “Si estamos jugando a que se quiere reducir la jornada laboral para que tenga más calidad de vida el empleado, pero al empresario le va a repercutir teniendo que meter más personal, entonces apaga y vámonos”. “La idea es reducir la jornada laboral para que contraten a más gente y aumente la recaudación”, señalaba el gerente de Auto Martínez. “Pero ninguna empresa está sobrada para contratar”, añadía el de Eurorecambios del Camión.

Unificar horarios
Con esta preocupación en el ambiente, la propia distribución encontraba la solución para contener el gasto: unificar horarios. Otra cosa es que sea factible en un mercado tan complejo. Mariano Herrero introducía el argumento: “Yo creo que no se trata de reducir horarios, sino de ponernos de acuerdo para que haya un horario unificado en España: nosotros tenemos clientes que cierran a la una y media, otros a las dos… otros que después de comer abren a las tres de la tarde, otros a las cinco… es un descontrol. Y tú como distribuidor estás obligado a tener un horario muy amplio para poder suministrar a todos tus clientes”.
Su propuesta, el modelo alemán: “Vamos a empezar a las ocho de la mañana, y a las seis de la tarde todo el mundo está en su casa”. Algo que sus compañeros de mesan veían inviable: “Al final nosotros nos regimos por el horario de nuestros clientes. Podemos abrir a las tres en Mérida, pero si hasta a las cinco no abre tu cliente, ¿qué haces?”, se preguntaba el presidente de ADR. Y Fran Egea seguía en esa misma línea: “El taller puede llegar a tener un horario, pero la flota no”.
Juan Domingo Camúñez, sin embargo, veía con buenos ojos la propuesta de Herrero: “Es cierto que, en otros países, al igual que tienen definidas o establecidas unas jornadas laborales, tienen muy asentada la idea de que prácticamente todos los comercios se mueven en la misma franja horaria. Y me parece que tendría sentido que lo hiciéramos así: ya que impones una jornada laboral, también sería bueno imponer ese tipo de horario para todo el mundo porque como dice Fran [Egea], hay talleres que en verano cierran a las tres de la tarde, pero tienes a un flotista que a las siete de la tarde te está llamando”.

