Luis Moleón es uno de los grandes nombres de la distribución de nuestro país. Con sede en Granada, siete delegaciones, más de cien y una facturación cercana a los veinte millones de euros, su concepto se basa en una clara apuesta por fabricantes de primer nivel, pero también por la cercanía a sus clientes, una política con la que quieren seguir creciendo tanto en Andalucía como en otras plazas importantes del país, con Madrid y el Levante en el punto de mira. Al frente del negocio está Luis Moleón Garrido (53 años), hijo de un histórico de nuestro sector como fue su padre, Luis Moleón Morente, fallecido en 2021 y de quien heredó no solo una empresa, sino también una manera de hacer las cosas: “Con mi padre tenía un maestro al lado todos los días; todo lo que sé del sector me lo enseñó él”.
La mañana era fría en Granada. Las primeras nieves caídas sobre Sierra Nevada nos anunciaban desde la lejanía la llegada del invierno a la ciudad de La Alhambra, donde tiene su sede uno de los grandes recambistas de la posventa patria. A la hora acordada, Luis Moleón Garrido nos recibía en la sede central de la compañía para hablar en profundidad del proyecto familiar que dirige junto a sus hermanas, María Ángeles y Rosa María. Ellos son los artífices de la rápida expansión de la compañía en los últimos años, con cuatro nuevas delegaciones -Murcia, Córdoba, Mérida y Jaén- en menos de una década. Pero es imposible hablar de Luis Moleón Recambios sin hacerlo de su padre, Luis Moleón Morente, quien en 1956 ponía la primera piedra de un proyecto que no ha parado de crecer desde entonces. Y por ahí empezábamos…
“Empezó en el taller de mi abuelo”
«Mi padre se fue a Alemania con 18 años a buscarse la vida y cuando volvió puso la primera piedra de lo que hoy es Luis Moleón Recambios”.
“Mi padre empezó desde muy joven como mecánico en el taller de mi abuelo, que lo tenía en la antigua Plaza de Toros de Granada. Fue siempre un hombre muy inquieto, con una enorme capacidad de trabajo y una inteligencia innata para ver las cosas antes que cualquiera. En 1952, con 18 años, se fue a Alemania a buscarse la vida y estuvo allí hasta el año 1956, que fue cuando volvió y puso la primera piedra de lo que hoy es Luis Moleón Recambios”.
“Vio la oportunidad”
“En Alemania estuvo trabajando en el sector de la automoción, que allí se limitaba fundamentalmente a MAN y Mercedes. Y cuando volvió se dio cuenta de que en la España de la posguerra no había recambios ni la posibilidad de hacer acopio de mercancía para reparar los vehículos que había en esos años. Él vio una oportunidad de negocio en la venta de recambios, que por aquel entonces eran fundamentalmente para Pegaso y Barreiros: entre ambas marcas tenían el 98 o el 99% del mercado. Así fue cómo montó una primera tienda, Recambios Luis Moleón, que la puso a nombre de mi abuelo ya que por aquel entonces él todavía era muy joven”.

“No volvió para quedarse”
“En realidad, mi padre no volvió a Granada para quedarse; venía de paso, a despedirse de la familia, porque su intención era irse a Canadá a seguir buscándose la vida. Era muy joven, estaba soltero y siempre fue un hombre muy aventurero al que le gustaba muchísimo viajar. Pero cuando llegó a España y vio la depresión de la posguerra sintió que podía contribuir a la mejora de la situación de su familia y de la zona. Vino con mucho dinero ahorrado de lo que había ganado en Alemania y en lugar de irse al extranjero montó la empresa en Granada para ver cómo funcionaba. Y parece que funcionó muy bien”.
“Se tocaba de todo”
«Su intención era irse a Canadá, pero cuando llegó a España y vio la depresión de la posguerra sintió que podía contribuir a la mejora de la situación de su familia y de la zona».
“En aquella época de la posguerra se tocaba de todo: turismo, camión, maquinaria agrícola… lo que hubiera, aunque es verdad que desde los orígenes de la empresa se empezó a especializar en vehículos pesados. En ese primer momento la especialización era sobre todo motor, caja de cambio y diferencial, es decir, la parte de mecánica dura del vehículo industrial. Pero poco a poco el mercado lo fue llevando a tocar otros palos, como accesorios de freno o valvulería; fue sumando las nuevas tecnologías que fueron surgiendo y comercializando más productos. Años más tarde, montaría otra tienda con su hermano y, en 1995, por una cuestión de disparidad de criterios, separaron sus caminos y empezamos nuestra andadura en solitario”.
“Tenía mucha ambición”
«Cuando nos montamos ya en solitario, en 1995, mi padre tenía ya 60 años, pero fue capaz de poner el contador a cero. Jamás lo oímos quejarse”.
“Mi padre no tuvo estudios superiores, pero era un hombre con una enorme inquietud. Y no se le caían los anillos por hacer lo que tuviera que hacer. A nosotros nos puso el listón muy alto, con un nivel de exigencia muy elevado para todo. Era una persona que no se conformaba, siempre quería ir un paso por delante. Tenía mucha ambición y mucha capacidad de trabajo. En el aspecto profesional fue siempre un ejemplo de capacidad de trabajo, de ímpetu y de fortaleza emocional. Cuando nos montamos en esta nave ya en solitario, en 1995, mi padre tenía ya 60 años, pero fue capaz de poner el contador a cero. Jamás lo oímos quejarse”.
“Era el último en irse”
“Él estuvo activo hasta la pandemia. No murió como consecuencia del COVID, pero sí por lo que supuso para él pisar el freno y renunciar a una rutina diaria de actividad que le daba la vida. Él venía aquí todos los días a las ocho de la mañana y no se iba hasta las ocho de la tarde. Era el primero que llegaba al negocio y el último que se iba. Tras el confinamiento y la parada obligatoria en su día a día, le preparamos la casa para que trabajara desde allí y se acostumbró a ese teletrabajo, porque lo que él hacía en sus últimos años era ver las ventas, los cobros, los pagos… Desde entonces se quedó en casa y se fue apagando poco a poco. Cuando se recuperó la normalidad le dijimos que ya podía volver a la empresa, pero ya no se sentía con fuerzas; nos decía: ‘Aquí estoy a gusto’. Él también vio que el relevo generacional se había hecho prácticamente sin que se diera cuenta. Todo fue fluyendo de manera muy natural”.

“La primera fue en Sevilla”
“Después de la escisión de la sociedad antigua, en el año 95, nosotros empezamos con la sede de Granada y una delegación en Málaga. Y a partir de ahí empezamos a crecer con la apertura de nuevas delegaciones propias. La primera fue en Sevilla, en 2006, pero a partir de 2007-2008 tuvimos que posponer algunos proyectos por la bajada de las ventas que sufrió nuestro sector por la crisis de la burbuja inmobiliaria. En 2015 abrimos en Murcia, que es una plaza muy importante para el transporte, y en 2017 decidimos abrir en Córdoba. Un año después, en 2018, comenzamos a operar en Mérida y en mayo de 2024, en Jaén”.
“Más allá de Andalucía”
«Una vez implantados en toda la franja sur de España tenemos en mente seguir creciendo, si bien aún no sabemos hacia dónde, si hacia Madrid, el Levante, Albacete…».
“Todavía nos quedan dos ciudades por pintar en Andalucía, Almería y Cádiz, así que nuestra idea es seguir creciendo. En Cádiz tenemos un partner, Jufrasur, que trabaja con nosotros como tienda asociada y estamos muy contentos de contar con su colaboración. Nuestra actual prioridad es Almería, que nos permitiría estar localizados en toda Andalucía. Una vez implantados en toda la franja sur de España tenemos en mente seguir creciendo, si bien aún no sabemos hacia dónde, si hacia Madrid, el Levante, Albacete… pero esa es nuestra intención. No se puede perder de vista que para crecer en este gremio es importante no solo acertar con la ubicación, contar con un buen emplazamiento y disponer de un buen almacén, sino también contar con el equipo adecuado, y esa es, sin duda, la parte más complicada. Hoy en día este sector tiene una escasez de capital humano muy limitante, bien por falta de formación profesional, bien porque el personal está a gusto en sus empresas y se paga bien. No es fácil encontrar profesionales disponibles”.
“Ya hemos comprado el terreno para la nueva sede central”
“El edificio en el que estamos es la sede central de la empresa desde 1995, pero por necesidades logísticas y de espacio nos vamos a trasladar a unas nuevas instalaciones a pocos metros de nuestra ubicación actual. Ya hemos comprado el terreno, de 10.000 metros cuadrados, el triple de lo que tenemos en las instalaciones actuales, y la idea es empezar las obras en 2025 para mudarnos a principios o mediados de 2026. Cuando nos vinimos aquí teníamos solamente dos delegaciones, Granada y Málaga, y ahora tenemos siete, así que se nos ha quedado pequeña. Estos años hemos conseguido solventar el problema de espacio teniendo el stock desplazado, porque disponemos de 3.500 metros en Murcia, 3.600 en Málaga y 2.500 en Sevilla, pero la idea es agruparlo todo y hacer un gran centro logístico aquí en Granada”.
“El sitio que él quería”
“Mi padre nos ayudó mucho en la fase de crecimiento de la empresa. Cuando abrimos en Murcia él ya tenía ochenta años, por lo que la compra del terreno y el proyecto de la nave lo hicimos entre mis hermanas y yo, pero él siempre estuvo ahí para aconsejarnos y apoyarnos. Y en Córdoba, dos años más tarde, fue exactamente igual. Me queda la espinita clavada de que no vea las nuevas instalaciones, que van a ser un hito muy importante en la empresa, porque van a quedar emplazadas en el sitio que él quería. Intentamos comprar esos terrenos varias veces porque él tenía claro que ese era el emplazamiento ideal para la compañía, pero no llegamos a cerrar la operación de compra hasta finales de 2021. Finalmente, se dio la oportunidad cuatro meses después de que muriera. Era una ubicación que a él le encantaba y ahí es donde vamos a mudarnos”.

“Tenía un profesor a mi lado”
“Mis primeros recuerdos en la empresa son de mucho trabajo. Yo empecé los estudios universitarios de Empresariales, lo que hoy es Dirección y Administración de Empresas, pero tras la separación del negocio y el inicio de la nueva andadura en solitario me centré en la empresa familiar antes de terminar la carrera. Era una época en la que había que arrimar el hombro y yo no tenía la necesidad de terminar la carrera para encontrar un trabajo porque ya lo tenía. Además, aquí en la empresa tenía un profesor a mi lado todos los días en la figura de mi padre. El negocio lo aprendí de él al cien por cien”.
“No me lo puso fácil”
«Aquí en la empresa tenía un profesor a mi lado todos los días en la figura de mi padre. El negocio lo aprendí de él al cien por cien”.
“Cuando decidí centrarme en la empresa mi padre no me lo puso fácil. Empecé a trabajar en el almacén, como un mozo más: lo que hacía era contar, colocar, comprobar y llevar piezas. Y desde ahí fui rotando por diferentes puestos hasta llegar al departamento de Ventas. La verdad es que nos fue muy bien durante esos años: desde que empezamos en solitario en 1995 hasta 2007 todo era crecimiento, así que tuve que subir a la Dirección a echar una mano a mi padre, sobre todo en la gestión de compras, porque el volumen de trabajo era tan grande que ya no podía asumirlo una sola persona”.
“Yo aporté nuevos procesos”
“Mi padre es el que crea el concepto del negocio, el que pare la estructura de la empresa, y yo aporté nuevos procesos y protocolos. Él venía de una época anterior y era muy bueno en el concepto tradicional del mercado, es decir, comprar y vender, pero con los años necesitamos poner en marcha nuevos protocolos de gestión de stocks y en eso él necesitaba ayuda. Con el cambio de siglo y la futura llegada del euro aprovechamos para renovar todo el sistema informático, que por aquel entonces estaba muy desfasado. Recuerdo que fue muy traumático, pero nos sirvió para mejorar muchos procesos”.
“Era reconocido en medio mundo”
“A mí siempre me ha gustado el comercio, siempre he sido muy negociante, así que desde muy joven tenía claro que quería dedicarme al negocio familiar».
“A mí siempre me ha gustado el comercio, siempre he sido muy negociante, así que desde muy joven tenía claro que quería dedicarme al negocio familiar. Y además también era muy ameno estar con mi padre. Era ciertamente muy divertido, todos los días te sorprendía con algo nuevo. Era una persona con mucho conocimiento de su negocio, pero también era muy apreciado en el gremio: yo veía el reconocimiento que tenía de tanta gente y tantos sitios, y a mí eso me motivaba. Y no solo en Europa porque nosotros traemos material de Asia, Sudamérica, Norteamérica… y a mi padre lo han tratado con mucho cariño en todo el mundo. Es un sector que siempre me ha gustado y que poco a poco me fue atrapando”.
“Te convencía”
“Ahora el negocio va a velocidad de crucero, pero siempre se echa de menos un consejo puntual, una opinión o un apoyo en una decisión porque mi padre era una persona de convicciones muy férreas: si él tomaba un camino, no había nadie que lo convenciera de lo contrario. Porque, además, lo tenía todo muy bien argumentado y te convencía. Era de esas personas que saben apretarte con la mano derecha y tranquilizarte con la izquierda. Aunque no estuvieras de acuerdo con su decisión en un primer momento, era capaz de darte los argumentos necesarios para llevarte a su terreno. Y el tiempo ha demostrado que era capaz de adelantarse movimientos que otros no veían”.

“Éramos muy dispares”
“Nosotros somos socios fundadores de URVI. En el año 1996, cuando se estaba empezando a hablar de los grupos de distribución, decidimos crear el grupo para obtener mejores condiciones y generar sinergias con otros distribuidores, pero vimos que no era lo que esperábamos y decidimos salirnos. Vendimos las acciones del grupo y desde entonces vamos 100% en solitario. Éramos empresas muy dispares, de tamaños muy heterogéneos, y había personas que aportaban conocimientos y contactos para darle contenido al grupo de compras y otras que trataban de aprovecharse de ese conocimiento sin aportar nada. Vimos que no teníamos el retorno que necesitábamos y decidimos salirnos como también hicieron otros socios”.
“No nos molestábamos demasiado”
“Nosotros somos socios fundadores de URVI, pero vimos que no era lo que esperábamos y decidimos salirnos».
“Hubo otro intento de hacer otro grupo de compras que se llamó Acrevi, Agrupación de Compra de Recambios para Vehículo Industrial. Nos juntamos nosotros con Larauto, Portomotor y RS Turia, y la verdad es que durante mucho tiempo funcionamos muy bien. Además, uno estaba en Galicia, otro en Barcelona, otro en Valencia y nosotros en Granada, por lo que no nos solapábamos a pesar de que todos empezábamos a tener ya un volumen importante de negocio. Podíamos confluir en algún momento en Madrid con algún cliente, pero no nos molestábamos demasiado. Y se sostuvo durante bastante tiempo sin llegar a ser formalmente una sociedad, aunque sí teníamos un coordinador para realizar las funciones que hace un gerente de grupo, como negociar unas condiciones homogéneas con los proveedores o conseguir un bonus de grupo. Recuerdo Acrevi con mucho cariño, sobre todo como grupo de compras, pero también como una gran reunión gastronómica”.
“Necesitábamos separar la unidad de negocio”
“Dentro de la automoción y, sobre todo, del vehículo industrial, somos una de las empresas que tiene cara y ojos. En el año 2015, con el visto bueno de mi padre, y con una visión más a largo plazo, decidimos reestructurar la empresa yendo a un concepto de grupo empresarial porque estábamos empezando también a diversificar el negocio con la adquisición de inmuebles. Con los movimientos que hay por parte de los grupos internacionales vimos que necesitábamos separar la unidad de negocio de la unidad patrimonial porque todas las grandes instalaciones son propiedad de la familia, tanto los terrenos como las naves. Fue un proceso muy laborioso, pero nada traumático que se vivió con total naturalidad por parte de los trabajadores, los clientes y los proveedores”.
“Lo hicimos con absoluta transparencia”
“Yo creo que toda la distribución que no está ya en manos de los grandes grupos estamos en venta en mayor o menor medida si llega la oferta adecuada».
“Desde ese momento, el negocio de distribución de recambios se denomina Luis Moleón Recambios, S.L.U. y es propiedad al 100% de Luis Moleón, S.L., que es la sociedad que engloba al resto de negocios del grupo. Lo hicimos todo con absoluta transparencia. Cuando se hace un movimiento de este tipo siempre se genera preocupación en los trabajadores, pero lo que hicimos fue actuar con total claridad y transferir todo el equipo a la nueva sociedad manteniendo las mismas condiciones de contratación que ya tenían en Luis Moleon S.L. Se hizo de manera muy natural y nada conflictiva”.
“Todos estamos en venta”
“Yo creo que toda la distribución que no está ya en manos de los grandes grupos estamos en venta en mayor o menor medida si llega la oferta adecuada, ya sea por falta de relevo generacional o por cualquier otro motivo. Aquella reestructuración societaria no se hizo con la idea de vender el negocio, ya que nuestra intención, como se ha demostrado, era seguir creciendo, y en ello seguimos. La única intención era reestructurar la compañía para separar la actividad inmobiliaria de la actividad comercial, aunque también es cierto que estamos viendo que hay grandes grupos internacionales con la intención de comprar en España. Por lo tanto, si en algún momento llega una buena oferta, la estudiaremos, aunque vender no sea nuestra prioridad”.

Relevo garantizado › Luis Moleón Garrido -hijo del fundador, Luis Moleón Morente- es la cabeza visible de un proyecto que gestiona junto a sus dos hermanas: la primogénita, Maria Ángeles Moleón, responsable de Recursos Humanos y del departamento Jurídico, y Rosa María Moleón, directora de la delegación de Málaga. Los tres son administradores mancomunados y entre los tres lideran un negocio que mira al futuro con ambición, pero también con la tranquilidad de que tienen el relevo generacional en casa en la figura de Carlos (26 años), hijo de Maria Ángeles y que se sumaba a la conversación en la sede granadina de la empresa: “Yo he conocido a muchos compañeros recambistas que o bien no tienen relevo generacional o bien no encuentran a la persona adecuada dentro de la familia, pero nosotros estamos muy contentos con lo que tenemos en casa, no solo por continuidad familiar, sino porque además les gusta”, señalaba el actual gerente. Y Carlos asentía: “La idea es que yo me incorpore a la Dirección de la empresa cuando termine mis estudios, ya que todavía estoy en fase de formación tanto académica como profesional dentro de los distintos departamentos y de las distintas áreas. Ahora en enero me voy a Sevilla a empezar un MBA [máster en administración de empresas] y mi intención es estudiar otro máster en el extranjero antes de dedicarme en exclusiva al negocio familiar, que es lo que quiero”.



