Que la movilidad limpia se está abriendo paso en nuestro país es un hecho y la posventa de vehículo industrial tiene que adaptarse a las nuevas tecnologías de propulsión para seguir dando servicio a las nuevas flotas de transporte. En el caso del transporte de personas, Madrid ha eliminado de sus calles todos los autobuses diésel que operaban hasta la fecha, una tendencia que irán ‘copiando’ el resto de capitales.
Desde el año 1974, la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) ha contado con un total de 5.009 autobuses diésel, aunque en la actualidad ninguno de los vehículos de la corporación utiliza este combustible. Y es que el Ayuntamiento de la capital ha dado cumplimiento a su promesa de eliminar esta tecnología de las calles con el objetivo de «reducir las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire».
Los últimos autobuses diésel llegaron a la flota madrileña en 2012, de los que apenas doce quedaban en circulación. Ahora, con la eliminación de estos vehículos, todos los autobuses que operan por la ciudad emplean gas o electricidad para su propulsión. En concreto, de los 2.095 que actualmente siguen en servicio, 1.915 son de gas natural comprimido (GNC) y 180 eléctricos.
El año que viene, además, la EMT sumará sus primeros autobuses de hidrógeno, ya que la empresa municipal espera dar la bienvenida a sus diez primeros vehículos de pila de combustible. Asimismo, el Ayuntamiento asegura que la Empresa Municipal de Transportes irá reemplazando los actuales autobuses de gas por otros cero emisiones, incorporando para ello 150 nuevos modelos eléctricos de baterías en 2024.



