Que el futuro que le depara al sector de la automoción se vislumbra agitado ya no es un decir. Los cambios relacionados con la irrupción de la tecnología 4.0 -datos, IA, Internet de las cosas- no sólo en los procesos de fabricación, sino también en el uso cotidiano de los vehículos por parte de los conductores, prevé un entorno ferozmente competitivo donde las fronteras entre posventa oficial e independiente se desdibujarán cada vez más.
Y así quedó evidenciado en la mesa redonda online ‘Realidad y desafíos de la posventa de V.I.’, organizada por el Club de la Posventa del V.I. Temas como la digitalización, la escasez de profesionales, los cambios normativos, y como no, la rentabilidad, estuvieron presentes en este encuentro que contó con la participación de representantes de Cetraa, Conepa, Aervi y Faconauto. Y uno de los temas que más preocupa de manera transversal es el de la conectividad y el acceso al dato, y cómo impactará éste en el día a día de los talleres.
Oficial Vs. Independiente
En ese sentido, la primer en pronunciarse ha sido Pilar Fernández, presidenta de la división de V.I. de Faconauto, y quien aseguraba que los talleres multimarca tendrán que echar mano sí o sí de la formación oficial: «Es muy difícil estar formado en todas las marcas. Con todos los cambios que está habiendo, o te forma la marca, o veo complicado que en los talleres se pueda reparar bien», aseguraba.
Para la directiva, la tendencia del mercado apunta claramente hacia la especialización, sobre todo en el contexto en el que el cliente es un flota, e incidía en las ganas que tiene el concesionario de hacerse con un pedazo cada vez más grande de la torta de la posventa: «Nosotros vendemos. Si no somos muy torpes deberíamos tener la posventa de ese camión». E iba más allá, explicando que ya están teniendo averías que los talleres -independientes- no saben resolver. «Yo hablo de competitividad y rentabilidad. De futuro va a haber una selección de talleres y concesionarios, que van a volumen y que sepan hacer las cosas. El porcentaje de supervivencia me dará la razón en lo que estoy hablando», afirmaba confiada.
En este punto las reacciones de las patronales Cetraa y Conepa no se hicieron esperar. Antonio Atiénzar, presidente de la Comisión de V.I. de la primera, y Ana Ávila, directora corporativa de la segunda, rechazaron de tajo esa visión de la posventa independiente. «El taller ha demostrado que se adapta a todo. Conozco talleres que por su insistencia y querer formarse, a base de esfuerzo, se han acreditado marca por marca», defendía Ávila. Mientras que Atiénzar le respondía a Fernández con un revés: «Nos necesitamos. Nos tenéis que ayudar para que vosotros podáis seguir vendiendo recambio».
Carlos Martín, secretario general de Aervi, quiso enfocarse en lo que depara el 2024 en términos de facturación: «Acabaremos el año con un crecimiento del 7% y 8% de facturación bruta. El parque va aumentando poco a poco y hemos solventado la crisis en el transporte y el suministro». Eso sí, reconocía que le gustaría imaginar un 2024 con «certidumbre a todos los niveles: político y económico», haciendo alusión al aluvión de normas que llegan «sin parar» desde Bruselas, cuando lo que necesita el sector es «estrategias y certidumbre a corto y mediano plazo», concluía.
Cambio de chip
Otro de los grandes quebraderos de cabeza de la posventa es el de la mano de obra y su escasez, y en este punto lo invitados coincidían que que no parece haber solución a corto plazo, pues los jóvenes «se forman, pero no acaban desempeñando el trabajo en el talle», aseguraba Ana Ávila, añadiendo que los propios talleres se terminan canibalizando «quitándose trabajadores».
Para Antonio Atiénzar el problema radica en que «no tienen ganas de trabajar y su actitud es negativa», a lo que Pilar Fernández respondía con intención de elevar la mirada para encontrar soluciones al problema: «No es cuestión de pagarles más, pero sí de gestionar horarios, de cerrar los sábados. Las nuevas generaciones son así. Empecemos a aceptar que esto va a ser así, y que hay que subir la mano de obra, porque eso sí que es canibalizarnos todos», defendía.


