Desde el pasado lunes 11 y hasta el domingo 17 de noviembre, se ha llevado a cabo la última campaña anual de supervisión de camiones y autobuses en las carreteras europeas, una operación liderada por los agentes de tráfico de los países que forman parte de Roadpol, la red europea de policías de tráfico.
En esta ocasión, además, se ha sumado la participación de inspectores de la Autoridad Laboral Europea (ELA), en un esfuerzo conjunto por garantizar tanto la seguridad vial como las condiciones laborales de los conductores. Esta iniciativa ha recibido el respaldo de AERVI (Asociación Española de Posventa para Vehículo Industrial), que ha destacado su efectividad.
Este programa de supervisión coincide con los objetivos marcados por las dos campañas anteriores de este año, la más reciente realizada entre el 13 y el 19 de mayo, en la que se inspeccionaron 228.389 camiones y 136.335 autobuses en 18 países participantes. Durante esos controles, se identificaron 69.749 infracciones, un dato que subraya la importancia de mantener estas operaciones de manera regular para garantizar el cumplimiento normativo.
Infracciones más comunes
En las campañas precedentes, las infracciones más habituales detectadas estuvieron vinculadas al incumplimiento de los tiempos reglamentarios de conducción y descanso, la manipulación del tacógrafo y el exceso de velocidad. Estas irregularidades representan no solo un riesgo significativo para la seguridad en las carreteras, sino también un impacto directo en las condiciones laborales de los conductores.
La iniciativa conocida como Truck & Bus se organiza tres veces al año y está diseñada como una acción coordinada entre los cuerpos de tráfico de los países que conforman Roadpol. Durante estas jornadas, se detienen y supervisan tanto vehículos pesados de mercancías como autobuses de transporte de pasajeros, evaluando aspectos técnicos y administrativos clave.
Controles técnicos, laborales y de seguridad vial
Las campañas realizadas en los meses de febrero y noviembre tienen una característica adicional: la colaboración con la Autoridad Laboral Europea (ELA). Esto permite que, además de los controles técnicos, como el estado de los vehículos, las dimensiones, el peso o la sujeción de las cargas, se analicen también las condiciones laborales de los conductores. Entre los aspectos revisados destacan la verificación de los permisos de conducción, el cumplimiento de los tiempos europeos de descanso y conducción, así como el correcto funcionamiento de los tacógrafos.
Este esfuerzo conjunto busca no solo garantizar la seguridad en carretera, sino también promover unas condiciones de trabajo dignas y justas para los profesionales del transporte. Como señala AERVI, iniciativas de este tipo son clave para avanzar en la mejora de la seguridad vial y laboral en el sector de los vehículos industriales en Europa.



