
A partir del 1 de mayo, entra en vigor la nueva norma europea sobre etiquetado de neumáticos. Por eso, desde AERVI -Asociación Española de posventa para Vehículo Industrial- quieren destacar los cambios que supone esta nueva etiqueta con respecto a la anterior en todo lo que se refiere a vehículo industrial.
Lo primero que dejan claro es que la nueva etiqueta deberán llevarla tanto turismos y furgonetas como vehículos industriales (autobuses y camiones).
Esta nueva normativa se basa en el reglamento 2020/740, aprobado y publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea el pasado mes de junio.
Entre otras novedades, las nuevas etiquetas suponen incrementar la información sobre eficiencia energética, seguridad y ruido ambiental de las anteriores etiquetas, así como incorporan datos relativos a la adherencia en superficies heladas y nevadas, y un código QR para obtener más especificaciones del producto en una base de datos europea.
Además, los neumáticos C1 y C2 para coches y furgonetas, respectivamente, aquellos que habían sido calificados anteriormente como clase E por su resistencia en la rodadura y su agarre en mojado, serán ahora clasificados como clase D. Asimismo, los ubicados en las clases F y G ahora son clase E, mientras que los niveles de ruido se estructuran, según los decibelios, en A, B o C.
Otra novedad es la incorporación de dos pictogramas que indican: por un lado, si se trata de un neumático con adherencia para conducir con nieve que cumpla con las normas de homologación de la Unión Europea y, por otro, si se trata de un neumático que ofrece una buena tracción en hielo en línea con los nuevos estándares de calidad ISO.
Por qué el cambio también en VI
Entre sus 36 puntos y 18 artículos, haciendo referencia al sector del transporte por carretera, el reglamento especifica que:
-El sector del transporte supone la tercera parte del consumo de energía de la Unión. En 2015 el transporte por carretera fue responsable de aproximadamente el 22 % del total de emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión. Los neumáticos, debido principalmente a su resistencia a la rodadura, representan entre un 20 % y un 30 % del consumo de carburante de los vehículos. Por lo tanto, la reducción de la resistencia a la rodadura de los neumáticos contribuiría de manera significativa a la eficiencia en términos de consumo de carburante del transporte por carretera y, por consiguiente, a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y a la descarbonización del sector del transporte.
-A fin de afrontar el reto de reducir las emisiones de CO2 del transporte por carretera, procede que los Estados miembros, en cooperación con la Comisión, establezcan incentivos para la innovación con vistas a lograr unos neumáticos C1, unos neumáticos C2 y unos neumáticos C3 seguros y eficientes en términos de consumo de carburante.
-Mejorar el etiquetado de los neumáticos permitirá a los consumidores obtener información más pertinente y más comparable sobre la eficiencia en términos de consumo de carburante, la seguridad y el ruido, y tomar decisiones rentables y respetuosas con el medio ambiente cuando adquieran neumáticos.

