En pleno mes de agosto, con medio sector todavía de vacaciones, TMD Friction ha anunciado una operación que cambiará el futuro de la compañía especializada en frenos y propietaria de marcas como Textar, Mintex, Don, Pagid, Cobreq, Bendix y Nisshinbo. Y es que el proveedor, en manos del grupo japonés Nisshinbo Holdings desde 2011, acaba de ser vendido al fondo de inversión alemán Aequita.
Un fondo de inversión, con sede en Múnich, que está poniendo el acelerador en el campo de la automoción con la adquisición de compañías como IFA -ejes de transmisión-, Meteor -sistemas de sellado- o Willi Elbe -tecnologías de dirección y transmisión-. Pero no sólo, ya que se trata de la misma compañía que se hizo, a principios de 2022, con el negocio global de interfaces electrónicas de ZF Friedrichshafen AG. Ahora, con la compra de TMD Friction, el grupo inversor entra en el mundo del freno, que complementará una cartera de inversiones en el sector del automóvil cuyo volumen de facturación ya alcanza los dos mil millones de euros.
Se inicia así una etapa para TMD Friction, que en 2011 era adquirida por los japoneses de Nisshinbo Holdings después de superar los problemas económicos que abocó a la compañía a afontar una situación de bancarrota en 2008 -el fondo de inversión Pamplona Capital Management, que la había adquirido en abril de 2009, la reestructuró y la devolvió a la rentabilidad-.
Un negocio que no despega
Según la versión oficial, Nisshinbo se desprende de esta unidad de negocio debido a “la repentina degradación del clima mundial que ha obligado a la industria automovilística a enfrentarse a nuevos obstáculos, entre ellos el cumplimiento de la norma Euro7”. En estas circunstancias, explican, “hemos llegado a la conclusión de que TMD necesita una transformación continua y profunda de su negocio para mantener su crecimiento”. Pero no abandonan el negocio del freno, ya que la compañía nipona espera “fortalecer” el negocio de Nisshinbo Brake “mediante la mejora de nuestra cuota de mercado” para “solidificar el negocio del freno como fundamento de la base de beneficios de nuestro grupo”.
Es decir, quieren convertir al negocio del freno en pilar de su desarrollo en la industria, pero no consideran a TMD un valor para conseguirlo. Si ponemos la lupa en los resultados financieros se entiende mucho mejor esta decisión: y es que el volumen de negocio de TMD Friction ha pasado de los 637 millones de euros en 2010 a los 763 millones de euros en 2021. Es decir, hablamos de un crecimiento en la facturación ligeramente inferior al 20% en nada más y nada menos que once años, insuficiente para acometer las inversiones que se requieren -para ponerlo en perspectiva, Brembo ha incrementado su facturación de los 1.075 millones de euros de 2010 a los 3.629 de 2022, nada más y nada menos que un 237%-.
La transacción se completará en el cuarto trimestre de 2023, ya que está sujeta a la aprobación de las autoridades pertinentes.
Una oportunidad
Para David Baines, CEO de TMD Friction, este acuerdo “llega exactamente en el momento adecuado para TMD”. Desde su punto de vista, Aequita les proporciona “la mejor oportunidad para dirigir nuestro negocio de forma independiente al tiempo que fortalece nuestra competitividad, impulsa aún más nuestra propia transformación en curso y amplía nuestra posición como proveedor de confianza de soluciones de fricción de frenos para una cartera diversificada de OEM líderes y proveedores de primer nivel, y el mercado de posventa independiente”.
“TMD es una gran empresa y una gran incorporación a nuestra división de automoción. Creemos que TMD ofrece un importante potencial de crecimiento tanto en el mercado OEM como en el mercado independiente. Junto con el excelente equipo directivo y los empleados de la empresa, intentaremos materializar estos potenciales”, añadía la parte compradora.



