Las percepciones que tienen fabricantes y distribuidores sobre el estado actual de la posventa de V.I. y sus predicciones para este año fueron los ejes principales de la mesa redonda ‘Desafíos y reflexiones de la posventa V.I.’ en la que participaron Alfonso Castellano, director general de URVI, Arsenio González, director comercial y desarrollo de negocio de Cojali, y Cristina Pedreño, CEO y directora comercial de Grupo Pedreño, y que contó con la moderación de Fran Martínez, director de este medio.
La mesa redonda fue el plato fuerte de la I Cumbre Posventa V.I. que se celebró hoy 14 de marzo en las instalaciones de Ifema Madrid, un esperado encuentro organizado por AERVI (Asociación Española de Posventa para Vehículo Industrial) que contó con una nutrida asistencia -140 asistentes aproximadamente- entre fabricantes, distribuidores y representantes sectoriales y de la prensa.
Optimismo frente al 2024
La mesa redonda se abría preguntando a los participantes cómo se veía el mercado de V.I. para este 2024, y las respuestas de los tres coincidieron en mayor o menor medida en que los actores del sector están optimistas sobre el comportamiento del mercado de cara a este año. Empezaba Cristina Pedreño (Grupo Pedreño), señalando que el aumento de los precios de los vehículos nuevos, así como la subida de los tipos de interés está, por un lado, alejando a los clientes de los concesionarios pues «la adquisición de vehículos en propiedad se está dificultando», y por el otro, impulsando la compra de vehículos de segunda mano, «a mis clientes llegan vehículos entre cinco y seis años, lo cual es un gran negocio para la posventa», apuntaba.
Una visión que compartía el representante de los fabricantes, Arsenio González (Cojali), para quien el «ruido» generado por las noticias podría dar una falsa sensación de incertidumbre, pero «si quitamos el ruido», aseguraba, «nos daremos cuenta que al sector le está yendo bien. El año pasado fue un año de récord de visitantes en España, visitantes que necesitan alimentos, mercancías y que se muevan las cosas. El sector se está moviendo, hay trabajo en los talleres, hay kilómetros, y si esto se cumple nos va bien«.
Por su parte, Alfonso Castellano (URVI) ofrecía la visión que se tiene en los mercados internacionales con respecto a este 2024: «Hay optimismo, este es un año que no ha empezado con la explosividad del 2023, afuera se habla de que se seguirá por la senda del crecimiento sostenido, algo que empieza a cambiar mientras nos movemos más hacia el este de Europa, donde sí que hay un clima de incertidumbre y preocupación», explicaba, y continuaba, «Tendremos un leve crecimiento en el transcurso del año, aunque no llegaremos a los dos dígitos, pero sólo si se mantienen las condiciones actuales, porque nuestro negocio depende mucho de la geopolítica«.
«Afecta, pero de manera controlada»
Precisamente, uno los factores geopolíticos que ha mantenido en alerta los últimos meses al sector es la crisis en el Mar Rojo, que amenaza con una nueva crisis de suministro debido al desvío de barcos cargueros para evitar los ataques de los rebeldes hutíes. Al respecto, el representante de los proveedores, Arsenio González (Cojali), aseguró que si bien en el contexto globalizado cualquier incertidumbre la pagamos con una subida de precio, su sensación es que tanto fabricantes como distribuidores ya tienen una mejor idea de cómo hacerle frente. «Lo que pasa en el mundo difícilmente lo vamos a controlar, hay que trabajar mucho en el núcleo interno de las compañías. La estabilidad nacional es algo que nos favorece muchísimo y tenemos muchas capacidades para hacer frente al panorama de incertidumbre actual, ha venido la pandemia, una guerra en Ucrania y, sin embargo, a la distribución no le hace falta ni una pieza».
Una idea que reforzaba Alfonso Castelllano (URVI) al señalar que la distribución ha aprendido de las experiencias pasadas: «Hemos hecho los deberes, sí se sobreestoca, pero no llegamos a los niveles en que lo hacíamos en la pandemia, hemos aprendido de esa experiencia y muchos distribuidores están racionalizando en medio de esa realidad de congojo. Sí afecta, pero de una manera controlada».
Una opinión que compartía la otra representante de la distribución sentada a la mesa, Cristina Pedreño (Grupo Pedreño), para quien si bien la crisis les haría «asumir unos sobrecostes que se verán repercutidos en el precio del producto», no alcanzaría a afectar el suministro «porque hemos tomado medidas como subir nuestros mínimos de stock y sobreestocar, esos son evidentemente los costes que afectan a las compañías».
Una amenaza y una oportunidad
Otros dos temas que son obligatorios en estos debates son la rentabilidad y la llegada de nuevas tecnologías y su influencia en el sector. Sobre el primero, hubo consenso entre los presentes sobre como el estrechamiento de los márgenes ha obligado a todos a repensar el negocio para sacar los máximos beneficios. Y en ese contexto lo primero que se mira es el costo del servicio que se entrega a los talleres, algo que para Cristina Pedreño (Grupo Pedreño) no es valorado por los mismos: «El acceso que tiene a un producto es muy fácil y eso hace que pierda valor. La presión que tienen las empresas por crecer ha hecho que haya plazas donde la distribución está masificada, provocando que el taller no valore ni el producto, ni el servicio, y cuidado, porque con servicio no me refiero a despacho, sino a todo lo que hay detrás para que esa pieza llegue al cliente«. Sin embargo, encontraba Pedreño en la profesionalidad del sector el mejor argumento para darle valor: «Somos un sector profesional, nadie puede tomar siete piezas de recambio industrial de Amazon, que ya las venden, e ir al taller a venderlas, el taller necesita a su distribuidor de confianza cerca. Fomentemos lo profesionales que somos y pongámoslo en valor, que el taller vea que no podrían hacer su trabajo si no fuera por nosotros».
Pasando al segundo, el de las nuevas tecnologías, la irrupción del vehículo conectado en escena y el riesgo que representa para sector el acceso al dato fue uno de los pocos temas que generó opiniones encontradas entre los participantes. El representante de los fabricantes, Arsenio González (Cojali), veía en la propiedad del dato un cierto margen de maniobra para la posventa: «Voy a opinar desde el punto de vista del usuario, donde no estoy obligado a ceder mis datos ni a reparar en el taller de la marca del coche. Si bien, la ventaja que tenemos en este momento es que el propietario de los datos es el usuario, no podemos dejar de estar pendientes como sector de lo que pasa en Bruselas, porque hay mucha gente en la competencia que también lo está haciendo».
Una opinión que contrastaba con la de Alfonso Castellano (URVI), quien sí ve un riesgo real y preocupante para el negocio: «Cuando hablamos de vehículo conectado, solemos verlo como algo del futuro y esto ya es parte del presente. Lo preocupante para el sector es que el taller no tiene esa conciencia del gran salto generacional que supone para toda la cadena de valor la llegada de esa tecnología a sus negocios. El reto para nosotros es saber aportar valor añadido al cliente a partir del análisis de los datos del vehículo conectado», explicaba.



