El Parlamento Europeo y el Consejo han suavizado las metas iniciales planteadas por la Comisión Europea para incrementar el uso de plástico reciclado en la fabricación de vehículos. La propuesta original fijaba un objetivo del 25%, pero la Eurocámara ha aprobado que el mínimo exigido sea del 20% en un plazo de seis años desde la entrada en vigor de la normativa, cuya fecha sigue en el aire.
La votación en el pleno de Estrasburgo salió adelante con 431 votos a favor, 145 en contra y 76 abstenciones, lo que permite abrir ahora las negociaciones con los Estados miembros. El Consejo, por su parte, defendía un planteamiento más gradual: 15% a los seis años, 20% a los ocho y 25% a los diez.
En cualquier caso, los eurodiputados dejan la puerta abierta a elevar la exigencia al 25% en diez años, siempre que exista “suficiente plástico reciclado disponible a precios no excesivos”. Lo hacen “para evitar sobrecargar a la industria, aseguramos objetivos realistas y garantizamos menos burocracia y una competencia justa”, señalaron los ponentes del texto, el alemán Jens Gieseke y el lituano Paulius Saudargas.
Más allá del plástico, la posición aprobada en el Parlamento aboga por que la Comisión Europea estudie fijar también objetivos vinculantes para el acero y el aluminio reciclados, una vez se evalúe su viabilidad.
Más facilidad para los desguaces… ¿y los talleres?
Asimismo, la propuesta legislativa busca reforzar la circularidad en el sector de la automoción, obligando a que los nuevos vehículos estén diseñados de modo que las instalaciones autorizadas de tratamiento puedan retirar de manera sencilla el mayor número posible de piezas y componentes, con vistas a su reutilización, reciclaje o reacondicionamiento. Además, se plantea reforzar la responsabilidad ampliada de los fabricantes en la recogida y tratamiento de los automóviles al final de su vida útil.
Esto podría traer consigo un diseño de coches que simplifique el montaje y desmontaje de piezas, reduciendo los tiempos de trabajo en el taller dedicados a estas tareas.
Actualmente, circulan 285,6 millones de vehículos de motor en la UE, de los que cada año unos 6,5 millones llegan al final de su vida útil, según datos de la Eurocámara. En 2023 se fabricaron en Europa 14,8 millones de vehículos y se matricularon 12,4 millones.
No obstante, organizaciones ecologistas como la Oficina Europea del Medio Ambiente han criticado que se rebaje la ambición respecto a la propuesta inicial de la Comisión. A su juicio, los eurodiputados han “cedido ante la presión de la industria automovilística” e ignorado el “problema central”, que pasa por exigir a los fabricantes que diseñen vehículos “duraderos y reparables desde el inicio”.



