El coche eléctrico todavía no convence al comprador español. Según los últimos datos disponibles, el precio se mantiene como el principal obstáculo que frena su adopción masiva, muy por delante de otros factores como la falta de infraestructura de recarga o la limitada autonomía.
En concreto, un 68 % de los potenciales compradores de vehículos nuevos descartan los eléctricos por su coste. La situación es aún más crítica en el mercado de segunda mano, donde 8 de cada 10 usuarios consideran que un coche eléctrico está fuera de su alcance. En ambos casos, el presupuesto medio disponible para la adquisición de un vehículo sigue siendo claramente insuficiente frente a los precios de esta tecnología.
Híbridos y combustión, opciones dominantes
El escenario deja claro que, al menos a corto plazo, los coches híbridos y de combustión tradicional seguirán liderando las ventas. Los consumidores valoran su mayor asequibilidad y la disponibilidad de una red de repostaje consolidada. Aunque los híbridos enchufables y mild hybrid suponen un paso intermedio hacia la electrificación, la opción 100 % eléctrica sigue siendo una minoría en el parque automovilístico nacional.
Este contexto representa un reto importante para las políticas públicas que buscan impulsar una movilidad más sostenible. Las ayudas y planes de incentivo, como el MOVES III, no están logrando cerrar la brecha económica existente entre las tecnologías tradicionales y los vehículos eléctricos, que en muchos casos duplican el precio de un coche de gasolina o diésel similar.
Un mercado de eléctricos todavía limitado
A pesar de los esfuerzos de los fabricantes por ofrecer gamas más amplias y asequibles, el mercado español de eléctricos sigue restringido en términos de variedad, especialmente en el segmento de acceso. El consumidor medio no encuentra opciones que encajen con su presupuesto ni con sus necesidades prácticas, sobre todo fuera de los grandes núcleos urbanos.
Este hecho también tiene implicaciones para la posventa de automoción, que se encuentra ante un parque envejecido y una electrificación más lenta de lo esperado. Los talleres y distribuidores de recambios deben seguir operando bajo un modelo mixto, adaptándose gradualmente a las nuevas tecnologías sin perder de vista que el grueso de su actividad seguirá vinculado a vehículos con motor térmico durante al menos una década más.
Perspectivas para el taller
A medio plazo, los profesionales de la posventa deberán prepararse para atender tanto a los modelos más modernos como a un parque que seguirá siendo, en buena medida, térmico. La especialización en híbridos, la formación en diagnosis para modelos electrificados y la gestión de baterías serán áreas clave, pero sin olvidar que la mayor parte del volumen seguirá viniendo de los vehículos actuales.
Así, mientras la industria sigue apostando por la transición energética, los datos del mercado muestran una realidad más matizada. El coche eléctrico no será una opción para la mayoría mientras no se resuelva su elevado coste, lo que prolongará la convivencia de tecnologías en el taller y en la red de distribución de recambios.
La electrificación avanza, pero lo hace a un ritmo desigual. Para el taller y el recambista, la clave estará en la flexibilidad y en saber adaptarse a un mercado que aún no ha dado el salto definitivo.

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