El Gobierno ha anunciado su intención de imponer un nuevo impuesto al diésel «lo antes posible», según ha confirmado la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Esta medida busca equiparar la fiscalidad entre la gasolina y el gasóleo, eliminando la bonificación que actualmente tiene el diésel y fomentando la transición hacia una movilidad más sostenible.
Nuevo impuesto al diésel
El principal motivo detrás de esta subida fiscal es la necesidad de incrementar la recaudación para financiar la transición ecológica y reducir las emisiones contaminantes en entornos urbanos. Actualmente, el diésel paga menos impuestos que la gasolina: aproximadamente 0,38 euros por litro frente a los 0,47 euros de la gasolina. El Gobierno pretende eliminar esta diferencia aplicando un incremento en el Impuesto de Hidrocarburos.
Impacto en las ventas
Según los principales actores del sector, esta medida podría suponer la «puntilla» definitiva para las ventas de coches diésel en España. Según Raúl Morales, director de comunicación de Faconauto, «este incremento desincentivará la compra de nuevos vehículos diésel, haciendo que esta tecnología se vuelva aún más residual».
Fernando Miguélez, director general de Ganvam, refuerza esta idea al indicar que «el aumento de impuestos al diésel tiene un mensaje claro: orientar la demanda hacia opciones más sostenibles«.
Y la evolución de las matriculaciones de coches diésel de los últimos diez años parecen confirmar estas afirmaciones: las ventas de coches nuevos diésel han caído del 63% de cuota de mercado en 2015 al 14% en 2024.
También el mercado de segunda mano sentirá las consecuencias del nuevo impuesto al diésel; y es que actualmente, más del 60% de las transferencias de vehículos usados corresponden a modelos de este tipo, en su mayoría con más de diez años de antigüedad. El incremento fiscal podría hacer que muchos conductores se replantearan su movilidad, favoreciendo la compra de alternativas electrificadas o de gasolina.
Plan Moves y el impulso a la electromovilidad
En paralelo, el Gobierno sigue apostando por la movilidad eléctrica a través del Plan Moves III. Sin embargo, la ministra Aagesen ha reconocido que la tramitación de las ayudas ha sido compleja y ha pedido «responsabilidad en el arco parlamentario» para agilizar su aprobación. El sector critica que las subvenciones al vehículo eléctrico no se aplican en el momento de la compra y están sujetas a tributación, lo que limita su impacto en el consumidor final.
El Gobierno quiere aprobar este paquete de medidas fiscales antes de final de año, aunque su aprobación depende de los apoyos parlamentarios. De implementarse, se estima que llenar un depósito de 50 litros de diésel podría costar entre 5 y 7 euros más, lo que supondría un gasto adicional de hasta 102 euros anuales para un conductor medio.
Las asociaciones del sector piden que la subida del impuesto venga acompañada de planes de renovación del parque automovilístico, similares a los ya implementados en comunidades autónomas como Galicia, Asturias o Madrid. Mientras tanto, los consumidores deben prepararse para un posible encarecimiento del diésel y una transición cada vez más rápida hacia opciones de movilidad más sostenibles.




Que todavía haya gente que hable de opciones más sostenibles, cuando se están refiriendo a vehículos gasolina o híbridos con emisiones por kilómetro de CO2 mayores a las del diésel, me parece de absoluta risa. También indica la desvergüenza o el desconocimiento del que las dice (que entiendo muchas veces únicamente repite como un papagayo lo que le dicen los que mandan). En fin.