La ‘España vaciada’ es aún territorio desconocido cuando se habla de electrificación de la movilidad. Los desafíos que ya de por sí presenta esa transición, se intensifican en las regiones menos pobladas de nuestro país. Y es que si bien España ya se encuentra rezagado en comparación con otras naciones europeas en cuanto a la cantidad de puntos de recarga para coches electrificados, esa disparidad se agudiza al observar la distribución geográfica de esos puntos en detalle.
Así lo revela el último informe de Transport & Environment España, que muestra como Madrid y Barcelona, que representan solo el 3% del territorio nacional, concentran el 28% de los cargadores disponibles. En marcado contraste, la mitad del territorio español, definido como la ‘España vaciada’, cuenta solo con el 15% de estos dispositivos. La brecha pone de manifiesto la necesidad de establecer objetivos a nivel provincial para desarrollar una infraestructura de recarga acorde con el número de vehículos eléctricos matriculados en cada región.
Los datos de la Asociación de Fabricantes, Anfac, no hacen más que corroborar la situación, indicando que España progresa lentamente en el ámbito de la electromovilidad en comparación con el resto de Europa. Con 25.180 puntos de recarga de acceso público instalados y 8.869 inactivos, el país se queda atrás, destacando el crecimiento más rápido de naciones como Alemania, Países Bajos o la vecina Portugal
La legislación de la Unión Europea establece que para 2027 España debe duplicar la cantidad de estaciones públicas de recarga, y para 2030, deberá contar con aproximadamente diez veces más cargadores que en la actualidad. Aunque es un objetivo ambicioso, el informe de T&E sostiene que la multiplicación por diez desde 2020 demuestra que llegar a ese dato es algo factible.
Óscar Pulido, responsable del programa de electrificación de flotas en T&E, subraya la necesidad de un plan adaptado a la realidad española, considerándola “diferente del resto de países europeos, por su topografía y su densidad de población” necesitando por lo tanto “soluciones propias”, como “disponer de puntos de recarga en zonas de baja densidad de población y en especial en todas las principales carreteras del país”, aspecto clave para facilitar los desplazamientos entre grandes ciudades, así como que compañías y empresas puedan operar en esas zonas con flotas electrificadas.
El estudio también resalta la importancia de tener en cuenta factores como las zonas turísticas y las segundas residencias, donde la cantidad de vehículos puede aumentar por temporadas. Y todo esto sin olvidar que la tipología de viviendas de estas zonas también impactará directamente en la demanda de recarga pública, ya que la accesibilidad a la recarga doméstica varía según el tipo de vivienda (chalets individuales o de bloques de viviendas con o sin plaza de garaje).
Para Cristian Quilez, responsable de transporte y movilidad de ECODES, depender exclusivamente del mercado libre para el despliegue de puntos de recarga resultará en su concentración en lugares rentables económicamente. Su propuesta para contrarrestar ese posible efecto es la colaboración entre el Gobierno nacional, los Gobiernos regionales y el sector económico y social para garantizar la cohesión social y la conectividad territorial mediante una red de recarga similar a la de los surtidores de combustibles fósiles actuales.



