Euro 7 da un nuevo paso en su desarrollo técnico y amplía el foco de la regulación medioambiental del automóvil más allá de las emisiones del tubo de escape. La Comisión Europea ha publicado dos reglamentos de ejecución que concretan los métodos de ensayo y requisitos aplicables a aspectos como la durabilidad de las baterías, la autonomía eléctrica a baja temperatura y las emisiones de partículas de los frenos en turismos y comerciales ligeros.
El Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1764, publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea el 22 de julio, incorpora al marco técnico de Euro 7 los métodos, ensayos y requisitos administrativos relacionados con la durabilidad de la batería instalada en el vehículo, la autonomía de los vehículos eléctricos a baja temperatura y la potencia del sistema en vehículos electrificados. Ese mismo día se publicó el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1762, centrado en las reglas y metodologías para medir las emisiones de partículas de freno en vehículos de las categorías M1 y N1.
La batería, nuevo protagonista
Uno de los principales cambios se encuentra en la incorporación de requisitos técnicos relacionados con la durabilidad de las baterías. La nueva regulación desarrolla métodos y ensayos destinados a que la homologación de los vehículos refleje de forma más precisa el comportamiento de estos sistemas a lo largo del tiempo.
La batería se convierte así en un elemento cada vez más relevante no solo desde el punto de vista tecnológico, sino también para el mercado y la posventa. Su estado, capacidad útil, degradación y garantía tienen una incidencia directa sobre cuestiones como el valor del vehículo, su financiación, la recompra y la confianza del usuario.
Para la red de distribución y reparación, una información más clara y comparable sobre el estado y la durabilidad de las baterías puede facilitar el asesoramiento al cliente, especialmente en un mercado en el que el vehículo eléctrico todavía plantea dudas relacionadas con su comportamiento a largo plazo.
La autonomía en frío entra en la ecuación
Euro 7 también incorpora requisitos específicos para evaluar la autonomía de los vehículos eléctricos a bajas temperaturas, un aspecto especialmente relevante para el usuario.
La autonomía homologada en condiciones estándar no siempre refleja la experiencia de uso en situaciones reales. Factores como la temperatura exterior, la climatización, el tipo de recorrido, la carga, la velocidad, el estado de la batería o el estilo de conducción pueden modificar el rendimiento del vehículo.
La introducción de ensayos específicos a baja temperatura pretende acercar la homologación a una de las principales preocupaciones del comprador de un eléctrico: conocer qué autonomía puede esperar cuando las condiciones de utilización no sean las ideales.
Este cambio también tiene consecuencias para el asesoramiento que recibe el cliente. La explicación de un vehículo eléctrico deberá tener en cuenta no solo los kilómetros homologados, sino también las condiciones de utilización y el impacto que pueden tener determinados escenarios sobre su autonomía.
Los frenos también dentro de la regulación ambiental
El otro gran frente que abre Euro 7 está relacionado con los sistemas de frenado. El Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1762 establece las reglas técnicas para medir las emisiones de partículas generadas por los frenos en turismos y comerciales ligeros.
El reglamento contempla los sistemas de frenado por fricción y se aplica a los vehículos que sean designados como Euro 7, Euro 7G, Euro 7ext o Euro 7Gext.
Con ello, la regulación ambiental amplía su perímetro más allá del motor. Incluso los vehículos eléctricos, que no generan emisiones directas por el escape, quedan sometidos a requisitos relacionados con emisiones no procedentes del motor, entre ellas las partículas producidas por los sistemas de frenado.
Para la posventa, esta evolución resulta especialmente relevante. El mantenimiento de los sistemas de frenado, sus componentes y la diagnosis adquieren una nueva dimensión dentro de un escenario en el que la sostenibilidad del vehículo se medirá de una manera más amplia.
Un nuevo escenario para la posventa
La evolución técnica de Euro 7 anticipa un vehículo cada vez más condicionado por la combinación de electrificación, software, sensores y requisitos medioambientales. Esta transformación no afecta únicamente a los fabricantes durante el proceso de homologación, sino que terminará trasladándose al resto de la cadena de valor.
En el ámbito de la posventa, el conocimiento técnico será cada vez más importante para explicar al usuario cuestiones como la evolución de la batería, su durabilidad, la autonomía en diferentes condiciones o el funcionamiento de los sistemas de frenado.
La regulación también puede contribuir a hacer más comparables determinados parámetros relacionados con el vehículo eléctrico. Para un mercado que todavía necesita reforzar la confianza del comprador en la electrificación, disponer de información más precisa sobre el comportamiento y la durabilidad de estos vehículos puede ayudar a reducir parte de la incertidumbre.
Euro 7 confirma así un cambio de enfoque en la regulación medioambiental del automóvil. La batalla por reducir el impacto ambiental del vehículo ya no se concentra únicamente en las emisiones del escape. Baterías, autonomía, consumo energético y frenos pasan a formar parte de un mismo marco regulatorio, con implicaciones que alcanzarán también a la distribución y a la posventa.



