La Alianza de Auxilio en Carretera ha levantado la voz de alerta por el problema el aumento de coches eléctricos en el parque móvil para la asistencia en carretera de este tipo de vehículos, las cuales, según la alianza, aumentaron durante la pasada campaña de navidades y Reyes.
La asociación, que reúne a las empresas a las empresas de grúas de auxilio, reportó «graves» dificultades para gestionar el auxilio de modo «eficiente» y «seguro», lo que ha complicado la atención y traslado a talleres. En ese sentido, ha puesto de manifiesto que los servicios de auxilio y asistencia en carretera requieren de equipamiento específico, así como material de protección individual para los operarios de grúa, quienes sufren riesgo de electrocución e intoxicación por gases al prestar el servicio.
Pero los problemas no acaban ahí. Una vez retirados a la base de las empresas de auxilio a la espera de su traslado al taller, existen otras amenazas como el aumento de la probabilidad de que se produzcan incendios, descarga de la batería -lo que podría dar lugar a nuevas averías-, y la imposibilidad de manipulación de determinados elementos para la desconexión que, al no estar cubiertos en muchos casos por las aseguradoras, trasladan una mayor responsabilidad a las empresas de asistencia.
Otro de los temas al que apuntan, es la ausencia de unos estándares para que el sector conozca los riesgos asociados a la manipulación de un vehículo eléctrico durante el auxilio en carretera. Desde la alianza señalan que la atención de siniestros y averías de eléctricos requiere de una formación especializada y de un tratamiento definido y tarificado de modo diferenciado por parte de las aseguradoras, plataformas de asistencia y clubes automovilísticos; razón por la que el portavoz de la Alianza, Xavier Martí, señala como «imprescindible» que el sector y las aseguradoras se sienten a hablar con «seriedad» sobre este tema.
¿Cuáles son las averías más comunes?
Las averías más comunes entre los vehículos eléctricos se asocian a la batería y los conectores de carga. En el caso de la batería, se trata de la pieza más importante del coche y también la más cara. La garantía que dan los fabricantes suele ser de ocho años o 160.000 kilómetros, a partir de aquí, hay más probabilidades de fallo o deterioro de este elemento.
No hay que olvidar que al igual que los vehículos gasolina o diésel, requieren sustitución de frenos y neumáticos, cambios en las luces o el cambio del filtro del habitáculo.
Los fallos de software también suelen ser comunes en este tipo de vehículos. Un fallo de actualización, por ejemplo, podría bloquear el coche haciendo que éste no arranque.



