El lanzamiento en enero del ‘Libro Blanco de la Posventa Sostenible’ por parte de Cesvimap, el centro de I+D de Mapfre, va mucho más allá de un ejercicio de responsabilidad corporativa. El documento fija por primera vez un marco detallado de lo que entiende la aseguradora por taller y posventa sostenibles, conectando esa definición con la selección y valoración futura de sus talleres colaboradores. Bajo este nuevo prisma, Mapfre establece que, según el cumplimiento de estos parámetros, podrá incrementar o reducir su colaboración con los centros: sobre todo en términos de derivación de coches, lo que se traduce de forma directa en más o menos trabajo para el taller.
Este movimiento tiene un impacto económico real e inmediato, considerando que Mapfre es la aseguradora líder por volumen de primas de ‘auto’ en España, con más de seis millones de vehículos asegurados y acuerdos con unos 18.000 talleres de reparación. Es uno de los grandes ‘proveedores’ de reparaciones y su estrategia marca la tendencia del mercado. ¿Empieza finalmente la sostenibilidad a tener implicaciones directas sobre los euros en la posventa?
¿Estamos ante un caso aislado o ante el primer ensayo general de un nuevo modelo de ‘convivencia’ entre proveedores de trabajo -clientes corporativos en general- y operadores de posventa? Lo analizamos de la mano de tres directivos de grupos de distribución con gran peso en el mercado: Solange Ochoa (CGA), Fernando Riesco (Dipart) y Lluís Tarrés (Serca).
Llegará… lo que no se sabe es cuándo
¿Qué lectura hacen los tres directivos sobre el anuncio? Todo dan por hecho que la sostenibilidad -con acciones relativas a la reducción de de la huella de carbono, economía circular, reparación vs. sustitución- va ganando peso en el negocio de posventa, aunque en un grado y ritmo aún inciertos.
Solange Ochoa (CGA) ve el anuncio de Mapfre como la confirmación de una tendencia: “Se trata de un enfoque positivo… mejorar márgenes comerciales articulados bajo un paraguas sostenible no es algo incompatible, recordemos que la sostenibilidad implica tanto beneficios medioambientales como eficiencia económica. Estamos ante la consolidación de una tendencia que empieza a materializarse en aspectos concretos”.
Para Lluís Tarrés (Serca), el movimiento es coherente pero nace con incertidumbres: “Hasta para ellos es una incógnita. Lo hacen porque creen que deben tirar por ese camino, pero no tienen claro cómo debe evolucionar ni cuál será el siguiente paso para bajarlo a la realidad”. Tarrés subraya que, hoy por hoy, la sostenibilidad no se premia en las negociaciones comerciales. Iniciativas como ‘Inteliam’ y ‘Green Garage’ de Serca no han movido aún la balanza con grandes clientes: “Llegamos demasiado pronto”.
Fernando Riesco (Dipart) se muestra más escéptico: “Es algo que está todavía ‘muy verde’… hoy no está condicionando nuestros acuerdos con flotas y aseguradoras”. Para el cliente corporativo (rénting y flotas), el coche parado es un coste directo, por lo que el servicio, los tiempos de reparación y la disponibilidad de recambio siguen primando sobre los criterios ESG.
El recambio… ‘eco’
En su presentación de comienzos de año, Cesvimap habló de certificar a talleres -bajo un sello propio, de momento, llamado ‘Move to Green’-, valorando, para tenerlos más o menos arriba en un hipotético ránking, aspectos que tienen que ver no sólo con la sostenibilidad y la mejora en el aprovechamiento de materiales, sino en el coste puro y duro. Porque que un recambio de desguace es más barato que uno de OEM -por ir a un ejemplo drástico- y porque con el control que las aseguradoras mantienen sobre el precio de la mano de obra es más rentable para ellos reparar que sustituir. Son dos ejemplos, pero hay muchos más que tener en cuenta. Por eso preocupa que bajo el manto de la sostenibilidad puedan estarse introduciendo criterios que mermen la rentabilidad del taller y de sus proveedores con el único objetivo de incrementar la de la aseguradora -o la de cualquier proveedor de trabajo-. Porque, como es lógico, el coste de la reparación es un enorme concepto de gasto sobre el que llevan muchos años queriendo incidir cada vez más.
Las voces consultadas coinciden en que, si bien hay un impacto potencial sobre la venta de recambio, viene con un importante matiz: no todo es reparable y hay límites técnicos y de seguridad que hay que respetar.
Solange Ochoa (CGA) defiende el recambio reconstruido como extensión de la economía circular impulsada por la UE, pero matiza que “la decisión de reparar tiene que tomarse en base a criterios técnicos, de seguridad, económicos y medioambientales”. Cree que la distribución es clave para aportar soluciones técnicas que permitan reparaciones eficientes.
Fernando Riesco (Dipart) establece una separación radical entre el producto remanufacturado y el de desguace. En mecánica, el margen es mínimo: “Esto está muy controlado y limitado a piezas que no son de seguridad: ese tipo de piezas están terminantemente prohibidas, desde un amortiguador a una pastilla”. No obstante, reconoce que en carrocería el recambio usado es a veces la única salida: “Para pedir una puerta de un coche, por ejemplo, muchas veces tienes que acabar en el recambio usado porque no la tiene ni el fabricante”. Riesco sitúa al usuario como el decisor final y aventura que no sería extraño que las aseguradoras empiecen a lanzar “ofertas de servicio basadas explícitamente en el uso de piezas recicladas” como propuesta comercial.
Lluís Tarrés (Serca) lanza la advertencia más dura sobre el recambio ‘eco’ de desguace sin procesos de calidad: “Un producto procedente de un ‘chatarrero’ y otro de un fabricante o proveedor son realidades completamente distintas”. Alerta sobre el riesgo reputacional: “Podríamos estar pegándonos un tiro en el pie… No creo que las compañías estén dispuestas a bajar otro peldaño y poner en riesgo lo más básico: la seguridad”.
Las certificaciones
La guía pone especial énfasis en la reparación responsable: priorizar reparar frente a sustituir cuando sea técnicamente viable, gestionar adecuadamente los residuos, reducir la huella de carbono y optimizar el uso de recursos como energía y agua. En este sentido, conecta directamente con la certificación Move2Green, el sello ambiental que Mapfre y Cesvimap promueven entre sus talleres colaboradores y que ya mide, de manera estructurada, consumos, movilidad, gestión de residuos y eficiencia energética.
A través de Move2Green, la aseguradora deja de limitarse a “invitar” a los talleres a ser más sostenibles: transforma esa invitación en indicadores concretos, informes de resultados y hojas de ruta de mejora para cada establecimiento. Aunque este modelo se ha centrado históricamente en la carrocería, el sector prevé un cambio: “Es cuestión de tiempo que en el entorno de la mecánica se empiecen a llevar a cabo acciones similares”.
Solange Ochoa (CGA) advierte que no cumplir estos criterios puede implicar la pérdida de contratos. Por ello, CGA impulsa su plan de sostenibilidad 2024-2026: “Nuestro foco es mantener a los talleres informados… estamos en un proceso de educación y concienciación”.
Fernando Riesco (Dipart) ve en estos sellos un elemento de segmentación que acabará siendo obligatorio: “La adaptación será inevitable porque nadie querrá quedarse fuera… al final la ley -europea o de mercado- les obligará”.
Lluís Tarrés (Serca), aunque ve en la certificación una forma de premiar a quien trabaja mejor, lamenta la falta de incentivos económicos por parte de los proveedores. Cierra con una reflexión sobre la viabilidad del modelo a largo plazo, dudando de si “realmente la sociedad o los negocios estarán preparados para seguir invirtiendo tiempo y recursos” en estas iniciativas.

(Sobre el recambio ‘ECO’): “La línea es muy fina y puede dar lugar a confusión; podríamos estar pegándonos un tiro en el pie. Lo que ofrecen algunos no cumple ni siquiera con los estándares mínimos… empezando por la seguridad”.
Lluís Tarrés (Serca)

“Nuestro foco ahora es mantener a los talleres de nuestra red informados sobre todo lo que les está afectando… estamos en un proceso de educación y concienciación”.
Solange Ochoa (CGA)

“Que la sostenibilidad tenga relevancia en las decisiones de los grandes clientes… es algo que está todavía ‘muy verde’: llegará seguro, pero hoy no está condicionando nuestros acuerdos con flotas y aseguradoras”.
Fernando Riesco (Dipart)
Movimientos en la misma dirección
Mapfre no está sola en esta travesía. Centro Zaragoza lidera el sello “Taller Sostenible CZ”, una certificación utilizada por aseguradoras como Zurich Seguros para auditar criterios ambientales en su red. Paralelamente, operadores como Feu Vert Profesional integran la sostenibilidad en su oferta para el rénting como argumento de eficiencia.
En el ámbito de la pintura, BASF ha vinculado su red R-M Premium Partners a la certificación Move2Green de Mapfre. Grupos de distribución como Serca y CGA ya ejecutan planes estratégicos para capilarizar estos criterios ESG en sus redes. Finalmente, la institucionalización del modelo se consolida con los “Premios Compromiso con la Posventa Sostenible”, organizados por Sernauto, Ancera, Cetraa y Conepa, con el respaldo de Motortec.

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