
Hablar de sostenibilidad es hablar de la forma de gestionar una empresa para que consiga ser más competitiva al largo plazo y garantizar su prevalencia en el mercado. Por ello se crea está área dentro de esa sección en la que a través de píldoras, con un estilo sencillo, sin malabares lingüísticos, trataremos de familiarizar al sector con el tema que NO es una moda y viene para quedarse.
Habrán “palabros” que más pronto que tarde necesitaremos usar para familiarizar a la audiencia con el tema. Pero pretendemos hacerlo de una forma fresca para que os animéis a hacerlos propios. No sé queridos lectores lo que pensaréis, pero no hay cosa más desagradable que un estirado que quiere hacerse el importante con tecnicismos cuando aquí lo importante es que todos comprendamos como ser sostenibles y aunamos fuerzas para conseguirlo.
Caminar hacia la sostenibilidad no se trata de pintarse de verde y posturearse como ecologista. Es ser consciente de que todas las decisiones empresariales deben comenzar a enfocarse en una nueva dirección que mire más allá del cortoplacismo y de un modelo económico que tiene los días contados, básicamente, porque si el modelo prevalece, los seres humanos nos extinguimos, así de claro, así de directo.
Pongamos patas a la mesa. Si el planeta es finito, ¿Cómo se puede esperar que el “progreso” que generamos no tenga fin? El uso de materias primas tarde o temprano se agotará, y luego ¿qué? Pero más allá de con qué hacer cosas, está el impacto en cómo hacemos las cosas. La realidad que nos rodea son ríos que ya no tienen caudal, cambios en el clima con consecuencias catastróficas, contaminación de los suelos y por ende lo que comemos, el aire que respiramos y un largo etc. Es una espiral que si no le ponemos fin es como convertir nuestra propia casa en un estercolero que ni siguiera podemos limpiar. Puedo sonar muy extremista, pero nadie tira los restos de la comida en la alfombra de su casa, ¿Qué nos hace pensar que cuando los echamos a la basura simplemente desaparecen?
Por ello, hablar de sostenibilidad es comenzar a implementar una serie de medidas y tomas de decisiones que sigan pautas que minimicen nuestro impacto y permitan un mejor uso de los recursos. Nos movemos de un modelo lineal de la economía donde se extraen recursos, se transforman, se comercializan, se usan y se desechan, a uno que logre una economía circular que tenga en cuenta todo el proceso y logre cerrar el círculo de ese planeta finito en el que habitamos.
Y de aquí surge los primeros tecnicismos que aprender: ESG (del inglés Environment Social Governance) o la versión castellana ASG (Ambiente Social Gobernanza).
¿Y en qué consiste? Es la trilogía que pretende la cuadratura del círculo. Problema geométrico de difícil solución, pero del que os explicamos la lógica. En el pasado se ha hecho demasiado hincapié en uno u otro aspecto. Si se protegía la naturaleza, se podía resentir la economía, lo social se quedaba en el subconsciente como ayudas a aldeas infantiles pero podía dejar olvidados a los empleados. Lo que se pretende ahora es que se vea todo como un todo, valga la redundancia. Cuando tomemos decisiones en nuestros negocios tenemos que valorar las diferentes opciones y seleccionar aquellas que tengan un menor impacto negativo o mayor impacto positivo, según se mire, en cada una de las variantes. La del medio ambiente, la del aspecto social, y el de la gestión de la empresa. Pero siempre con una idea en mente, que nos haga más competitivos, es decir, mejore al máximo nuestra rentabilidad a largo plazo. Si hay un concepto que nos gustaría que quedase claro de esta primera píldora es ese. Nada que no te haga más competitivo es sostenible. Graba esta idea a fuego en tu cabeza.
Esperamos que esta primera aportación te anime a seguir leyendo nuevas entregas y haya sido una lectura amena que puedas debatir con otros colegas del sector. Muchas gracias por tu atención y ¡hasta la próxima píldora!
Miguel Ángel Casas Prósper
StepsBridge



