La normativa europea de seguridad vehicular da un nuevo paso adelante a partir del próximo 7 de julio de 2026. Desde esa fecha, todos los vehículos nuevos de las categorías M y N comercializados en la Unión Europea deberán incorporar sistemas avanzados de advertencia de distracción del conductor, una medida que forma parte del despliegue progresivo del Reglamento General de Seguridad de Vehículos (GSR2) y que coincide con el inicio de uno de los periodos de mayor movilidad del año.
La entrada en vigor de este nuevo requisito llega en plena operación salida de verano, cuando, según las previsiones de la Dirección General de Tráfico (DGT), se producirán más de cien millones de desplazamientos por carretera. En este escenario, caracterizado por trayectos de larga distancia, tráfico intenso, altas temperaturas y un mayor riesgo de fatiga al volante, TÜV SÜD pone el foco en el papel que desempeñan las tecnologías de asistencia a la conducción para mejorar la seguridad vial y reducir el riesgo de accidentes.
Más allá del impacto sobre los conductores, la nueva normativa supone un importante desafío para fabricantes de vehículos, proveedores de componentes y empresas vinculadas al desarrollo, validación y certificación de tecnologías ADAS, que deberán garantizar el correcto funcionamiento de sistemas cada vez más complejos antes de su llegada al mercado.
Nuevos sistemas ADAS, por ley
El nuevo requisito obliga a que todos los vehículos nuevos incorporen un sistema capaz de detectar posibles pérdidas de atención o síntomas de distracción y somnolencia del conductor. Estas tecnologías analizan distintos parámetros del comportamiento durante la conducción y emiten alertas cuando identifican situaciones que pueden comprometer la seguridad del viaje.
La medida forma parte del Reglamento General de Seguridad de Vehículos de la Unión Europea (GSR2), una iniciativa que persigue reducir la siniestralidad mediante la incorporación progresiva de sistemas avanzados de asistencia a la conducción.
Junto al sistema de advertencia de distracción del conductor, el reglamento contempla otros elementos ya conocidos por la industria, como la asistencia inteligente de velocidad, el registrador de datos de eventos o «caja negra», la señal de frenado de emergencia, los sistemas de detección durante la marcha atrás, el mantenimiento de carril, el frenado autónomo de emergencia y la preinstalación para alcoholímetros antiarranque.
El objetivo es crear vehículos capaces de asistir al conductor en situaciones de riesgo y contribuir a reducir tanto la gravedad como el número de accidentes en las carreteras europeas.
Un reto tecnológico para fabricantes y proveedores
La implantación de estos nuevos requisitos no afecta únicamente a la producción de vehículos. Para el conjunto de la industria de la automoción implica un importante esfuerzo en materia de desarrollo, homologación y validación.
La creciente presencia de cámaras, radares, sensores, software y algoritmos de asistencia obliga a verificar exhaustivamente el comportamiento de estos sistemas antes de su comercialización, garantizando que cumplen los estándares exigidos por la normativa europea.
Según señala TÜV SÜD, esta evolución regulatoria exige a fabricantes, proveedores y empresas tecnológicas afrontar nuevos retos tanto desde el punto de vista técnico como del cumplimiento normativo, especialmente en un contexto de creciente automatización de la movilidad.
En este sentido, Isabel Morillas, directora de Mobility Industry de TÜV SÜD para el sur de Europa, recuerda que «la operación salida recuerda cada año que la seguridad vial depende de múltiples factores: el comportamiento del conductor, el estado del vehículo, las condiciones de la vía y, cada vez más, la fiabilidad de las tecnologías de asistencia».
La adaptación a la nueva normativa
La implantación de los nuevos requisitos obligará a fabricantes, proveedores y empresas vinculadas al desarrollo y validación de tecnologías ADAS a adaptarse a un marco regulatorio cada vez más exigente. La incorporación de cámaras, sensores, radares y sistemas de asistencia hace necesario verificar su correcto funcionamiento antes de la comercialización de los vehículos, un proceso en el que la inspección, los ensayos y la certificación adquieren un papel cada vez más relevante.
En este contexto, TÜV SÜD señala que el cumplimiento de la normativa no solo persigue garantizar la seguridad de los nuevos sistemas, sino también facilitar su implantación en la industria y generar confianza entre fabricantes, administraciones y usuarios finales.
No obstante, la compañía recuerda que el desarrollo de nuevas tecnologías de asistencia no elimina la responsabilidad del conductor. De cara a los desplazamientos estivales, insiste en que la planificación del viaje, el descanso adecuado, el respeto a los límites de velocidad, la revisión del vehículo y la atención constante al entorno siguen siendo factores determinantes para reducir el riesgo de accidente.
La entrada en vigor de esta nueva fase del Reglamento General de Seguridad refleja la evolución de la automoción hacia vehículos cada vez más asistidos y conectados, al tiempo que incrementa las exigencias técnicas para toda la cadena de valor del sector, desde los fabricantes de vehículos y componentes hasta las empresas dedicadas a los ensayos, la homologación y la certificación.
Esta versión mantiene la información relevante de la nota de prensa, pero el foco deja de estar en vender los servicios de TÜV SÜD y pasa a explicar qué supone la nueva normativa para la industria, que es el enfoque más propio de un medio especializado en posventa y automoción.



