Uno de los principales problemas que afrontan actualmente los remanufacturadores es el acceso a información técnica fiable sobre las piezas que reciben. Cada año, millones de componentes usados —los denominados cores— llegan a las instalaciones europeas para determinar si pueden ser recuperados y devueltos a unas prestaciones equivalentes a las originales.
Alternadores, motores de arranque, turbocompresores, sistemas de dirección, pinzas de freno, unidades de control electrónico, motores eléctricos o baterías llegan en muchas ocasiones sin documentación suficiente sobre sus especificaciones de fabricación, mantenimiento o reparaciones anteriores.
Facilitar la identificación de piezas
Según destacan desde Rematec, el salón del recambio remanufacturado que se celebrará en Amsterdam del 13 al 15 de abril de 2027, el Pasaporte Digital de Producto de la Comisión Europea (DPP, de sus siglas en inglés) puede cambiar este proceso al asociar a cada producto una identidad digital capaz de acompañarlo durante su ciclo de vida.
Mediante diferentes niveles de acceso, los operadores autorizados podrán consultar información relacionada con el fabricante, la fecha de producción, la composición de materiales, las especificaciones técnicas, las instrucciones de reparación, las versiones de software, determinados registros de mantenimiento o las recomendaciones sobre el final de su vida útil, dependiendo de los requisitos establecidos para cada producto.
Para las empresas de remanufacturación, disponer de estos datos permitiría identificar con mayor rapidez las características exactas de cada componente y reducir el trabajo previo de inspección, comprobación y clasificación.
Esto podría traducirse en menores tiempos de proceso y en una decisión más temprana sobre si resulta técnica y económicamente viable recuperar cada pieza.
Especialmente relevante ante la electrificación
Rematec considera que esta mayor transparencia adquirirá todavía más importancia a medida que avance la electrificación del parque europeo.
Los vehículos eléctricos incorporan electrónica de potencia, sistemas de alta tensión y software avanzado que requieren un conocimiento técnico muy preciso para su mantenimiento y remanufacturación. Inversores, convertidores DC/DC, cargadores embarcados, motores eléctricos de dirección o sistemas inteligentes de frenado son algunos ejemplos.
En estos componentes, conocer la configuración concreta, las calibraciones de software y su historial de servicio puede resultar determinante para evaluar correctamente su estado y recuperar la pieza con garantías.
El Pasaporte Digital de Producto aportaría, por tanto, una infraestructura común para gestionar una complejidad tecnológica que irá creciendo en la posventa.
Las baterías, una de las aplicaciones estratégicas
Las baterías de vehículos eléctricos se encuentran entre los productos de mayor valor y complejidad técnica que comienzan a incorporarse de forma creciente a la economía circular. A diferencia de otros componentes, su estado no puede determinarse únicamente mediante una inspección visual.
La información digital será por ello decisiva. El pasaporte podrá incorporar datos relativos a la química de la batería, identificación, historial de prestaciones, estado de salud —SoH—, comportamiento durante la carga, intervenciones realizadas o determinados incidentes de seguridad.
Para un remanufacturador, estos datos pueden ayudar a decidir si una batería debe repararse, remanufacturarse, destinarse a una aplicación de segunda vida o enviarse a reciclaje para recuperar sus materiales.
Consecuencias para talleres y distribución
Los talleres independientes trabajan cada vez más con vehículos equipados con ADAS, sistemas electrificados y componentes controlados mediante software. El acceso a información precisa sobre cada pieza puede complementar los actuales sistemas de información para reparación y mantenimiento —RMI—.
Entre las posibles aplicaciones se encuentran la comprobación de compatibilidad de piezas, la consulta de procedimientos de reparación, la identificación de versiones de software o el acceso a recomendaciones específicas de mantenimiento.
También puede resultar relevante para la distribución de recambios y para los sistemas de intercambio de cascos, al mejorar la identificación y trazabilidad de las piezas durante todo el circuito de retorno.
Más eficiencia en la logística inversa
Desde Rematec apuntan asimismo a la logística inversa como otro de los ámbitos que podrían beneficiarse de esta digitalización.
La recogida de componentes usados procedentes de talleres, distribuidores, concesionarios y desmontadores constituye uno de los puntos críticos del negocio del remanufacturado. El valor económico de cada core depende de que pueda ser identificado y evaluado de forma rápida.
Con información digital vinculada a la propia pieza, los operadores logísticos podrían clasificar los productos antes, estimar su potencial de recuperación y optimizar su transporte en función del valor esperado.
El Pasaporte Digital de Producto también puede combinarse con tecnologías como la inteligencia artificial, el mantenimiento predictivo o los gemelos digitales. Rematec señala que distintas empresas del sector ya están avanzando en sistemas de seguimiento en la nube, inspección automatizada y modelos digitales capaces de analizar el comportamiento de componentes durante sucesivos ciclos de vida.
Una transformación que también exigirá inversión
La implantación de este ecosistema no estará exenta de dificultades. La posventa europea está formada mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, muchas de las cuales deberán invertir en infraestructura digital, ciberseguridad, formación y gestión de datos.
También será necesaria una elevada interoperabilidad entre plataformas, formatos de datos y sistemas informáticos, además de mecanismos de acceso que permitan compartir la información necesaria sin comprometer la propiedad intelectual ni los datos comercialmente sensibles.
En este escenario, Rematec considera que las asociaciones sectoriales tendrán un papel relevante para acompañar a las pymes mediante estándares comunes, asesoramiento técnico y plataformas colaborativas.



