Poder repostar con diésel 100% renovable ya es una realidad. Repsol acaba de anunciar que ofrecerá este ecocombustible en tres de sus estaciones de Madrid, Barcelona y Lisboa. La iniciativa convierte a Repsol en la primera compañía española que ofrece al mercado este tipo de carburante renovable en la península Ibérica.
Con el anuncio, Repsol consolida su apuesta por los biocombustibles renovables, una de sus principales palancas de su estrategia para acelerar la descarbonización del transporte y convertirse en una compañía cero emisiones netas en 2050. Este tipo de combustible, que se elabora a partir de residuos orgánicos reciclados, puede emitir hasta un 90% menos de CO2 neto a la atmósfera -en comparación con los combustibles convencionales-. De cara a la industria de la automoción y el transporte, el uso de biocombustible tiene dos ventajas claves, la primera que se puede ser utilizado en vehículos actuales sin necesidad de modificar los motores, la segunda, que permite el uso de la infraestructura de distribución actual.
Las estaciones de servicio que ofrecerán el diésel renovable son las de Mercamadrid (Madrid), Esparraguera (Barcelona) y Alcochete (región de Lisboa). Según el plan de expansión anunciado por la empresa, el objetivo es que para finales de este 2023 se llegue a las cincuenta estaciones Repsol que ofrezcan biocombustible 100% renovable en las principales ciudades y corredores de transporte de la Península Ibérica. Si bien en principio éste sólo se distribuye a clientes profesionales mediante acuerdos con Repsol, pronto estará disponible para todos los clientes.
En julio de 2022 Repsol comenzó a trabajar en esta propuesta, que busca entregar al transporte de mercancías, pasajeros y maquinaria profesional una alternativa real que les permita descarbonizar sus flotas y hacer sus negocios sostenibles y responsables.
El anuncio llega en un momento clave para que la Unión Europea decida de una vez por todas abrir el espectro de tecnologías permitidas en los motores a partir de 2035. Recordemos que el mes pasado Bruselas comunicaba que se permitiría la comercialización de motores de combustión, siempre que estos trabajasen con e-fuels. Sin embargo, una vez más y de forma inexplicable, los biocombustibles (hechos a partir de residuos orgánicos reciclados) quedaban fuera de la baraja.


