Desde que en AUTOPOS decidimos dar a conocer las historias de las mujeres profesionales que hacen parte de nuestro sector por las páginas de Mujeres de Posventa han desfilado grandes representantes de toda la cadena de valor de la posventa, desde directivas a recambistas, pasando por dueñas de taller. Pero teníamos una deuda con un importante grupo, el de las representantes. Deuda que ha quedado saldada en el más reciente número de nuestra revista AUTOPOS.
Publicado en el número 104 de la revista AUTOPOS
POR: Lara García
FOTOS: Piero Schiavo
Paula del Amo, ‘representante de sí misma’ -como dice el pie de foto que ilustra su imagen en el sumario de la revista-, es una profesional que en 2018 decidió tomar el testigo de su padre, Julián del Amo, al momento de su jubilación. Hija de representante, Paula del Amo nos cuenta cómo vivió ese salto al vacío y cuál es el balance tras seis años viviendo, aprendiendo y disfrutando de la profesión.
Todo empieza, al menos en la posventa, por cansancio y por ganas de probar otra cosa. El yoga, algo que apasiona a Paula del Amo, fue una de sus primeras opciones, pero ya que su padre se jubilaba, el tomar el testigo y dedicarse a la representación se presentó como el camino más sencillo, «con un negocio ya funcionando». Decisión, que a pesar de todo, no fue fácil tomar. «No era fácil dejar un trabajo en el que llevaba trece años, donde estaba muy acomodada, me sentía valorada, tenía buen sueldo… por otro en el que no sabía cómo me podía ir, si me iba a gustar, como autónoma además».
«Todo muy trágico al principio»
Un salto al vacío, si se quiere ver de esa manera, que llegó con los desafíos y con muchas preguntas. «Me daba reparo ser yo la que tenía que ir ahora a visitar: ¿de qué hablo con ellos?, ¿seré capaz de convencerlos, de venderles algo?… Todo muy trágico al principio. Hasta que decidí dejar un poco los miedos atrás». Y la fórmula que encontraría para enfrentarse a sus propios miedos sería la de ser ella misma. «‘Sé tú misma, trabaja, hazle caso a tu padre, fíjate en cómo lo hecho él y déjate llevar’, me dije».
Y le funcionó, no sabe aún si por ser hija de quien es o por sus propios méritos, pero en esas primeras visitas -que hizo acompañada de su padre-, la recibieron con muy bien, «con los brazos abiertos». Lo que sí tiene claro es que con esa carta de presentación no bastaba. «Al principio te ayuda, pero si no hay un trabajo, una dedicación, eso no se mantiene con el tiempo». Y la forma en la que se ha logrado mantener en el tiempo se basa en su relacionamiento con las personas: «El trato con las personas es lo que más me gusta de mi trabajo, no creí que me fuera a gustar tanto. Y me doy cuenta de lo mucho que he crecido como persona y profesionalmente. Es que ahora es al revés, ahora quiero ir a ver al cliente a su casa, todo lo contrario que al principio».

«La gente me acepta muy bien»
Haciendo balance, está convencida de que algo ha aportado: «Naturalidad y frescura, seguro, y la gente me acepta muy bien, pero algo más he tenido que hacer, porque crecemos en representadas y en facturación con las que ya teníamos. No sé si por mi incorporación o porque le dedicamos más tiempo, pero es un realidad».
Lo de dedicarle más tiempo tiene su aquel, cuando el Grupo Total (neumáticos), decidió contar con personal propio se liberaron de una carga de trabajo que les permitió ganar tiempo para hacer lo que querían en realidad. «Aunque era nuestra principal representada no me interesó. Eso nos permitió liberarnos de una importante carga de trabajo, muy basado además en trabajo de oficina, y centrarnos en el recambio, en salir a la calle, que era lo que queríamos».
Mujer del norte
El norte es su territorio. De Galicia al País Vasco, pasando por su Asturias natal, Cantabria, Navarra, León, Valladolid, Zamora o el norte de Portugal. «Con un área tan amplia filtramos muy bien nuestras visitas: en eso se nota el trabajo de años de mi padre, que sabe dónde se tiene entrada y dónde no, de modo que nos centramos en los clientes interesantes, en los que te han abierto las puertas, demostrando que les interesa tu producto, que te compra porque está contento con tu servicio. Además yo lo intento en alguno que pudiera ser… eso también lo hago».
| Los momentos clave |
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| Toda carrera profesional tiene sus puntos de inflexión, sus momentos clave. La representante asturiana destaca tres: «Cuando decidí seguir los pasos de mi padre, que de hecho me hice mi primer y único tatuaje, aunque bien grande en el brazo para celebrar el cambio profesional que había dado; mis primeras visitas sola, por lo que significó vencer el miedo que tenía; y cuando nos homologaron una de nuestras representadas en un grupo gracias a un buen cliente, porque ahí estuve sola yo y era algo muy importante». |
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