Las baterías de los coches eléctricos es una de las piezas que más desafíos presenta en la cadena de distribución de este tipo de tecnología. Desde la escasez de materia prima para su fabricación -lo que hace a la industria europea dependiente de China-, hasta el reciclaje de las mismas al final de su vida útil, de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Precisamente, dar solución a esa última problemática es el propósito de TERA Batteries Recycling, una de las cinco empresas seleccionadas por la Generalitat Valenciana para impulsar los proyectos industriales considerados estratégicos en la Comunidad Valenciana.
Es así como TERA ha recibido una concesión por parte de la Generalitat para impulsar la implementación de una planta piloto de desensamblado y caracterización de baterías de coches eléctricos que han llegado al final de su vida útil y así favorecer su reciclaje y valorización. La empresa allana desde ya el camino hacia su posicionamiento en un sector emergente y disruptivo, el de la nueva movilidad, y lo hace trabajando en lo que será su primer centro tecnológico de reparación de baterías, que abrirá sus puertas en los próximos meses: «Se trata de unas instalaciones grandes, completamente equipadas y preparadas. Estas son las primeras que van a llegar a nuestro público objetivo y que pondremos en marcha antes de fin de año», señalaba David Santiago, CEO de Tera.
Una apuesta por la segunda vida
TERA Batteries Recycling fundamente su actividad en el reciclaje y reaprovechamiento de los recursos. Han logrado crear un completo ciclo de economía circular para la recuperación, reparación, reutilización y reciclado de materiales presentes en las baterías de los vehículos eléctricos, dándoles una segunda vida y aportando al cada vez más creciente reto de la disponibilidad de componentes esenciales para la cadena de suministro de la industria automovilística. Otra de las áreas donde esta nueva empresa aporta valor al negocio de la posventa, es que da solución a la problemática de la retirada de estos dispositivos como residuos peligrosos de talleres, desguaces o concesionarios.
Y es que el de qué hacer con las baterías de los coches eléctricos al final de su vida útil no es un problema menor para la sostenibilidad de la nueva movilidad. Se estima que para 2030 habrá cerca de 147.000 baterías que necesitarán repararse o reciclarse. De hecho, a nivel europeo, sólo para 2027 ya estaríamos hablando de alrededor de 50.000 toneladas de peso de baterías eléctricas que deberán ser recicladas.


