Nacido en Madrid el 16 de septiembre de 1974, desde niño Jesús Pérez reside en Zaragoza, donde estudió con los jesuitas y cursó Económicas (con Erasmus en Finlandia incluido). Casado, es padre de dos varones de 11 y 9 años. Lleva veinte años en el sector, dieciséis de ellos en MANN. Desde febrero de 2020 es el director comercial de ICER Brakes para España y Portugal al que conocemos en profundidad en una entrevista publicada en nuestro último número.

¿Qué tiene de Jesús? Poco, ahora la barba…

¿Y quién es Jesús Pérez?

El que me conoce sabe que soy una persona muy sencilla y que no engaño a nadie. Cuando tengo un mal día se me nota, soy muy mal actor. Y soy de los que intenta quitar mucho hierro a los temas. De los de dar confianza, porque siempre va a haber un trabajo detrás, va a haber un seguimiento y voy a defender sus intereses como si fueran los míos. En fin, que sobre todo soy una persona noble y leal en la que se puede confiar.

Si volviera a nacer…

Creo que me pondría al otro lado de la mesa, porque lo que yo quise fue estudiar periodismo, pero no se podía en Zaragoza y éramos una familia humilde, así que estudié
Económicas. Pero vamos, que estoy muy contento con lo que me ha deparado la vida. A este sector le tengo mucho cariño, la gente me ha tratado muy bien y, salvo excepciones, es un sector de muy buena gente y eso es muy importante. Quizá a mis hijos sí les diría
que estudien una profesión concreta, porque hacer una carrera como Económicas no define el trabajo que vas a tener.

Ha estado media vida en MANN…

Ha sido mi casa durante 16 años, donde me he desarrollado personal y profesionalmente. Siempre digo que soy un tipo con suerte por haber estado rodeado de gente muy buena, porque siempre algo se te pega. He crecido mucho de la mano de Ricardo (Peris) y Jorge (Sala), que han sido como hermanos para mí. MANN es un lugar donde te cuidan, te quieren y te dan muchas cosas. Yo no les puedo estar más agradecido.

Empezó en Airtex…

Así es, en 1999, de la mano de Eduardo Sanz. Y después continué en Dana, sustituyendo precisamente a Ricardo Peris cuando se fue a MANN. Javier Matesanz, que tenía muy buena relación con Eduardo (Sanz), y el propio Ricardo pensaron que podía ser yo quien ocupara el puesto de jefe de Ventas. Dos años estuve, hasta que en MANN se inició el proceso de sustitución de la red de representantes por delegados y Ricardo (Peris) me reclamó. Era 2004 y desde entonces hasta ahora esa ha sido mi casa.

SUS VALORES

“Ser muy transparente con el cliente es lo primero. Serlo es lo que hace que poco a poco vayas creciendo y te hagas un sitio en el mercado. Y da igual la marca que estés defendiendo, hay que ir con transparencia, dispuesto a escuchar y a comprometerte con los clientes. El resultado tiene que ser la consecuencia de la manera de hacer, no el objetivo. Porque haciendo las cosas bien antes o después van a dar resultado, pero si vas a por el objetivo el corto plazo podrá ser bueno, pero el medio y el largo no te lo asegura nadie”.

¿Por qué el cambio?

No estaba planeado. De hecho estaba contento: Ricardo y Jorge estaban haciendo muchas cosas para que yo fuera creciendo y mejorando. Era el delegado para las zonas de Aragón, Navarra, La Rioja, País Vasco y Soria… y me dieron Canarias y la cuenta
de Lausan a nivel nacional. Y quedaba recorrido… pero cuando Rubén (Llánder, director general de ICER) me llamó y me presentó el proyecto me hizo pensar. Y con 45 años creí que era el momento de seguir aprendiendo, de seguir creciendo. Era una oportunidad que no es fácil que se presente para un delegado, encontré apoyo en casa y tomé la decisión
de aceptar la propuesta. No fue nada fácil, porque se mezclaban sentimientos profesionales con personales, eran 16 años, la fábrica está a siete minutos de mi casa, MANN era lo que mis hijos habían visto toda su vida… Pero decidí ser un poco egoísta y apostar por mi crecimiento profesional, por dar el salto, por arriesgarme…

Aragoneses y navarros… ¿primos hermanos?

Las empresas se parecen mucho respecto a su nivel de exigencia. ICER es la primera compañía navarra que conozco, pero es muy similar en cuanto al compromiso con
la firma y la preparación de la gente. Me ha llamado mucho la atención su capital humano, tanto por su nivel de exigencia como por su cualificación. Y aragoneses y navarros somos también parecidos en que somos gente sencilla, sin grandes pretensiones, con mucha capacidad de trabajo… Y con un carácter que nos hace ser muy directos, no nos andamos con rodeos, y eso yo creo que facilita mucho las cosas. La adaptación en ese sentido no ha sido difícil.

Y para abrir boca, de primero pandemia.

‘Elegí un mal año para cambiar de trabajo’, parodiando a ‘Aterriza como puedas’. Pero he de
decir que me ha permitido conocer a ICER mejor desde dentro: la gente, el producto, todos
los procedimientos de la empresa. Me tenía que adaptar a una dirección comercial, a una
forma de trabajo, y el no poder viajar me ha permitido hacer un curso intensivo en ese sentido. Me quedo con lo positivo.

REFERENTES

¿Qué ha aprendido de Ricardo Peris? Su capacidad de trabajo y su aguante. Tiene muchísima paciencia y jamás le he visto quejarse por nada. Como se dice a sí mismo cuando corre maratones ‘sigue, aguanta, un paso más’… Él es así. Y al final llega el resultado.

¿Y qué destacaría de Rubén Llánder? Es una persona con una capacidad estratosférica de trabajo y de rapidez mental. Analiza muy bien. Un director general que nunca pierde de vista a los clientes; rápidamente sabe quién es quién, cómo o qué le podemos aportar a ese cliente… Es brutal en ese sentido.

¿En qué se parecen filtros y frenos?

Ambos son productos ‘comodities’, que están muy presentes en el día a día del taller, por lo que son productos a los que tanto los talleres como los distribuidores prestan mucha atención. Pero me ha llamado más la atención en lo que se diferencian los mercados, porque el del filtro está más concentrado en menos marcas mientras que el del freno está más atomizado, más repartido entre más marcas.

¿Qué espera aportar?

Básicamente mi visión, mi conocimiento de los clientes con los que he trabajado todos estos años; un punto de vista de marca diferente; y lo que digo siempre: no soy persona de grandes planteamientos, sí de trabajar día a día como la mejor manera de conseguir los resultados que quiere la empresa. ICER está ahora mismo en un proceso de modernización importante, y eso va a hacer que vayamos creciendo de la mano. De verdad que me ha sorprendido muy positivamente. Conocía que tenían un buen producto y un buen servicio, pero la orientación al cliente que tiene ICER es muy clara y a mí me va a aportar mucho. La proximidad con el cliente es fundamental en mi manera de trabajar y está muy bien sentirse respaldado por la empresa en ese sentido.

¿Qué destacaría de ICER?

Además de su capital humano, en todas las áreas y niveles de la empresa, destacaría que es una compañía española cien por ciento. El hecho de que sea una multinacional cuyo centro de decisiones esté en Navarra es muy interesante, es algo que me llamaba mucho la atención cuando has dependido de centros de decisiones alejados de tu área de actuación.

¿Crecerá?

Yo no (ríe), pero la compañía seguro. Estamos exportando a setenta países, inmersos
en un plan de expansión internacional. Y en España esa es la idea, seguir creciendo
con clientes abanderados. En 2020 ya hemos hecho cosas interesantes, abriendo clientes
en zonas que yo conocía, y la idea es seguir por ahí.

¿Un cliente que le gustaría tener?

Muchos, cualquiera de los que tenía en MANN, por ejemplo. Pero de los que no han sido nunca clientes hay uno que me gustaría por una cuestión sentimental, que es Voltamper, porque éramos vecinos desde pequeños en Zaragoza, coincidíamos jugando al fútbol, y es de esas cosas que piensas que quizá algún día volvamos a coincidir.

¿Qué le diría al mercado?

Que tenemos que estar preparados para lo que está viniendo y lo que está por venir. Los movimientos están siendo muy rápidos y muchas veces nos podemos quedar en fuera de juego. Pero que tenemos que pensar que somos un sector afortunado. Que, aunque estemos pasando por una situación complicada y nos quejemos por ello, somos unos privilegiados. De los cinco o seis sectores de la economía que menos vamos a sufrir. Si somos un sector esencial en una situación tan crítica no nos puede ir mal. Sin dejar de estar atentos a los cambios, por supuesto. Y que compren ICER, producto español de primera calidad que se vende en los cinco continentes. Y eso hay que ponerlo en valor.

TALOSA
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2 Comentarios

  1. Buena persona. Siempre dispuesto a ayudar a los demás en todo lo que se pueda. Nos conocemos hace muchos, muchos años. Y esa conversación, en aquella terraza de Plaza de España, tuvo sus frutos. Jesús, te mereces todo lo bueno que te pasa. Un abrazo, paisano.

  2. Buena persona, lo conozco desde sus inicios en Airtex, siempre intentando ayudar a sus clientes. Te deseo que cumplas tus objetivos con ilusión en Icer.

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