La transformación del sector del automóvil europeo está obligando a toda la cadena de valor española -fabricantes, proveedores y concesionarios- a replantearse cómo conservar su peso industrial en un contexto marcado por la electrificación, la presión competitiva china y el deterioro del mercado interno. Ese debate ha centrado la mesa redonda ‘Qué necesita hoy la automoción española para seguir liderando’, celebrada este jueves en el XIII Encuentro de Sernauto en IFEMA Madrid.
La presidenta de Faconauto, Marta Blázquez; el presidente de Sernauto, Javier Pujol, y el director general de Anfac, José López-Tafall, coincidieron en reclamar una política industrial más ambiciosa, mayor velocidad de ejecución y medidas que permitan acompasar la transformación del sector con la realidad económica de empresas y consumidores.
¿Parque temático o hub industrial?
Marta Blázquez situó parte del debate en el impacto social e industrial que tendrá la transición sobre el mercado español: “Podemos jugar a ser un parque temático y enseñar nuestros castillos o mejorar lo que tenemos ahora y reforzar el empleo”, afirmó, advirtiendo de que España se juega “seguir siendo productor” y mantener la llegada de inversiones industriales.
La presidenta de Faconauto recordó que el mercado español sigue lejos de recuperar los volúmenes previos a la pandemia y aseguró que se han perdido “1,8 millones de ventas” desde entonces. Y si eso fuera poco, el encarecimiento de los vehículos está expulsando a parte de la demanda: “El precio de un coche es superior al salario mínimo porque todo se ha encarecido y eso está dejando a muchas familias fuera de esta transición”.
En este contexto, defendió la necesidad de reforzar las ayudas públicas y facilitar el acceso de los consumidores a la renovación del parque automovilístico. Blázquez pidió no centrar exclusivamente la transición en el vehículo eléctrico y recordó que todavía se siguen fabricando modelos de combustión que pueden ayudar a reducir el impacto ambiental de la movilidad por carretera. “Hay que vender lo que se está fabricando; tenemos que ayudar a una persona que tiene un coche de veinte años y no se puede comprar un eléctrico, que renueve ese coche por uno más moderno”.
La presidenta de Faconauto también abordó el desembarco de fabricantes chinos en las redes de distribución españolas. Según explicó, la llegada de estas marcas se produjo en un momento especialmente delicado para el sector, cuando “el 36% de la red de concesionarios estaba en pérdidas”. A su juicio, muchas de estas enseñas han permitido a numerosos concesionarios complementar su negocio y “asegurar su rentabilidad para vender también otras marcas”. Sobre la necesidad de que las marcas chinas fabriquen en Europa o con componentes europeos, Blázquez prefirió no mojarse: “Es responsabilidad de los gobiernos cómo entran esas marcas”.
Mantener nuestro peso industrial
Por su parte, José López-Tafall (Anfac) defendió que el objetivo de la industria española debe ser mantener en el nuevo escenario eléctrico el mismo peso económico e industrial que tiene actualmente. “Tenemos que ser lo mismo que somos ahora pero en el nuevo paradigma del vehículo eléctrico”, aseguró.
El director general de la patronal de los fabricantes de vehículos calificó la transformación actual como “un reto gigantesco” porque afecta simultáneamente a competitividad, empleo, inversiones y transición tecnológica. En este sentido, identificó dos grandes prioridades. La primera, mantener y mejorar los factores de competitividad que han permitido a España consolidarse como potencia productiva. Entre ellos citó la necesidad de reducir los costes energéticos y resolver el déficit existente en incentivos fiscales al I+D+i.
López-Tafall también insistió en la importancia de reforzar toda la cadena de valor industrial y continuar atrayendo nuevas inversiones. Destacó el papel de las gigafactorías de baterías en marcha en España, aunque advirtió de que el país debe seguir compitiendo por nuevos proyectos industriales.
Sobre China, el responsable de Anfac defendió una posición pragmática: “Tenemos que ofrecer nuestra fortaleza al inversor chino, pero no a cambio de nada”, afirmó, reclamando compromisos concretos de desarrollo industrial y empleo local. Según explicó, algunos grupos chinos ya están dispuestos a integrarse en esa lógica de creación de valor industrial dentro de Europa.
Además, López-Tafall pidió acelerar la puesta en marcha del Plan España Auto y priorizar sectores estratégicos como la automoción dentro de la agenda industrial del país.
«En Europa no se han enterado»
Desde la perspectiva de los proveedores, Javier Pujol (Sernauto) alertó del riesgo de que España mantenga volumen de producción pero pierda peso industrial real dentro de la cadena de valor. “Coches se van a vender, pero corremos el riesgo de perder peso local”, señaló.
El presidente de Sernauto recordó el efecto tractor que tiene la automoción sobre el empleo industrial y destacó que por cada puesto de trabajo generado por un fabricante de vehículos, la cadena de suministro crea otros tres empleos adicionales, además de “empleo cualificado”.
Pujol advirtió del peligro de caer en la autocomplacencia. Entre las debilidades citó la falta de mano de obra, el absentismo y la creciente competencia internacional: “Esto es la Copa del Mundo y hay equipazos que no se conforman con ser ganadores, sino que siguen innovando”, resumió.
Sobre China, Pujol reconoció abiertamente su admiración por la estrategia industrial desplegada por el país asiático: “Han trabajado en equipo, han creado ecosistema y han hecho la mayor disrupción en el mundo del automóvil”, señaló, aunque insistió en que Europa debe responder desde la competitividad industrial. De hecho, el presidente de Sernauto fue especialmente crítico con la lentitud de reacción de nuestro continente: “En Europa no se han enterado. Necesitamos velocidad y eficacia”, afirmó.
Finalmente, el responsable de Sernauto abrió también la puerta a nuevas oportunidades de diversificación industrial vinculadas al sector de la defensa. Según explicó, parte de las tecnologías desarrolladas por la automoción encajan con las necesidades de esta industria y los proveedores ya están analizando posibles áreas de crecimiento: “Sí a la defensa, pero con un buen diagnóstico”, concluyó.



