El pasado jueves, 7 de septiembre, ASER reunía a socios, proveedores y talleres clientes en el estadio Cívitas Metropolitano de Madrid. Era una jornada que comenzó a gestarse antes del verano y que el propio José Luis Bravo -despedido de manera fulminante a finales de julio-, se encargaría de ‘vender’ a los proveedores del grupo. Sin el «capitán» a bordo del barco -así definiría al exgerente uno de los proveedores presentes en la cita-, el encuentro mostró de todo menos cohesión interna.
Con el despido de Bravo aún latente, el grupo tenía una ocasión de oro para demostrar públicamente que tienen un rumbo marcado y una estrategia definida para los próximos años. El escaparate era inmejorable, con la presencia de socios, talleres -que finalmente fueron pocos, eso sí: lejos de la cifra marcada cercana a los 200-, prensa y diecisiete compañías proveedoras, en cuya representación además se dejaron ver muchos de sus primeros espadas… Pero ni las declaraciones inaugurales de Max Margalef (CEO) ni de Clemente Serrano (presidente) sirvieron para esclarecer las dudas. Porque las había. Y muchas.
El desconcierto era fácilmente perceptible en los pasillos. Porque no son pocos los que, en el entorno del grupo, no entienden que la dirección no haya comunicado a sus colaboradores -los proveedores, principalmente, pero también algunos socios que en determinados casos acudirían de forma testimonial, decidiendo incluso no movilizar a sus talleres cuando en un principio así lo tenían previsto- cuál sería la estrategia para el futuro más inmediato una vez que el Consejo ha tomado las riendas del barco, como tampoco que no se aprovechara un evento de estas características para demostrar que el grupo camina unido hacia un destino común. Y está en juego nada menos que la cohesión del grupo…
El mensaje, en cualquier caso, era más para dentro que para fuera. El propio Max Margalef señalaba a quien escribe que uno de los objetivos de la jornada era demostrar la capacidad del grupo para relacionarse con los principales proveedores y hacerle entender a los socios que ASER sigue siendo la mejor opción para su desarrollo y crecimiento. Una reivindicación en toda regla, aunque de momento no consiguen que todos remen en una misma dirección…
El formato elegido, idéntico al llevado a cabo por el grupo en Valencia, en 2018, mezclaba pruebas lúdicas con visitas a los proveedores allí presentes, y en ese sentido el evento cubrió las expectativas: los socios y sus talleres pudieron disfrutar de actividades relacionadas con el mundo del fútbol, visitar el estadio y hasta competir en una ‘gymkhana’ para conseguir premios. Otra cosa bien distinta fue el retorno para los proveedores…
Y es que hubo ausencias. Y no pocas. Tanto de distribuidores como de talleres. Y eso se dejaba notar en el pasillo reservado para que los proveedores organizaran sus propias actividades. Sólo hacía falta echar un vistazo a los stands para entender que las previsiones no se habían cumplido. Y es que en un principio hablaron de 200 talleres. Más tarde bajaron a 120… «Y yo creo que ni eso», se escuchaba por los pasillos. Y se oía más: «Seremos unos cien». «Si vienen la mitad es normal que estemos así». «Nos habían programado ocho visitas durante la mañana y sólo han venido cuatro»… La decepción era notable.
En ese ambiente se desarrolló la jornada, la primera sin Bravo. La ausencia resonaba con fuerza en los pasillos… El evento, en general, finalizaba siendo una oportunidad perdida.



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Se os ve el plumero contra la nueva gerencia, a ver si ponéis las mismas garras hacia otros grupos. Como siempre manda el dinero no la información, los medios de comunicación son así en este país.
¡Vamos a ver! Hacer a los fabricantes pagar por ese evento, que vaya todo su personal… y que el evento esté a mitad del aforo. Lo de «Aser pincha» se queda corto. MAP no quiere apretar. Sería: «Aser está descontrolado».
De verdad, ¿no os da nada a los grupos hacer eventos para justificar vuestras malas decisiones y hacernos perder el tiempo?
Espero que con el tiempo las multinacionales nos prohíban ir por ‘compliance’ a estos eventos tan absurdos.
Bajo mi punto de vista, se ve a la legua que estos artículos están totalmente enfocados a limpiar la imagen de JLB e intentar que su ego siga igual de alto. Un grupo no es una persona, es un equipo y los medios no están para hacer el juego a personas sino para informar de una forma parcial, y no enfocada a ponerse al servicio de amigos/amiguetes.
Que pena, esto no cambia, es una fotografía de nuestra vida «política» y «periodismo», todo manipulación de intereses.
No se bien en qué nivel está este medio, pero le veo un poco interesado en el tema, ¿no os parece?…