Este año el panorama era muy diferente al de la pasada edición, la de 2022, que estuvo castigada por los coletazos de una aún reciente pandemia. Menos metros cuadrados -no hubo pabellón asiático- y menos visitantes. La de este año, sin embargo, recordaba la vieja gloria de la gran feria europea de la posventa por excelencia, la de los años previos, cuando la palabra Covid, ni siquiera existía en nuestro léxico, y mucho menos en nuestra memoria.
Los fabricantes aprovecharon para lanzar sus novedades. Los equipos comerciales hacían contacto con sus clientes y prospectos. Y los visitantes disfrutaban de las demostraciones de una feria que dejó un buen sabor de boca entre sus asistentes.
Esta es una muestra de lo que se vivió en el que fue durante esta semana el epicentro del aftermarket europeo.


















































































