
La conducción autónoma es clave, y Bosch ya está dando importantes pasos en esta área, de hecho, afirman que junto con Daimler, el proveedor de automóviles, lanzará flotas de vehículos compartidos altamente automatizados a principios de la próxima década. Y a partir de 2018, suministrará su sistema de infraestructura inteligente para el párking Museo Mercedes-Benz en Stuttgart, Alemania, donde los coches buscarán por sí mismos una plaza libre de aparcamiento y estacionarán sin conductor gracias al sistema automatizado de ‘aparcacoches’.
Otro de los pilares en la movilidad del futuro es la conectividad, negocio que Bosch asegura, crecerá casi un 25 por ciento anual. Lo que según el fabricante significa que las ventas mundiales aumentarán de 47.000 a 140.000 millones de euros (fuente: PwC). Un área en la que el gigante alemán cuenta con amplia experiencia en sensores, software y diferentes servicios que este desafío requiere, de hecho, actualmente, 1,5 millones de vehículos están conectados utilizando el software IoT de Bosch, convirtiendo al vehículo en el ‘tercer espacio vital’, al conectar los automóviles con los hogares y oficinas inteligentes.
Y hay mucho más
«Si queremos seguir disfrutando de la movilidad en el futuro, tenemos que cambiar ya nuestra forma de movilidad», explica el CEO de Bosch. Y en esta línea afirman estar trabajando por mejorar la calidad del aire en las ciudades mejorando tanto el motor de combustión como intensificando sus esfuerzos en el campo de la electromovilidad, teniendo muy en cuenta el actual debate sobre las prohibiciones a la conducción y el futuro de los motores de combustión.
De hecho, aseguran que cuando se trata de emisiones e inmisiones de los motores de combustión, se puede lograr un progreso significativo con los combustibles sintéticos: explican que estos se producen con la ayuda de la energía renovable y pueden hacer que los motores de combustión sean neutrales en emisiones de CO2. Además, afirman que los combustibles sintéticos pueden diseñarse para quemarse sin generar prácticamente hollín, y de esta manera, reducir el coste del tratamiento de los gases de escape. «Los combustibles sintéticos pueden utilizarse en las estaciones de servicio existentes y, lo que es más importante, con los motores actuales. Su efecto positivo es más rápido que si renováramos completamente la infraestructura y la flota de vehículos», concluye Denner.


