Brembo ha cerrado el primer trimestre de 2025 con unos resultados financieros que, aunque reflejan la complejidad del entorno global, confirman la solidez de su modelo de negocio. La compañía italiana ha registrado unos ingresos de 957 millones de euros, lo que representa un descenso del 4,7% respecto al mismo periodo de 2024, en línea con las previsiones.
A pesar del retroceso en la facturación, el margen de EBITDA se mantuvo en un sólido 16%, alcanzando los 153,3 millones de euros, mientras que el EBIT se situó en 83,5 millones de euros, con un margen del 8,7%. El beneficio neto del trimestre ascendió a 51,1 millones de euros.
Un entorno de mercado complicado
Tal como ha señalado Matteo Tiraboschi, presidente ejecutivo de Brembo, estos datos se producen en un contexto de “mercado extremadamente difícil”, marcado por el descenso global de la demanda en el sector del automóvil, así como por un clima de incertidumbre geopolítica. No obstante, Tiraboschi destaca la capacidad del grupo para contener los impactos, “gracias a la robustez de nuestro modelo de negocio, la continua innovación tecnológica y la fortaleza del segmento de posventa”.
El trimestre también ha estado marcado por la culminación de la adquisición de Öhlins, líder en sistemas de suspensión de alto rendimiento, formalizada en enero por un importe de 362 millones de euros. Esta operación ha contribuido al incremento de la deuda financiera neta, que se sitúa ahora en 778,6 millones de euros, 249,1 millones más que en marzo del año anterior.
Inversión y visión a largo plazo
En paralelo, Brembo ha mantenido su política de inversión, con un total de 102,7 millones de euros en el trimestre, reforzando su apuesta por la innovación, la eficiencia y la diversificación tecnológica.
El máximo ejecutivo del grupo reafirmó que, pese a las dificultades coyunturales, la compañía sigue comprometida con una visión a largo plazo. “Confiamos en que esta estrategia es la adecuada para superar la actual crisis del sector”, concluyó Tiraboschi.



