Carlos Martín, secretario general de Ancera desde diciembre de 2019, tiene una historia de crecimiento profesional marcada por el esfuerzo y la adaptación. Nacido en Madrid en 1989 y criado en Fuenlabrada, se siente estrechamente vinculado a Cuacos de Yuste, en Extremadura, de donde proviene su familia. Su trayectoria en la posventa de automoción comenzó casi por casualidad, pero con los años se ha consolidado como una de las figuras clave en la patronal de los recambistas.
Su formación incluye Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Carlos III de Getafe, además de un MBA y un máster en Inteligencia Artificial. Casado y padre de un niño de tres años, su llegada a Ancera se produjo de forma inesperada: “Durante la carrera yo trabajaba en el departamento de Informática de la Universidad. Y estaba muy cómodo, el ambiente era muy bueno… pero por temor a acomodarme lo dejé para trabajar en Indra. Pero aquello no me gustó. Y estaba valorando mis opciones cuando Miguel Ángel Cuerno me dijo que estaban buscando a alguien que pudiese asumir en unos años la secretaría general de Ancera, de la que era presidente. Me ofrecía un plan de carrera, empezando poco a poco, a media jornada, con un sueldo muy justito, pero como vivía en casa con mi madre y mi hermana me lo podía permitir. Y aunque desconocía totalmente el sector, me dije ‘vamos a probar’. Y hasta hoy”.
Adaptarse al sector no fue sencillo: “Yo no sabía nada del sector, y lo que hizo fue darme un montón de revistas, que recuerdo leerme durante las vacaciones en la playa, pero apenas me enteraba de nada. Entender de manera global el sector fue lo más complicado. Tuve que aprender por mi cuenta, por ejemplo pasándome los congresos a formato digital, porque estaban en películas de vídeo VHS, para poder verlos en el móvil cuando iba en el metro”.
También tuvo que lidiar con las dudas sobre su llegada a la organización: «Lo hicimos todo muy poco a poco y siempre fui muy prudente, apenas tenía trascendencia más allá de acompañar a algunas reuniones de Figiefa (federación internacional de recambistas), a la que habíamos vuelto, en Bruselas. Y así fue hasta que el entonces comité ejecutivo quiso conocerme mejor y empecé a ir a sus reuniones”.
En su trayectoria en Ancera ha tenido que afrontar momentos difíciles, como la pandemia: “Probablemente lo que más me ha costado de todo fue cuando tuve que prescindir de personal de Ancera. Sin duda es lo que más me ha costado a nivel personal”.
El punto de inflexión llegó con su nombramiento como secretario general: “Cuando José Luis Bravo es elegido presidente a mí la junta, que ya lo tenía decidido, me nombra secretario general (hasta entonces era secretario técnico). En el traspaso público de poderes intervine con un pequeño discurso y hubo gente que ahí se acercó a felicitarme, o a saludarme, para la que antes había pasado inadvertido. Yo pensaba que seguía siendo el mismo del día anterior, pero fue como si para muchos hubiera de repente cogido importancia. Ese digamos que fue el punto de inflexión en mi trayectoria en Ancera, ese y cuando tres meses después llegó la pandemia. El caos era total, nadie sabía qué hacer, pero creo que al final se hizo una muy buena labor desde la patronal. Entre otras cosas me hice premium en LinkedIn para poder escribir a la gente que nos podía ayudar a saber lo que hacer, estando en contacto con los ministerios constantemente, defendiendo nuestra posición. Hubo mucha coordinación con todos los miembros de la junta, que al final estábamos todos en casa, con reuniones y llamadas constantes, pero asumí la responsabilidad y para mí personalmente hay un antes y un después del confinamiento, profesionalmente hablando”.



Sus Presidentes
Miguel Ángel Cuerno
«Lo mejor es la relación que hemos labrado a nivel personal y la confianza que hemos tenido durante todos estos años, pero como presidente lo mejor es su capacidad para interpretar cómo se va a mover todo en el ámbito asociativo. En esa interlocución con otros estamentos la verdad es que no he visto a nadie como él«.
José Luis Bravo
«Destacaría su capacidad de desarrollar iniciativas y su perseverancia para ponerlas en marcha. Le estoy super agradecido porque de él aprendí muchísimo. Y su nivel de exigencia, y aunque yo llevo mal que me exijan, me picaba, de manera que al final ha sido una relación que se ha retroalimentado de forma positiva».
Nines García de la Fuente
«Nuestra presidente es fantástica. Un nivel increíble en todo. A nivel personal, de lo mejor que he conocido en el sector. Cuando la llamo para cualquier cosa de Ancera lo primero que hace es preguntarme qué tal estoy, qué tal mi niño… Y eso dice mucho de la persona. Y luego es una ejecutiva como la copa de un pino. Y no es nada presidencialista; le gusta integrar a todos, porque como ella dice esto es cosa de todos. Y lo consigue: todos están, y yo el primero, y el equipo también, muy contentos con ella. Ojalá pueda seguir muchos años«.
“Con recursos podríamos hacer mucho más”
¿Qué es lo que más te gusta de su trabajo?
Su dinamismo. Cada semana, cada día, es diferente. Y en la misma automoción, en la misma posventa, se ven perfiles de sector diferentes. Y la afinidad, el cariño, el buen rollo que se transmite entre todos en el nuestro creo que es algo que no está pagado. Ese dinamismo y nuestra gente es lo que más me gusta, sí. Hasta el punto de que me de igual que llegue el lunes. Soy feliz por poder disfrutar de mi trabajo
¿Y lo que menos?
A mí me gustaría, y nos cuesta, que la asociación cuente con más apoyo de los propios recambistas. Y seguro que tenemos mucha culpa y hemos de seguir dándole vueltas… El feedback que recibimos es bueno, pero podríamos hacer trescientas cosas más. Pero necesitamos recursos. Que tengamos más asociados, más recambistas que vengan a los congresos… Ese apoyo es lo que más echo en falta en general. Pero ya digo que quizá es culpa nuestra.
¿Qué tiene Ancera de Carlos Martín?
Creo que la personalidad de una forma u otra acaba viéndose reflejada en las organizaciones… Y yo me considero una persona cercana. Parto de ciertos valores y esos valores trascienden. Al final, toda compañía está formada por personas, y como seamos esas personas es como se va a ver la organización. Por eso creo que si algo he conseguido trascender a la patronal es esa cercanía.
¿El recambista medio sabe lo que hace Ancera?
Depende. Pero es complicado. Por ejemplo ahora se está en Europa con todo lo de la conectividad y la información técnica, y se habla de que la diferencia entre el sector independiente frente al oficial puede llegar a ser, en diez años, de veinticinco puntos porcentuales si las cosas no salen bien. Una barbaridad. Pero como se ve lejos no se le presta la debida importancia. Y sientes esa frustración, porque tenemos que elaborar enmiendas, con un reglamento que está en inglés y que hay que interpretar, hay que dedicarle un montón de tiempo… ¿Y para qué? ¿Para que no le importe a nadie? Pues debería importar. Y mucho. Pero por eso estamos trabajando también en situaciones o normativas que les puedan afectar a los recambistas más en su día a día. Informes de actividad, atención a las normativas laborales (la reducción de jornada, por ejemplo)… tratar de echar una mano también ahí, con servicios que les sean útiles y llamen su atención.
¿Cuáles son las prioridades?
Con José Luis Bravo de presidente marcamos cinco ejes estratégicos, que siguen siendo nuestra guía. En lo que se refiere al eje institucional, está la parte asociativa, donde queremos estar muy presentes, tanto en Figiefa, entrando en su junta directiva, que ha sido lo último, como en las organizaciones empresariales españolas, CEOE, Confemetal, que es donde se decide gran parte de las cuestiones que impactan en las empresas. En lo que se refiere a las normativas, seguir trabajando en todo lo que afecta a conectividad e información técnica, que el mercado se abra y no se cierre. En la parte de operativa o servicios de valor añadido queremos avanzar mucho más, construir un panel para que en tiempo casi real podamos conocer el estado del sector, su actividad, evolución, si se está o no creciendo, y cómo se relaciona con los datos macroeconómicos o con el entorno externo (político, económico, social…). Y señalar fortalezas, debilidades, amenazas, para sensibilizar sobre ellas y convertirlas en oportunidades. Y estamos pensando en poder crear algún tipo de curso para profesionalizar aún más a la distribución, que pueda servir para que alguien que llegue nuevo al sector pueda comprenderlo y que a los que ya están les ayude a elevar su nivel. Es una parte que nos ilusiona, que puede salir o no, pero que vamos seguro a explorar. Nos gustaría llevar la iniciativa, pero necesitamos de la participación del sector. Y por último está la comunicación, externa e interna. Qué comunicamos, qué no, qué se lee, de qué forma, qué imagen proyectamos de Ancera… Queremos medir todo para ser lo más eficaces posibles.
Y no se hace solo…
Al final necesitamos recursos, porque somos conscientes del potencial que tiene Ancera y de todo lo que puede hacer por los recambistas, pero necesitamos horas, tiempo y en general un mayor equipo para poder avanzar. Y que el sector nos responda. Porque hay muchas iniciativas que se quedan ahí, incluso pedidas por el propio sector, por falta de colaboración.
¿Cuáles son las amenazas?
Más que amenazas es saber cómo nos puede afectar en el futuro la evolución del mercado. La del parque circulante, por ejemplo, en cuanto al peso que puede adquirir el vehículo eléctrico puro y en qué tiempos y cómo puede mermar la facturación. O cómo puede afectar el sistema de garantía ampliada por parte de los fabricantes. O el cambio de comportamiento de los usuarios. Y todo lo que tiene que ver con información técnica y la conectividad, que obviamente no va a hacer que cambie el sector de un día para otro pero que es una amenaza muy, muy real. O cómo va a afectar todo el tema de sostenibilidad a las empresas. O la entrada de otros operadores en la distribución multimarca. Y rentabilidad y márgenes es una preocupación principal, agravados por los costes que la burocracia generada por normativas de la administración ocasiona a los empresarios. Además de la propia maduración del sector, con la entrada de grandes actores que pueden comprimirlos aún más. Y más allá: mirar qué otras amenazas pueden aparecer. Y sobre todas ellas habrá que tener la mejor información para poder mitigarlas en la medida de lo posible.
En aspectos más acuciantes, el sector se está poniendo las pilas…
Es verdad que tradicionalmente la actividad se ha basado en vender y crecer en ingresos, pero es interesante cómo se empieza a tratar de optimizar costes, a medir la rentabilidad. Se están haciendo avances pero se puede hacer más. Por ejemplo, desde el punto de vista logístico se está trabajando mucho, y ahí colaboramos con un estudio anual sobre stocks para ayudar a sensibilizar sobre su gestión. Porque se puede estar ingresando más y ganando menos. Y hay mucha capacidad de crecimiento económico optimizando todo lo que hacemos.
¿Qué es lo que mejor hace Ancera?
Creo que en términos generales somos bastante ágiles. A la hora de desarrollar un proyecto, alguna iniciativa o ante la aparición de una nueva norma respondemos con agilidad, con inmediatez. Derivada en parte de los pocos recursos con los que contamos, porque como no podríamos dar respuesta a todas las demandas de información lo que hacemos es anticiparnos. Nos pasó en pandemia, ofreciendo respuestas antes de que nos preguntaran. Eso nos marcó el camino, y en cuanto vemos algún tipo de problemática o alguien nos viene con una duda trabajamos sobre ella para compartir la respuesta cuanto antes con el mercado. Porque al anticiparnos podemos ser mucho más óptimos.
¿En qué hay margen de mejora?
En todo. Estamos muy contentos, y nos anima a seguir, que el feedback que vamos recibiendo sea bueno, pero nosotros somos conscientes de que tenemos mucho margen de mejora, de desarrollo. Por eso el objetivo es sumar recursos. Hemos pasado en cuatro o cinco años de tener diez partners a alrededor de cincuenta. En ese sentido estamos súper contentos. Además por la cercanía que tenemos con esos proveedores, aportándonos muchas cosas en ambos sentidos. Pero necesitamos una mayor respuesta de la distribución. Porque podríamos hacer mucho más. Hay problemas o necesidades concretos de una empresa que podrían tener una respuesta global desde Ancera. Podríamos centralizar muchas operativas desde la patronal, con el consiguiente ahorro para todos. Con un equipo un poco más potente, desde Ancera podríamos asumir soluciones que ahora son individuales de manera conjunta, de una manera totalmente neutral para todo el sector, con el consiguiente ahorro para todos.
Paula Aldea, «lo mejor que le ha pasado a Ancera»
Podría decir que es lo mejor que le ha pasado a Ancera en los últimos años (se incorporó en 2021). El mayor cambio a mejor que hemos dado. A veces le pido cosas para que las eche simplemente un ojo, porque creo que es imposible mejorarlas… y va y las mejora.


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Es curioso que pidas asistencia a los congresos y estos se realicen en el mes que más trabajo tenemos en nuestro sector y en un día laborable, ¿acaso todo el mundo puede cerrar su negocio para acudir al evento?. Al final, piensas que estas asociaciones son para unos cuantos privilegiados que pueden dejar desatendido su negocio y donde se va a loar a los mismos de siempre. Además, ¿cuál es el retorno para nuestros negocios?. Por ejemplo, ¿oír ponentes que nos quieren enredar con la sostenibilidad?. Vendemos piezas de recambio para automóviles que en su mayoría queman petróleo y en esa línea seguiremos hasta que nos dejen los ridículos gobernantes europeos.
Reducir el trabajo de Ancera a su congreso, delata que no has entendido hasta qué punto la labor de la asociación permite que sigas vendiendo piezas. Sin Ancera seguramente tendrías un negocio mucho más débil, o directamente no lo tendrías. ¿Sabes por qué? Porque todos los que nos acechan -marcas, aseguradoras, réntings y otros tenebrosos monstruos- han entendido mucho mejor que nosotros, y desde hace mucho más tiempo, lo importante que es tener una asociación fuerte que defienda sus intereses. Ellos tienen las suyas, nosotros las nuestras: y en España es Ancera, en Europa Figiefa, además de AFCAR. Si no has entendido esto, no has entendido nada.
Y cuanto más pequeño seas, más vulnerable eres, no te engañes. Si eres de esos que no pueden ir al congreso de Ancera porque no puedes dejar de estar en la tienda, necesitas más a Ancera de lo que crees. Vaya, voy un paso más allá: para ti es imprescindible.
De todos modos, yendo al congreso, porque veo que es lo que te duele especialmente… Si no puedes ir, pues ya lo siento… pero vaya, es lo mismo de lo que nos quejamos cuando un taller nos dice que no puede venir a una de nuestras formaciones porque no puede cerrar el taller. ¿Y qué les decimos para que lo hagan? Que es tiempo invertido, porque realmente lo es. Quizá seas de los que se quejan también de los mecánicos porque no entienden que el negocio es algo más que apretar tuercas. Igual deberíamos mirarnos más el ombligo.
Yo no soy el que pide asistencia al congreso, sino el entrevistado, que quede claro. Si puedo o no puedo ir es mi problema. El comentario que haces es el de un político que juega con el miedo a lo desconocido más que con realidades tangibles. Esto mismo lo he oído múltiples veces desde hace años desde AMARAUTO, que teníamos que asociarnos, que era fundamental para seguir vendiendo recambios, que venía el lobo, etc. pero lo único que vi es quien ganaba o perdía al mus o a la brisca. Penoso. Y mira ahora lo que está pasando con las responsabilidades judiciales…Y todo, porque las asociaciones de recambios están hechas para unos pocos que se erigen en la única voz competente del sector, y eso no es así. Las asociaciones deberían ser dirigidas desde un despacho de abogados y presididas por gente del recambio. Míratelo y vamos a sacar gente nueva del sector, que falta hace, y no los de siempre, aunque sean los que pagan las fiestas. Por cierto, envido.
¿Te parece poco tangible la desaparición del conector OBD? Esa batalla se ha ganado. ¿Crees que sin las diferentes ‘anceras’ europeas se habría conseguido. Uf. Supongo que lo de la conectividad te suena de algo, ¿sabes por qué no se ha decidido que dependamos de las marcas o de servidores de su propiedad? Seguro que lo sabes. Y el acceso a la información técnica, ¿sabes por qué lo seguimos teniendo? Ah, y que España sea un oasis en Europa donde pueden venderse piezas de carrocería visible, ¿crees que esto nos lo han regalado? No te conozco, no sé quién eres, pero por lo que puedo leerte te distingo inteligente. Y lo de Amarauto, qué decirte, lamentable. En eso coincidimos. Y quizá por eso la patronal madrileña es lo que es hoy en día, que no existe. En Ancera está representada muchísima de la distribución en su junta. Y si no te sientes representado, dilo. No creo que te nieguen nada, créeme. Está bien abiertos a escuchar precisamente a aquellos que como tú -o yo en su día- formamos parte del colectivo y nos sentimos alejados de los que nos deben representar. Muchas veces aquellos que somos más disidentes somos precisamente los que más tenemos que aportar -me incluyo, sí ; )-
Pues podíamos por empezar a sentar un horario de trabajo uniforme y estándar, nada de trabajar de sol a sol, porque unos abren a una hora y otros a otra… y nada de repartir desde las 8am hasta las 10pm… la gente tiene vida… y nada de un viaje con una arandela, organízate mejor y pide todo junto… por ejemplo. venga va… horario uniforme de toda españa de 8am a 16pm y todos competimos por igual. Luego no digáis que no hay propuestas… Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato ?