Medio siglo de historia es lo que acaba de cumplir la planta de fabricación que Clarios, la empresa que fabrica las baterías de Varta, tiene en Burgos, concretamente en el polígono industrial de Villalonquéjar. Hasta allí nos dirigíamos en un autobús que el fabricante habría fichado en exclusiva para trasladar, desde Madrid, a la prensa especializada del sector en España.
Después de algo más de dos horas de viaje llegamos a nuestro destino. Allí el fabricante tenía preparado un acto que acogió una importante presencia institucional -Isabel Blanco, la vicepresidenta de Castilla y León, y Cristina Ayala, la alcaldesa de Burgos- y a parte de su plana mayor: Eduardo Quintanal, el director de la planta, Barbora Kasanicka, la vicepresidenta de Recursos Humanos para el Clarios en EMEA, o Jens Gehle, vicepresidente de Operaciones Clarios para EMEA. Y por supuesto, a sus primeros espada para Iberia: Roberto Beesmans, responsable de Grandes Cuentas; Ágata Calvo, jefa de Ventas; Carlos Corzo, director comercial para Portugal, y Rocío Fernández, directora de Márketing. Había mucho que celebrar, y es que 50 años no se cumplen todos los días…
Con la celebración Clarios trataba de poner en valor todo lo que hace -y cómo lo hace- en el centro burgalés, que junto con las fábricas de Guardamar del Segura e Ibi (ambas en Alicante), y el centro de reciclaje de Medina del Campo (Valladolid), forma parte del clúster de producción de Clarios en la Península Ibérica.
El fabricante, sólo en Burgos, ha fabricado más de 170 millones de baterías Varta desde que el centro se inauguró en 1974 y hoy da empleo a más de 300 personas -a 900 en España en total-. Motivos por los que Blanco y Ayala sólo pudieron agradecerle al fabricante la apuesta que, en su día, hicieron al invertir en Burgos para abrir en la región una de sus plantas: «Es una suerte”, reconocía la alcaldesa durante su intervención.
Y es que uno de cada tres vehículos en el mundo lleva una batería Clarios. Miles de ellas salen de la planta de Burgos cada año, transportadas por más de diez mil camiones. Las cifras son impresionantes. Es evidente el impacto económico y la ayuda al desarrollo industrial que la actividad de Clarios lleva aportando durante estos 50 años a la región.
A la vanguardia…
Para alcanzar esta magnitud, como mencionaban los directivos de Clarios durante sus intervenciones, han sido clave las inversiones estratégicas y las mejoras en tecnología -como el uso de patentes exclusivas-. Destacaba Eduardo Quintanal, que la planta que dirige “es un referente de innovación, desarrollo y operatividad” en la red de producción europea de Clarios en EMEA.
Todo ello se une ahora a su compromiso con los objetivos de descarbonización y de sostenibilidad marcados desde Naciones Unidas, para los que ha trazado un plan. Por ejemplo, el que tiene que ver con el reciclaje y su proceso de economía circular: como el 99% del plomo de las baterías Clarios se puede reutilizar, recicla más de 8.000 baterías cada hora -lo que las convierte en el producto más reciclado del mundo-.
Tampoco se olvidaba Clarios de rendir homenaje y valorar «la dedicación y el compromiso” de su otro pilar fundamental : su equipo. Entre sus empleados Clarios promueve una cultura de “excelencia, trabajo en equipo, integración, liderazgo y desarrollo personal”. Y es que, como señalaba Barbora Kasanicka en el escenario, el 50 aniversario de la planta no habría sido posible “sin las personas que dan vida a Clarios. Esta planta ha fomentado generaciones de talento, liderazgo y trabajo en equipo”.
Más allá de lo económico, Clarios también aprovechó para mostrar que estaba dejando su huella en lo social. Durante la celebración, anunciaba su donación de 5.000 euros al proyecto ‘Oncología Pediátrica 2024’ y al programa ‘Ejercicio Físico Oncológico’ de la Asociación Española Contra el Cáncer, así como ponía en valor su compromiso con el bienestar social de Burgos, promoviendo iniciativas de Responsabilidad Social como “Céntimos Solidarios” y “Clarios in Action”.



