El interés por los vehículos eléctricos está experimentando cambios significativos en los principales mercados internacionales, según analizaba Autopos, nuestra publicación hermana, en esta noticia. Aunque la demanda disminuye en algunos lugares como Alemania tras la finalización de las ayudas directas, observamos un crecimiento notable en las ventas cuando el precio de compra se equipara al de modelos convencionales.
En Francia, el gobierno implementó un innovador sistema de «leasing» social para coches eléctricos, ofreciendo tarifas reducidas de 100 euros al mes para familias con menos recursos. Aunque inicialmente se planeaba subvencionar entre 20.000 y 25.000 vehículos, la abrumadora demanda de más de 50.000 obligó al cierre prematuro del programa apenas un mes y medio después de su lanzamiento.
Este enfoque, parte de las promesas electorales del presidente Emmanuel Macron, buscaba financiar alrededor de 13.000 euros por coche desde las arcas públicas. Sin embargo, la suspensión se justificó por la necesidad de evitar un aumento desmesurado en el presupuesto.
El caso de Alemania
En Alemania, por otro lado, la eliminación abrupta de las ayudas para la compra de vehículos eléctricos en diciembre pasado ha tenido un impacto negativo evidente. Las matriculaciones de vehículos eléctricos disminuyeron en un 59%, pasando de 54.654 en diciembre a 22.474 en enero. Este cambio drástico redujo la cuota de mercado al 10,5%, significativamente inferior al 18,4% alcanzado en 2023.
En España…
Comparando con la situación en España, donde las ayudas son limitadas y mal diseñadas, resulta evidente que la penetración de los coches eléctricos, ya sean totalmente eléctricos o híbridos enchufables, apenas alcanza el 12% del mercado. En contraste, en Portugal, con una renta per cápita un 20% inferior a la española, la cuota de matriculaciones ascendió al 32% en 2023. La clave parece ser la estrategia fiscal adoptada: mientras España ofrece ayudas que llegan tarde y deben declararse como ingreso en la declaración del IRPF, Portugal ha optado por reducir la carga fiscal, eliminando el Impuesto de Matriculación y permitiendo desgravaciones en el IVA en la declaración de la renta.
Estos ejemplos subrayan claramente la influencia de las políticas gubernamentales en la demanda de vehículos eléctricos. Mientras las subvenciones incentivan el crecimiento exponencial de las ventas, su eliminación puede provocar un descenso significativo en la adopción de esta tecnología, mostrando que el precio sigue siendo un factor determinante para los consumidores. Presumiblemente las matriculaciones crecerán de manera exponencial cuando los precios de ambas tecnologías se igualen de manera natural, pero para eso tenemos que seguir esperando…



La tecnología alternativa a los combustibles sólidos no es la actual (vehículo eléctrico enchufable).
No hay capacidad (ni en producción de energía ni en puntos de carga) suficiente para un hipotético parque automovilístico mayoritariamente eléctrico.
¿Será el hidrógeno la solución? Ya se verá, pero a mi entender todo lo que se ha hecho hasta ahora ha sido dinero tirado a la basura con unos objetivos ecológicos engañosos, ya que la mayoría de la contaminación que se evita en el funcionamiento de un vehículo eléctrico se ha generado en la fabricación de este (y ya hay una sentencia por ahí que la equipara con los vehículos de combustión interna cara a los derechos a circular por zonas de bajas emisiones).