El pasado viernes el SEPRONA efectuó un operativo contra los talleres ilegales de Tarragona. Crónica Global, de El Español, les seguía y contaban todo lo que allí vieron, así como la manera en que esta unidad actúa contra los talleres clandestinos de Cataluña.
Los agentes recibieron el aviso de que en una vivienda cerca del Aeropuerto de Reus operaba un taller ilegal, “una actividad que no solo daña el medioambiente, sino que supone una competencia desleal para el resto de negocios que operan con los permisos en regla”, comentaba el teniente José Carlos, jefe del SEPRONA en Tarragona. Y hacia allí se dirigieron.
Nada más llegar al lugar, como explica Crónica Global, ya se evidenciaban las primeras pistas de que aquello era un negocio ilícito. La periodista destacaba “ruedas apiladas, múltiples herramientas desperdigadas en torno a varios vehículos a medio reparar y numerosas botellas de aceite usado. También las inmediaciones estaban sembradas de chatarra y de un cieno azabache fruto del combustible derramado directamente sobre la tierra”, explicaba.
Allí el SEPRONA identificó a siete personas -dos supuestos clientes y cinco supuestos trabajadores en el taller clandestino-. Uno de los supuestos clientes se justificaba ante los agentes explicándoles que había acudido a aquel taller clandestino porque tenía que cambiar las pastillas de freno y un ilegal es “más barato que un taller». Unas palabras de las que la periodista de El Español fue testigo.
Después llegaban tres grúas para descargar allí vehículos averiados. Los agentes levantaron un acta de actuación acompañada de vídeos y fotos, como pruebas evidentes de lo que estaban viendo. «La gente se sorprendería si supiera la cantidad de negocios que operan así, y no siempre en zonas apartadas sino en mitad del pueblo», mencionaba el jefe del SEPRONA.
Propuestas para sanción
Tras varias pesquisas, los agentes localizaron al propietario de la vivienda, a quien propusieron para sanción por no disponer de los permisos en regla para operar en un taller. Asimismo, como esta unidad no sanciona, informaron a las diferentes instituciones competentes de la situación irregular de los presuntos trabajadores.
Al lado de este negocio clandestino, los guardias descubrieron otra nave, que más bien era un gran almacén de chatarra, en el que el propietario almacenaba decenas de coches y motos de su propiedad sin ningún tipo de control.
El artículo de Crónica Global señala que el dueño no disponía de contrato con ninguna empresa de gestión de retirada de aceite usado, como marca la ley, pero desguazaba y reparaba sus vehículos, de los que los guardias pidieron que aclarara su procedencia y titularidad. Tampoco había impermeabilizado el terreno, por lo que los vertidos de los vehículos caían al suelo, junto a los coches se levantaban pilas de neumáticos y acumulaba botellas de gases para soldar, altamente inflamables, a pleno sol. En la misma finca, los agentes también localizaron a dos perros que, aunque aparentemente estaban en buen estado, carecían de vacunas y microchip, mencionaba la periodista.
Sanciones laxas
Con esta operación, “los agentes del SEPRONA golpearon a uno de los talleres ilegales que proliferan en la provincia de Tarragona”, señala la periodista. «También nos encontramos con otros negocios clandestinos, como criaderos de animales», expresó el teniente.
Sin embargo, por la vía penal las penas por delitos medioambientales son mucho más bajas -la mayoría no acarrean condenas de prisión- que en el caso de otros ilícitos y por la vía civil, al tratarse de sanciones administrativas, si las personas responsables se declaran insolventes no existen consecuencias reales para ellas.


